Así me va a mí también y desde que nací y mi padre me decía, mientras la yema de tu dedito alcance ese horizonte, no crecerás nunca... nadie ni nada podrá alcanzarte. Y no me ha ido tan mal mientras vea crecer a mi niñez al compás de ciertas olas, mientras columpio pasado y futuros en la pleamar.
Extenso mar... hondo mar... salado mar... intensa travesía... supongo que el meollo está en si se desea lo que se tiene o si se desea lo que no se tiene...
Un ataque masivo de spam me ha obligado a anular la posibilidad de comentarios anónimos en contra de lo que siempre ha ocurrido en La Acequia. En cuanto pueda solucionarlo, volverá a ser posible comentar de forma anónima.
¡Qué bonita foto, Pedro
ResponderEliminarEl mar, un desahogo para el alma, así lo veo yo.
Un beso.
Así me va a mí también y desde que nací y mi padre me decía, mientras la yema de tu dedito alcance ese horizonte, no crecerás nunca... nadie ni nada podrá alcanzarte.
ResponderEliminarY no me ha ido tan mal mientras vea crecer a mi niñez al compás de ciertas olas, mientras columpio pasado y futuros en la pleamar.
Besos, Pedro.
Al saborear mis lágrimas saladas recuerdo la deuda contraída con el mar.
ResponderEliminarMuchas veces andamos a la deriva, con el vaivén de esas olas, a veces bravas, a veces, mansas...
ResponderEliminarBesos marineros!
;)
El mar, esa espada innumerable...
ResponderEliminartodos conectamos con la mar, ella es el útero primigenio
ResponderEliminarbss
El misterio de una mirada enigmática que atrae como un imán.
ResponderEliminarExtenso mar... hondo mar... salado mar... intensa travesía... supongo que el meollo está en si se desea lo que se tiene o si se desea lo que no se tiene...
ResponderEliminarAbrazo.
Es más grande que muchos interiores, y se mueve.
ResponderEliminarUn abrazo
Tan enorme, tan inabarcable.
ResponderEliminar