Aquella noche inventaste las luces de colores. Una a una. Decías: hágase el rojo o el verde o el amarillo intenso. El azul también y hasta un blanco puro. Tu piel olía a azahar y yo me senté a escucharte mientras las acariciabas y la brisa del mar jugaba con tu pelo. El día vino a apagarlas con fiereza de sombrillas y crema bronceadora.

Triste final para tan hermoso arcoiris...
ResponderEliminarPero ya vendrán pronto otras noches de luz y brisa de mar...
Besos!
;)
La belleza de la noche se funde con la realidad de un nuevo día...
ResponderEliminarPrecioso Pedro.
Besos.
Entre noche con luces de colores y el día ¿no pasó nada más?, que aburrido.
ResponderEliminarSaludos
De lo que tienes ganas es de verano, ya lo veo.
ResponderEliminarUn abrazo
¡Sólo un hada puede crear esas luces de colores!
ResponderEliminarBesos
ella enciende las luces personales dentro del observador y no solo en el exterior eso es genial
ResponderEliminarojalá a ella , él también le encienda las luces porque todo ha de ser recíproco, de lo contrario el naufragio es inminente
bss
Ese territorio mágico que es la noche.
ResponderEliminarSe me ha olvidado decirte en el anterior comentario que me ha encantado la imagen, al igual que ésta, Pedro..
ResponderEliminarLa noche se viste de colores, sombras y luces que juegan con besar a la luna.
Un beso.
Así es, entre poesía y prosaísmo navegamos...
ResponderEliminar;-)
Besos, Pedro.
Luz,color e imaginación... y la noche se torna mágica.
ResponderEliminarAbrazo