Si te comiera a besos
esta noche se haría corta,
no tendrían sentido los relojes
y tus ojos serían mi alimento.
No lo sé.
No lo sé
pero el amanecer
sería luz cuchillo,
verdad
entre tus dientes.
© Pedro Ojeda Escudero, 2013

el hambre no cesa , de seguro seguiría por la madrugada y todo el día...
ResponderEliminarbesos
Una chispa(la frase)....ha provocado el fuego.
ResponderEliminarLa más dulce forma de canibalismo!
ResponderEliminarSi ella es una hiena, eso es seguro....y quizás ni quede rastro de ti al amanecer...
ResponderEliminarComer com beijos é uma boa e doce forma de alimentar o amor...
ResponderEliminarQuerido amigo, sonhos bons
Amor graffitero.
ResponderEliminarUn abrazo
Y el día muuuuuuuuy largo.
ResponderEliminarMuak!
Verdad que me apasiona,
ResponderEliminary me revuelve
y me enciende
porque yo no lo sé.
Besos poéticos
Luz
(Me he permitido continuar con el "cadáver exquisito")
Precioso Pedro.
ResponderEliminarMucha fuerza en tus palabras, tantas como las que lleva ese beso que devora. Ahora mismo no sé si enviarte uno o guardármelo... te lo envío, aunque quede disminuído ante tus palabras.
ResponderEliminarBuenos días, profesor Ojeda:
ResponderEliminar"...el vicio de escribir por las paredes
pareados de amor,..."
Me ha venido a la cabeza esta canción-poema
Saludos.
Y que se puede hacer contra la fuerza de esos besos más que rendirse a ellos...
ResponderEliminarBesos...
Hazlo...
ResponderEliminarcuando las canta el pueblo,
ResponderEliminarnadie sabe el autor
.
el abrazo de siempre
Besos Pedro
ResponderEliminarLa noche más corta y una indigestión larga, es posible.
ResponderEliminarAbrazos.
Siempre se hacen más cortas las noches con besos que sin besos.
ResponderEliminarSi es bonita la canción "Laura no está" de Nek. Tu le has dado un toque personal.
ResponderEliminarAmor caníbal pero amor.
ResponderEliminarSi volvieran los dragones, si llena siempre la luna fuera, saldría de mi guerra ciega para fumar la pipa de la paz y verte a la claridad del día.
ResponderEliminarParedes que nos hablan, que abandonan la tristeza de las piedras.
¡que poema tan enooorme!
ResponderEliminarbiquiños,