El hámster se detuvo al comprender que la rueda no iba a ningún sitio. Por muchas vueltas que diera. Lo mismo le ocurrió al burro que se afanaba por conseguir la zanahoria. La mula dejó de dar vueltas en la noria. No hay noticias del ser humano que se metió, hace décadas, en un parque temático, a pesar de que ya no brillan las luces de los carruseles. Por ahora.

Sonrío.
ResponderEliminarMucho me temo que el ser humano sea peor que el burro, el hámster y la mula.
Yo creo que debería bastarle el tropezar dos veces con la misma piedra.
Pero no hay más necio que el que no quiere aprender.
Besos, Pedro.
El ser humano es bastante más tonto que el hamster, el burro y la mula... de toda la vida .
ResponderEliminarBesososososos
el que inventó los circuitos y los giros de manivela no sabe salir de su propia historia ?...o quizá...
ResponderEliminarla rutina y lo fácil terminó por matar el ingenio y el coraje
besitos
Estamos metidos en un espectáculo planificado desde fuera y desde dentro. Todo está escrito salvo la fuerza de la naturaleza (y eso a lo mejor también).
ResponderEliminarNosotros inventamos la rueda y manipulamos al burro con la zanahoria. Si es así, ¿cómo no íbamos a crear algo más sutil y permanente para engañarnos?
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarDigo... ¿estará dando vueltas, vomitando? Me mareo con solo ver la foto... Pero creo que si saldremos, Pedro, de ese parque temático. Es hora de despertar, al menos la ciudadanía no come clavos endulzados, ahora.
ResponderEliminarBesos
PD: Ya está listo mi aporte a la Lectura del EL Hereje, lo publico seccionado en tres partes: hoy martes, mañana y pasado.
En mi casa hubo un hámster muy aventurero, y aprovechaba muy bien los descuidos.
ResponderEliminarDe vez en cuando forzaba la puerta y se paseaba por el salón, un día llegó hasta la rejilla de salida de gases de la cocina, pero al final volvió a la jaula, después de asegurar el sistema del cierre, claro.
Horizonte de ceniza es el que nos espera, a decir de la consecuencia de la rebelión de los esclavos. Los burros y mulos no pasan de unos cuantos animales exóticos en estos momentos. Cuando dejaron de ser útiles, les llegó la hora de rendir cuentas. Los ratones enjaulados no corren ningún peligro de extinción, si se cansan de hacer alpinismo circular para no ir a ningún sitio, se les inventa otro afán, nunca faltan inventores con tal de hacer negocio.
ResponderEliminarOrwell uso a los animales para su fábula. Era increíble lo que podían hacer los cerdos al resto de los animales. o la capacidad de sacrificio del caballo, o la estupidez de las gallinas. Por el contrario, cuando esas mismas historias las leemos en la prensa y somos los humanos sus protagonistas, nadie se sorprende ¡manda carajo!
ResponderEliminarYo lo ví: Seguíamos los dos en la misma rueda.
ResponderEliminarYa no brillan las luces ni giran los carruseles pero siguen sonando las mismas canciones. Tal vez el hámster se detuvo porque a través de la ventana vio pasar a los ratones detrás de un flautista.
ResponderEliminarEl parque temático fracasó, ahora estamos a sus puertas, todos mendicantes.
ResponderEliminarMás besos
Ayss el ser humano que no fue capaz de salir.
ResponderEliminarUn beso.
nosotros somos más torpes, nos cegamos por los brillos y cuando se apagan todavía queremos seguir persiguiéndolos y esperamos tontamente.
ResponderEliminarbiquiños,
Interesante. Desde hace un tiempo, los hombres no vamos a ningún sitio. Estamos estancados. Pero el mundo da vueltas y vueltas y toda esa energía desplegada, que en nada nos aprovecha, no deja de ser energía. Luego alguien se la queda.
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