en el campo alcancé a conocer y veranear en casas de adobe y madera, son frescas en verano y cálidas en invierno con los terremotos, ya no quedan edificios ni casas construidas con estos materiales
el invierno pasará como pasa todo en la vida , incluso nosotros pasaremos y la vida seguirá
Buenas tardes Pedro.... Tierra, Piedras Raíces... Troncos de madera... Pura Naturaleza unida con la sabiduría de los tiempos conservando su esencia y función. Magnifica Madre Natura. Yo es que me lo tomo por la parte poética e incluso filosófica del titulo y la gran Fotografía que nos traes, Maese Pedro. Fuerte abrazo. Jesus
La madera acepta tal circunstancia como natural, tiempo de invierno, tiempo de mostrar orgullosa su fortaleza. Y cómo cruje para que no nos olvidemos de su coqueta presencia.
Mientras el adobe que ejerce su trabajo cotidiano sin descanso no entiende por qué nos olvidamos de él, como si no tuviéramos nada que agradecerle...
Un ataque masivo de spam me ha obligado a anular la posibilidad de comentarios anónimos en contra de lo que siempre ha ocurrido en La Acequia. En cuanto pueda solucionarlo, volverá a ser posible comentar de forma anónima.
Bueno, aca viene el verano.
ResponderEliminarY las mujeres salen con escotes y falditas cortas. (Que yo no miro porque mi novia Monica se ofende, y tiene razón)
Que lindo el adobe.
Igual prefiero los escotes.
Un abrazo.
A foto está muito boa.
ResponderEliminarBons sonhos, amigo meu.
Adobe y madera: calidez, amistad.
ResponderEliminarBeso y abrazo desde mis vacaciones.
Tierra y árboles, soporte natural.
ResponderEliminarEl sombrío invierno huracanado nos devuelve al origen de lo que fuimos: paja y barro, fundamento y germen -principio y fin- de todas las cosas, nada.
ResponderEliminarPreciosa foto.
ResponderEliminarLa madera con sus manchas, astillas y cambios de color es casi perfecta, casi como cualquier invierno sobrevivido.
Gracias, Pedro.
Rita.
!!!!SANTOS DIFUNTOS!!!!
ResponderEliminar!!!VIVA MÉXICO!!!
Frío invierno, que nos llega de la mano de los santos y recuerdos de nostalgia.
ResponderEliminarUn beso.
Adobe, hogar, vivienda o refugio antigüa y sencilla.
ResponderEliminarMadera, embarcaciones milenarias y peligrosas que llegaron a todos los ocnnfines. En la vida actual es calidez y solera.
Abrazos.
Ya puse la calefacción, que bien se está...
ResponderEliminarLa foto es preciosa!!!
No hay nada mejor para el frío. Lo de siempre, adobe y madera, elementos para un perfecto hogar.
ResponderEliminarBesos
De adobe, madera y cuerda es mi casa...a ver si vieneeeees Pedro!
ResponderEliminarAdobe y madera, como el olor a infancia, verano y pueblo que aún queda en mi memoria.
ResponderEliminaren el campo alcancé a conocer y veranear en casas de adobe y madera, son frescas en verano y cálidas en invierno
ResponderEliminarcon los terremotos, ya no quedan edificios ni casas construidas con estos materiales
el invierno pasará como pasa todo en la vida , incluso nosotros pasaremos y la vida seguirá
abrazos
Materiales primigenios siempre generosos.
ResponderEliminarBesos besos
Buenas tardes Pedro.... Tierra, Piedras Raíces... Troncos de madera... Pura Naturaleza unida con la sabiduría de los tiempos conservando su esencia y función.
ResponderEliminarMagnifica Madre Natura. Yo es que me lo tomo por la parte poética e incluso filosófica del titulo y la gran Fotografía que nos traes, Maese Pedro.
Fuerte abrazo.
Jesus
La madera acepta tal circunstancia como natural, tiempo de invierno, tiempo de mostrar orgullosa su fortaleza. Y cómo cruje para que no nos olvidemos de su coqueta presencia.
ResponderEliminarMientras el adobe que ejerce su trabajo cotidiano sin descanso no entiende por qué nos olvidamos de él, como si no tuviéramos nada que agradecerle...
Besazos, querido amigo.
Adobe y madera, qué buenas texturas, tan nobles. Pero las prefiero en verano. ¡Odio el frío!
ResponderEliminarSaludos, Pedro :-)
con arte y cariño hasta el agua y el aceite pueden entenderse.
ResponderEliminarbiquiños,
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminar