Toda pasión se mide en el preciso momento de rodear la cintura de una mujer con los brazos y hundir el rostro en su cabello para buscar el sabor del cuello. Impulso, temblor y cielo.
Conozco una frase que se perece un poco a tu enunciado: "la medida del amor, es amar sin medida" Pero creo que tu solo hablas de pasión. I no estoy segura de que sean la misma cosa. Un beso.
¡Podías haber sacado la foto de una mujer de carne y hueso, no ese maniquí! En fin... Y, sí, la pasión es lo más excitante del amor. Besotes temblorosos, M.
Siempre suelo agrandar las fotografías para verlas más amplias y mejor, veo que se trata de un maniquí.
La pasión es acto en el que dan ganas de hacer lo que uno menos piensa porque sólo actúa el impulso envuelto en las sensaciones revolucionadas y aceleradas.
Creo que alguien ha localizado la tienda de la fotografía y los dueños han tenido que hacer pedidos urgentes del modelo del escaparate, que ya están confeccionando en serie. Opino como Abejita. Momento mágico y que se complementa -desde ‘el punto de vista femenino’- con unos brazos alrededor del cuello. Y según los casos, para que no diga Montserrat Sala, manteniendo la cabeza en su sitio, y así se convierta en algo importante y duradero.
Saludos.
P.D.: La mano izquierda –tan real- del maniquí parece llevar incorporada una perla.
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y un buen mordisco :-)
ResponderEliminarY el olvido de uno mismo.
ResponderEliminarConozco una frase que se perece un poco a tu enunciado:
ResponderEliminar"la medida del amor, es amar sin medida"
Pero creo que tu solo hablas de pasión. I no estoy segura de que sean la misma cosa.
Un beso.
felices los que se comparten ese instante
ResponderEliminarsin duda habrá de ser así
besos
Y... te domina la razón :la "pasión".
ResponderEliminarQue dure, que dure, jejeje.
Un abrazo Pedro.
Emocionante duelo de mordiscos y azucenas. Flirteo con las sombras, la vida que mira de cerca la muerte en una cintura donde no se pone el sol.
ResponderEliminar¡Podías haber sacado la foto de una mujer de carne y hueso, no ese maniquí! En fin... Y, sí, la pasión es lo más excitante del amor. Besotes temblorosos, M.
ResponderEliminarLa pasión empieza, Pedro, en el preciso instante que deseas rodear a la persona con tus brazos...
ResponderEliminarMas espero, meu querido Pedro, que te não estejas apaixonado por um "manequim"...mereces muito mais, rrss
ResponderEliminarAbraço enorme, com votos de excelente final de semana.
Rodear su torso, el temblor, los cielos.
ResponderEliminarAláá...cómo está el patioo...ja,ja,ja...Pues sí...buena definición de pasionómetro...Saludos!
ResponderEliminar¡Menos mal!, esta entrada es como soltar el nudo del estómago que se nos hizo con la entrada anterior.
ResponderEliminarSaludos.
¡cuanta sensualidad y ternura se esconden en estas dos líneas!
ResponderEliminarbiquiños,
FELIZ FIN DE SEMANA!!!
ResponderEliminarrodear con los brazos el cuerpo del deseo es entrar en el juego en donde ambos jugadores ignorar el resultado verdadero...
besitos
Esto me huele a primavera...
ResponderEliminarUn abrazo
Punto de vista masculino...
ResponderEliminarClaramente, el momento "previo".
ResponderEliminarEse momento es mejor que el hecho, y el recuerdo.
Un abrazo.
si usted lo dice, profesor..
ResponderEliminarsaludos
Inspiración, eh? Me has hecho sonreír de ternura.
ResponderEliminarOtra vez besos
Y embriagarse de las fragantes hebras ensortijadas hasta caer en el descontrol.
ResponderEliminarMuy buen comienzo!...
ResponderEliminar=)
Un instante muy seductor. Besos.
ResponderEliminarSiempre suelo agrandar las fotografías para verlas más amplias y mejor, veo que se trata de un maniquí.
ResponderEliminarLa pasión es acto en el que dan ganas de hacer lo que uno menos piensa porque sólo actúa el impulso envuelto en las sensaciones revolucionadas y aceleradas.
Un beso.
En función de las circunstancias contenida o incontrolada
ResponderEliminarMe hace gracia comprobar que cuando hablas de la intimidad con una mujer, siempre nombras el cabello y el cuello. Besos Isabel.
ResponderEliminarBuenas tardes, profesor:
ResponderEliminarCreo que alguien ha localizado la tienda de la fotografía y los dueños han tenido que hacer pedidos urgentes del modelo del escaparate, que ya están confeccionando en serie.
Opino como Abejita.
Momento mágico y que se complementa -desde ‘el punto de vista femenino’- con unos brazos alrededor del cuello. Y según los casos, para que no diga Montserrat Sala, manteniendo la cabeza en su sitio, y así se convierta en algo importante y duradero.
Saludos.
P.D.: La mano izquierda –tan real- del maniquí parece llevar incorporada una perla.
Y luego, que corra la sangre que bulle por las venas...
ResponderEliminarUn beso, Pedro.
Tierno, erótico y azul
ResponderEliminarBesos
Luz