Encontré este blog, de burgalesa en Valladolid.Tu me dirás si se puede ir en dos ruedas y con las manos en los bolsillos Desde donde la ciudad -y la vida- se perciben de una forma distinta, mejor
Andar en círculos (dejándose llevar) para evitar los mismos sitios y avanzar en los albores de la vida que nos convoca con todo el atractivo de la primavera.
Mi padre, hombre de campo, y supongo que muchos otros también lo han dicho, siempre me decía: "El único problema que no tiene solución es la muerte". Aunque se fue cuando yo tenía quince años, nunca he deado de aplicar su consejo.
La solución existe, aunque a veces es un problema el encontrarla.
Personas jóvenes, y niños, que dan la fuerza necesaria para vivir el día a día, y encontrar ilusiones a los que las hayan visto reducidas o perdidas.
Un abrazo
P.D.: La fotografía está hecha a la hora de la puesta de sol, y en su querida Ciudad, su TARA(*) particular, pero... ¿a quiénes representan las esculturas?.
Cuántas veces habrán mis pasos deambulado dando vueltas y más vueltas hasta ver aquello que nunca debió de perderse. Está ahí Pedro, esperando simplemente.
Incluso en la oscuridad, en el ocaso, si aprendemos a mirar, podemos distinguir alguna luz directa o reflejada (como la de la fachada del edificio que hace esquina con la Acera de Recoletas-Plaza Colón y la Calle Gamazo de Valladolid, que tú has captado muy bien) donde habite la esperanza o la solución que tratabamos de encontrar. No obstante, alguien dijo, no sé quién, que "la esperanza es un buen desayuno pero una mala cena" (perdón por mi apunte pesimista), aun así, es necesario seguir hasta convertir la esperanza en algo tangible.
Tal vez (la foto me ha traído hasta esta reflexión), en ese deambular por esta ciudad que habitamos, nos hayamos cruzado algún día tú y yo, pasando de largo ajenos el uno al otro.
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Lo último que hay que perder, querido profesor.
ResponderEliminarPues claro que si...
ResponderEliminary si no, como en la pelicula lo que el viento se llevó, Escarlata O'hara dijo: "ya pensaré mañana
Recibe un abrazo.
Y lo bien que nos sentimos después ¿verdad?
ResponderEliminarun abrazo querido amigo
feliz finde
mmmm qué placentera caminata, verdad?
ResponderEliminarclaro que luego de darle vueltas y vueltas...;-)
Que disfrutes Pedro!
muaccccccccc!
Ali
Sigue habiendo niños a los que pasean sus jóvenes padres.
ResponderEliminarUn abrazo.
No hay problema sin solución y a veces se encuentra al levantar la vista y ver más allá del final de una melancólica tarde de invierno.
ResponderEliminarsiempre queda Pedro, ella nos habita y aunque a veces pareciese que duerme, solo medita.
ResponderEliminarBesos
Mientras haya cielo, habrá esperanza. Incluso aunque no levantemos la vista...
ResponderEliminarVerde... que te quiero veeeerde!
ResponderEliminarEncontré este blog, de burgalesa en Valladolid.Tu me dirás si se puede ir en dos ruedas y con las manos en los bolsillos
ResponderEliminarDesde donde la ciudad -y la vida- se perciben de una forma distinta, mejor
Siempre habrá un rayo de luz cuando menos lo esperamos. Besitos
ResponderEliminarSi que la hay, si se levanta la vista y se da el paso en esa dirección, la solución estará esperando...
ResponderEliminarAndar en círculos (dejándose llevar) para evitar los mismos sitios y avanzar en los albores de la vida que nos convoca con todo el atractivo de la primavera.
ResponderEliminarSiempre hay esperanza, incluso en la huida.
ResponderEliminarMi padre, hombre de campo, y supongo que muchos otros también lo han dicho, siempre me decía: "El único problema que no tiene solución es la muerte". Aunque se fue cuando yo tenía quince años, nunca he deado de aplicar su consejo.
ResponderEliminarLa solución existe, aunque a veces es un problema el encontrarla.
Un abrazo
Luz
No la perdamos, sería nuestro final.
ResponderEliminarUn abrazo
Os dedico a todos mi entrada
En francés hay dos palabras: Espoir, Espérance..me quedo con ambas..
ResponderEliminarUn beso.
Y si la tarde acompaña y brilla el sol, los asuntos se afrontan con mejor ánimo.
ResponderEliminargracias Pedro, abrazo y beso grande pa'ti
ResponderEliminarLa esperanza es lo ultimo que se pierde, siempre queda ese rayo de luz incluso en la oscuridad.
ResponderEliminarUn beso.
Siempre queda la esperanza amigo Pedro, ella debe quedar en nuestro interior atesorada. Un beso
ResponderEliminarNunca nos falte.
ResponderEliminarBuenas noches, profesor Ojeda:
ResponderEliminarPersonas jóvenes, y niños, que dan la fuerza necesaria para vivir el día a día, y encontrar ilusiones a los que las hayan visto reducidas o perdidas.
Un abrazo
P.D.: La fotografía está hecha a la hora de la puesta de sol, y en su querida Ciudad, su TARA(*) particular, pero... ¿a quiénes representan las esculturas?.
(*) de Lo que el viento se llevó
Poc a poc voy resucitando... Preciosa la foto y, ya sabes, la esperanza nos espera, que no falle ¡nunca! Besotes llenos de esperanza y alegría, M.
ResponderEliminarPorque siempre nos queda... "la esperanza"
ResponderEliminarLa esperanza nos da vida (¿o es al revés?) ;-)
ResponderEliminarAbrazo desde el verano.
Antón.
Para verla, muchas veces solo hace falta mirar al frente.
ResponderEliminarUn bes, y feliz y esperanzadora semana, Pedro.
Sin ella, para qué seguir?
ResponderEliminarBesos, Pedro.
siempre queda la esperanza aún cuando no veamos la salida.
ResponderEliminarbiquiños,
Cuántas veces habrán mis pasos deambulado dando vueltas y más vueltas hasta ver aquello que nunca debió de perderse.
ResponderEliminarEstá ahí Pedro, esperando simplemente.
Besos y un abrazo fuerte!
Se difumina, nos la quitan, cambia de forma, pero hurgando un poco -a veces en nuestro propio bolsillo- siempre queda una poca.
ResponderEliminarque linda imagen!, que algo le de vueltas a uno, y uno con las manos en los bolsillos:)
ResponderEliminarIncluso en la oscuridad, en el ocaso, si aprendemos a mirar, podemos distinguir alguna luz directa o reflejada (como la de la fachada del edificio que hace esquina con la Acera de Recoletas-Plaza Colón y la Calle Gamazo de Valladolid, que tú has captado muy bien) donde habite la esperanza o la solución que tratabamos de encontrar. No obstante, alguien dijo, no sé quién, que "la esperanza es un buen desayuno pero una mala cena" (perdón por mi apunte pesimista), aun así, es necesario seguir hasta convertir la esperanza en algo tangible.
ResponderEliminarTal vez (la foto me ha traído hasta esta reflexión), en ese deambular por esta ciudad que habitamos, nos hayamos cruzado algún día tú y yo, pasando de largo ajenos el uno al otro.
Un abrazo.