En la espera, uno tiende a asomarse a la ventana, como si el alcance de la vista acortara la incertidumbre del que aguarda. Hay gente que decide echar a andar y que lo recojan por el camino, aunque no gane tiempo o disimular la espera como si ésta no existiera o no nos importa, aunque nos atenace por dentro. O salir a la esquina, a esperar el futuro de frente, aunque éste, traicionero, suela presentarse por la espalda, sin hacer ruido y justo en el momento en que nos descuidamos.

Que no se haga demasiado larga la espera, un placer pasar por tu casa.
ResponderEliminarfeliz semana.
Esperamos por no saber hacer otra cosa. La vida llega, estemos en la esquina, enla ventana, en el zaguán. Y casi siempre nos coge desprevenidos, tan sabia y tan distante.
ResponderEliminarBesos
Conozco un refrán que dice: "El que espera desespera". La verdad es que no me gusta para nada tener que esperar, como tampoco que tengan que esperar por mi.
ResponderEliminarUn beso, Pedro, y te deseo que disfrutes de un feliz fin de semana largo.
Te ha quedado genial Pedro, yo cuando espero me dedico a mirar en internet para que el rato se pase rapido, o me pongo a escribir alguna cosilla que luego perfilo....
ResponderEliminarEsperar ...sin saber qué, desespera...
ResponderEliminarun saludo
Deseo que puedas/podamos tod@s añadir : NZA..a tu/nuestra espera...dicen que es lo último que se pierde.
ResponderEliminarUn beso de esperanza, Pedro
Soy bastante paciente, pero no sé esperar, amigo.
ResponderEliminarabrazo y buen fin de semana :)
Buenas noches, profesor Ojeda:
ResponderEliminarCuando se tiene seguridad de que la persona esperada va a llegar, me da igual el tiempo de espera, a pesar de que no es lo mismo esperar en la calle en un lugar como Burgos, en invierno, que en un lugar confortable.
Hoy en día con los móviles no hay por qué pasar frío, en el exterior.
Aún tengo en la conciencia los fríos que tuvieron que soportar por mis impuntualidades. Pido PERDÓN, humildemente.
(¡Qué precioso el poema de León Felipe, que hemos podido disfrutar con el enlace de pancho!).
http://www.youtube.com/watch?v=dZ9TCxNfdqs
Saludos. Gelu
Esperar como sea, pero hacer frente. El momento del encuentro, el preciso momento de la visualización del otro antes del acercamiento, es para otro post.
ResponderEliminarBesos, q sigas bien.
Nos pasamos media vida esperando. Esperando al autobús, haciendo cola para las entradas, esperando que suene tu nombre por los altavoces, esperando a quien llega tarde o no llega, esperando en urgencias, esperando a Godot, esperando el juicio final, esperando lo inesperable, "El siguiente" dice una voz en la sala de espera y el siguiente soy yo, cansado de ser el siguiente, cansado de esperar o simplemente cansado; sigo esperando.
ResponderEliminarProfsor: De nada sirve esperar si nunca a de venir lo que se espera. Por mucho que se otee el horizonte. Si se presenta por la espalda,alguna sorpresa,puede que no sea deseado, sino lo inesperado, y en este caso, mejor dejar la esquina.
ResponderEliminarFeliz finde, y saludos maese Pedro.
Soy de las que pienso que si te vas acercando a quien esperas, vendra antes. Se que es algo erroneo, pues vendra cuando tenga que venir, pero la mayoria de las veces no lo recuerdo y salgo a la calle, miro por la ventana, voy un trecho andando, abro la puerta. Mi nerviosismo depende de la persona a quien espero.
ResponderEliminarUn abrazo
Luz
Bonita foto. Espero que el que está esperando no tenga que esperar mucho... Besotes(des)esperados, M.
ResponderEliminar¿Para qué esperar el futuro? Llegará de todas formas, lo esperemos o no. Mejor disfrutar el presente que ya está aquí. Así no desesperaremos.
ResponderEliminarBesos
Efectivamente, las esperas son mejores si no se repara en el tiempo.
ResponderEliminarSaludos.
Don Fulgencio firme escucha El Silencio mientras, María -su mujer- regresa de la panadería - caminando de frente- con una amplia sonrisa en los labios y las manos cargadas con una hogaza de pan y media lunas recién horneadas para el desayuno.
ResponderEliminarno va la coma detrás de mientras. Vale
ResponderEliminarni las rayas antes ni después de "caminando de frente"
ResponderEliminar(perdón por las faltas de puntuación, es que toda la energia la puse en fabricar ese enlace sofisticado, que por sólo eso (además de bello) merece ser eschuchado.
ResponderEliminarEsa eterna y odiosa incertidumbre del dia a dia.
ResponderEliminarTe deseo un largo, feliz, sosegado y placentero feliz fin de semana, amigo Pedro.
La espera me desespera...
ResponderEliminarBesos, Pedro.
la espera
ResponderEliminaren ella todos somos Penélope
besits profe
buen fin de semana
Mientras esperamos, nos sentimos un poco inseguros, un poco abandonados, nos asaltan pequeñas dudas. Por eso las esperas, aunque sean pequeñas, nos parecen eternas. Besos tranquilizantes para este lluvioso y otoñal fín de semana.
ResponderEliminarLa espera se limita a poner a prueba nuestra paciencia.
ResponderEliminarBesos y buen fin de semana Pedro.
Hay esperas que oprimen, no dejan respirar;otras llenan de ilusión -soñamos con el momento. La espera por una cita siempre es más llevadera.
ResponderEliminarÓptima reflexão sobre a espera.
ResponderEliminarDetesto esperar seja o que for e por quem for, mas detesto ainda mais fazer-me esperar!
Besos, querido Pedro.
También, hay personas que miran a través de la ventana porque no saben esperar, necesitan el placer inmediato, obtener rápidamente la gratificación, el premio como a los animales amaestrados... de ahí, la impaciencia, el deseo presto y veloz para que el futuro llegue cuanto antes... qué contradicción, si el futuro solo conduce a escasos caminos por no escribir solo a uno...
ResponderEliminarAgradable lectura, pasar por su blog.
saludos.
Me encantan estas capturas fotográficas que disparan luego profundas reflexiones. Un ejercicio del que disfruto cada vez que paso por aquí.
ResponderEliminarUn abrazo.
El que espera, desespera y yo estoy desesperada con los fragmentos de mi comentario quijotesco. Los escribo, dice que se ha guardado, abro otra vez y ...desaparecen.
ResponderEliminarMañana habrá recuperado la cordura el Blogger.
Un abrazo
De la sombra a la luz, del negro al gris granito de una mañana que comenzaba a desperezarse de la fina lluvia que no nos había abandonado en toda la noche y primeras horas de la mañana. Como tantas veces antes, pensó que nunca más lo iban a hacer esperar. Nadie tenía derecho a ello. Los quince minutos de acostumbrado retraso, la disculpa habitual, el perdón, la sonrisa y al día siguiente otros quince que restar de no se sabe qué magnitud de tiempo en la misma esquina de baldosas grises de granito y registros de hierro que la manía no le deja pisar.
ResponderEliminar-BUU -dijo el futuro- ¿truco o trato?-
ResponderEliminarAl que esperaba le daba igual, el caso era irse con alguien.
Lo que más cuesta de la espera es estarse quieto, como si pudiéramos apurar el tiempo con nuestra impaciencia. Y disimular la espera es casi un acto reflejo. Cuando vemos a alguien que espera siempre nos invade una esperanza, aunque sea una esperanza ajena.
ResponderEliminarMe encanta la foto, con esa señal vuelta, que también espera.
ResponderEliminaresta foto me recuerda a un vecino mío que se pasa la vida caminando por la acera y hablando con cuanto conocido pasa.
ResponderEliminarbiquiños,
Qué acertadísima descripción de la espera Pedro. Me ha encantado.
ResponderEliminarSaludos.
Siempre hay que estar con mucho cuidado al doblar las esquinas. Otra realidad se abre.
ResponderEliminarGustamos de escaparates. La espera es excusa, y mejor que no sea necesaria, y mientras, ejercitamos nuestras poses mas naturales en la esquina.
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