Para mi que hasta el desconchón es de cartón piedra. Es curioso el fenómeno de Lastres: una ficción ha sido asumida como parte de la realidad a tal velocidad que no ha dado tiempo a colocar carteles como dios manda. Por otro lado no es menos cierto que desaparecerá también con igual velocidad y entonces la provisionalidad de estos carteles será providencial, además de profética.
Yo, si tuviera que elegir, preferiría ir a la taberna, pero si luego al llegar me voy a encontrar con que detrás de la puerta no hay nada, me quedo donde estoy, que estoy reventada.
Siempre hay quien tiene la última palabra, siempre hay quien dice donde ir, siempre estamos siguiendo señales, flechas, palabras y directrices.
Un sinfín de puertas y líneas, de direcciones y de atropellos, un sinfín de enunciados vacíos y de lugares vaciados.
Si nos aplicamos a percibir lo que hay de esencial en esa diversidad de sentidos, descubrimos que vivimos dentro de una gran coerción. Llenos de necesidades y determinaciones.
Voluntades determinadas, eso es lo que queda al final del día… cuando nos acostamos o abrimos una cerveza (no cualquiera) o nos vamos hasta esa puerta que no deberíamos cruzar, pero cruzamos impulsados por vaya uno a saber que fuerzas.
Excelente reflexión mi amigo… al igual que la foto que invita a romper puertas y portones, calles y ciudades.
Nos dejamos influenciar por los demás, y si vemos que ese lugar es un lugar abandonado y viejo, pasamos de ir allí, y nos vamos al más actual, donde van todos, hasta en eso nos dejamos llevar...
Un beso.
PD.- Me gusta ampliar las imágenes, porque me encantan las que compartes.
jjejejeje se ve que el pobre que vive en esa casa se cansó que lo molestaran preguntando tanto por la taberna como por el doctor! jajajajaj...así que optó por lo más simple: flechas que orienten hasta los más despitados! jajajaja Saludos.
Es que la propietaria de la puerta azul estaba harta de que le aporrearan constantemente, por eso propuso las dos alternativas más atractivas para un español: o la taberna (el ocio) o el médico (la constante lamentación de los males propios). Saludos.
Vaya lio que les has armado a algunos comentaristas, los que no saben que es Doctor Mateo. La foto y el comentario es gracioso. Veo que llevas buen recorrido en tus vacaciones. Pásalo bien. Besos Isabel.
Las flechas bien podían estar al revés, digo yo, es más fácil llegar rodando a la casa del Dr.Mateo después de la cañitas, que no subir la cuesta a cuatro patas,je,je,je. Esto se está convirtiendo en un juego. Besos con mimo,ya sabes
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¿Por qué falsa? si queremos visitar al Dr Tadeo, tocamos a su puerta y si queremos tomarnos una cervecita, pués hacia la izquierda está la taberna.
ResponderEliminarBesos
jajaja Tadeeo, no, digo: Mateo. Vale
ResponderEliminar(Y si no queremos ni la una ni la otra: un buen vino, un libro y a la cama).
ResponderEliminarEl o la moradora de esta casa se cansó de que le preguntaran por un u otro lugar..
ResponderEliminarNi el uno, ni el otro..elijo sin duda esta linda puerta azul.
Beso añil, Pedro
Para mi que hasta el desconchón es de cartón piedra.
ResponderEliminarEs curioso el fenómeno de Lastres: una ficción ha sido asumida como parte de la realidad a tal velocidad que no ha dado tiempo a colocar carteles como dios manda. Por otro lado no es menos cierto que desaparecerá también con igual velocidad y entonces la provisionalidad de estos carteles será providencial, además de profética.
Yo, si tuviera que elegir, preferiría ir a la taberna, pero si luego al llegar me voy a encontrar con que detrás de la puerta no hay nada, me quedo donde estoy, que estoy reventada.
ResponderEliminarBesos
Siempre hay quien tiene la última palabra, siempre hay quien dice donde ir, siempre estamos siguiendo señales, flechas, palabras y directrices.
ResponderEliminarUn sinfín de puertas y líneas, de direcciones y de atropellos, un sinfín de enunciados vacíos y de lugares vaciados.
Si nos aplicamos a percibir lo que hay de esencial en esa diversidad de sentidos, descubrimos que vivimos dentro de una gran coerción. Llenos de necesidades y determinaciones.
Voluntades determinadas, eso es lo que queda al final del día… cuando nos acostamos o abrimos una cerveza (no cualquiera) o nos vamos hasta esa puerta que no deberíamos cruzar, pero cruzamos impulsados por vaya uno a saber que fuerzas.
Excelente reflexión mi amigo… al igual que la foto que invita a romper puertas y portones, calles y ciudades.
Un fuertísimo abrazo.
HologramaBlanco
entrar o no entrar, esa es la cuestión
ResponderEliminarNos dejamos influenciar por los demás, y si vemos que ese lugar es un lugar abandonado y viejo, pasamos de ir allí, y nos vamos al más actual, donde van todos, hasta en eso nos dejamos llevar...
ResponderEliminarUn beso.
PD.- Me gusta ampliar las imágenes, porque me encantan las que compartes.
Así es, siempre nos vemos condicionados de una forma u otra. Un saludo Pedro
ResponderEliminarDonde hay una flecha hay un destino. Vamos a la taberna sin olvidarnos de invitar al Doctor.
ResponderEliminarQue sitios me visitas amigo.
Un abrazo
jjejejeje se ve que el pobre que vive en esa casa se cansó que lo molestaran preguntando tanto por la taberna como por el doctor! jajajajaj...así que optó por lo más simple: flechas que orienten hasta los más despitados! jajajaja
ResponderEliminarSaludos.
Genial foto!
ResponderEliminarsaludos
Esa puerta y el letrero tiene mucha gracia. Besotes sin flechas, M.
ResponderEliminarLa libertad no tiene cortapisas, sino, no sería libertad.
ResponderEliminarLa foto, estupendaaaa!
Sobre todo cuando lo elegible te lo dan....
ResponderEliminarEs que la propietaria de la puerta azul estaba harta de que le aporrearan constantemente, por eso propuso las dos alternativas más atractivas para un español: o la taberna (el ocio) o el médico (la constante lamentación de los males propios).
ResponderEliminarSaludos.
Con semejante anuncio me desaparecen la molestia gástrica y la sed...
ResponderEliminarHum... Quizá el Dr. Mateo tenga mejor cerveza....
ResponderEliminarVaya lio que les has armado a algunos comentaristas, los que no saben que es Doctor Mateo. La foto y el comentario es gracioso. Veo que llevas buen recorrido en tus vacaciones. Pásalo bien. Besos Isabel.
ResponderEliminarQué mala estoy... llevarme a un bar.
ResponderEliminarSobra el Doc. Besos.
Las flechas bien podían estar al revés, digo yo, es más fácil llegar rodando a la casa del Dr.Mateo después de la cañitas, que no subir la cuesta a cuatro patas,je,je,je.
ResponderEliminarEsto se está convirtiendo en un juego.
Besos con mimo,ya sabes
¡Qué bueno, qué bueno...1
ResponderEliminarOportuno al máximo tu ojo.
Muchas lecturas tiene, sí señor.
me recuerda los garitosa o clandestinos que había cunado era nena
ResponderEliminaren todo caso la flecha es super clara
esta puerta es la casa de Mateo
la taberna seguir la indicación que se marca
besitos profe
tenga un jueves super
Eso es reducir costos, en crisis.
ResponderEliminardos en uno. ;-)
Un abrazo
Continuamente estamos obligados a elegir entre varias opciones.
ResponderEliminarEncrucijada.
ResponderEliminarRemedio para el cuerpo en ambos casos.
dificil elección.
ResponderEliminarbicos,
Primero a la taberna por si es muy grave y no vuelve a darse la oportunidad.
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