Volvemos a los hospitales con el ánimo encogido. Todo está nuevo y limpio y parece que el silencio es más amable. En la pared se ha roto el blanco en sucesión de colores. Abrazos, abrazos, abrazos. Abrazos y besos y miradas. Qué largos son algunos pasillos.
Hola Pedro.
ResponderEliminarEspero que sea puntual, lo cual de vez en cuando a todos nos pasa.
Ya me dirás.
Saludos
Fuen
Se ha roto el blanco.
ResponderEliminarRecuerdo tus palabras: "huye de la pureza del blanco". ¿Recuerdas?
Abrazos...
Y por cierto, hablando de abrazos:
¡Un abrazo!
el recuerdo de una intravenosa se enamoró del último rayo x
ResponderEliminary así vivieron intrusos,
ignorándose
incluso allí, sí
Pedro… que lugar mas calido… no parece ser lo que es… al romper el blanco lo hace acogedor… un lugar para sanarse… en armonía… y si encima recibes abrazos… nadie querrá el alta. Elijo quedarme… Jajaja. Hermosa foto… y espero que lo mantengan así. Besitos. Silvi.
ResponderEliminarMuchos abrazos llenos de colores y fuerza!!
ResponderEliminarFeliz verano!
Mejor el blanco roto por otros colores que el color de las monjas de antaño. No obstante tantos abrazos, besos y colores me suena a la sala de partos.
ResponderEliminarVolvemos de los hospitales con el ánimo encogido. De pronto, como un milagro, se abren aquellas puertas y estalla la vida, el ruido, el color.
ResponderEliminarNormalmente en los hospitales los colores y las flores quedan secuestradas en los reductos destinados a los niños, como si los adultos no necesitarmos el color, especialmente cuando la vida se queda en blanco y negro.
En el último año me ha tocado ir muchas veces a hospitales distintos. Es bueno que tengan algo de color, porque el gris planea sobre todas las cosas las más de las veces.
ResponderEliminarPues menos mal que van rompiendo ese blanco tan desasosegante.
ResponderEliminarUn abrazo.
Un pasillo muy largo pero muy bonito. Un hospital así parece más acogedor. Ya nos contarás qué le han dicho a tu padre, espero que todo sea positivo. Muchos besotes, querido Pedro, M.
ResponderEliminarNo parece un hospital. Los colores le dan un toque de alegría tan necesaria para levantar el ánimo cuando vamos a estos lugares.
ResponderEliminarEspero que sea una visita por poco tiempo y todo vaya bien.
Una curiosidad: ¿desde dónde has hecho la foto? Parece que estás cerca del techo.
Un abrazo.
Aquí en Madrid, los hospitales que he visitado en los últimos meses: La Fundación Jiménez Díaz y el Hospital Ramón y Cajal, al menos en las plantas donde yo he estado de visita, siguen en blanco. A ver si copian un poco y van introduciendo el color, ya que no es muy agradable estar por allí, al menos puede ser más acogedora la estancia.
ResponderEliminarMe gustan mucho los abrazos, así que ahí van unos virtuales.
Luz
Me niego a malinterpretar esta Entrada, Pedro...
ResponderEliminarUn abrazo cálido, muy cálido al final de este pasillo...
Buenas noches, profesor Ojeda:
ResponderEliminarCuando atravesamos la puerta de un hospital, hacia adentro, nos damos cuenta de la importancia que tienen las demostraciones de cariño de las personas que nos quieren.
Y a veces, nos sorprendemos muy gratamente, pues no nos creíamos merecedores de tantos afectos, y encontramos que nos surgen de todas partes.
Un abrazo sincero para todas y cada una de las personas que lo necesiten. Y el deseo de su pronta curación, con la vuelta a casa restablecidos.
Saludos. Gelu
En ocasiones debemos de entrar en la terquedad del blanco por la pureza y esperanza que representa. No obstante el color suele verse a la salida del mismo.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo amigo.
de entrada mientras todos se vuelven a casa sobre las propias pisadas.
Muy bonito el pasillo de los colorines pero para ver la foto, nada más..Lo que sea que salga bien.
ResponderEliminarUn abrazo
Y a pesar de su longitud, hay pasillos a cuyo final uno no quisiera llegar nunca. Saludos cordiales.
ResponderEliminarpues jamás pensaría que ese pasillo es el de un hospital... si no fuera por lo grande que es parecería una escuela infantil...
ResponderEliminarespero que la visita al hospital sea rutinaria o simplemente una visita a un enfermo.
biquiños,
No me gustan los hospitales, los pinten como los pinten...
ResponderEliminarAbrazos.
Sobre todo los pasillos de los hospitales... son larguísimos, y si estás buscando a alguién mucho más.
ResponderEliminarUn abrazo muy calido y mucha fuerza!
ResponderEliminar¿Todo bien?
ResponderEliminarEspero que así sea.
Saludos.
¡Es increíble! Parece que te has dado cuenta que no salgo de los Hospitales, poniendo un post dedicado a los Hospitales, y es que últimamente, aunque yo no sea la enferma, no salgo de ellos, es horrible, y por muy limpio que esté todo, el alma se encoge de miedo y de desánimo.
ResponderEliminarUn beso, Pedro.
Los hospitales no tienen porqué ser sinónimo de mal rollo y disgusto, también los hay bonitos. Esl de la imagen es el caso. No esta nada mal darles colorido. Una abrazo veraniego Pedro!
ResponderEliminar¡Ay que ver! ¡Si no parece un hospital! La primera impresión que me ha dado al ver la foto es que era una biblioteca.
ResponderEliminarA ver si lo mantienen así de cuidado.
Espero que todo vaya bien, uno no vá allí por gusto...
Yo pasé por uno el pasado Lunes y no fué muy agradable.
Un besote, muacksss
Hola, Pedro:
ResponderEliminarEn contadas ocasiones los hospitales pueden resultar gratos.
Que estén limpios y arreglados no está nada mal...
Un abrazo y suerte.
Antón.
Últimamente he visitado el hospital por cuestiones poco agradables, pero necesarias en momentos de la vida.
ResponderEliminarLugar donde el cariño, los afectos, afloran de una forma especial.
Deseo que sea una visita rutinaria.
Abrazos
Espero que esta vuelta sea breve y sin malas noticias. Un fuerte abrazo.
ResponderEliminarQue bom quebrar a dureza suficante do branco.
ResponderEliminarBesos.
Y sin embargo, cuando volvemos la vista a la galería que se vislumbra en la esquina superior derecha de la foto, vuelve a cobrar su aspecto de prisión de enfermos.
ResponderEliminarSé perfectamente lo largo que puede llegar a ser el pasillo de un hospital cuando al final del mismo está la angustia.
Un abrazo, y hasta una caricia si se tercia, amigo.
Como el tiempo.
ResponderEliminarAhora es momento donde el más ínfimo detalle salpica.
Un abrazo.
Las funerarias han modernizado su aspecto con fuentes y letras plateadas, pero como en los hospitales, de no trabajar ahí, mejor ir de visita...
ResponderEliminarmi sueño...
ResponderEliminarBesos de colores y mucho sol sueco.
ResponderEliminarOjala todo vaya bien!
y cuanta incertidumbre detrás de las puertas...
ResponderEliminarPetonets
Encarna
ay pedro
ResponderEliminarlos hospitales tratan de mostrarse amables
pero ten cuidado
no son más que disfraces!!
muakismuakis de luz
como dice bipo...a esos lugares o trabajas en ellos o vas de visita... espero que todo vaya bien. Un abrazo amigo
ResponderEliminarNi con colorines... no me gustan, he estado muchas veces en ellos -para mi, para otros- para recibir y despedir, para llevar peluches y recoger lágrimas.
ResponderEliminarMaese Pedro, que su visita sea de peluches y biberones. Y si necesitas abrazos... ¡vente al sur que son más refrescantes y llenos de color!
Un largo pasillo si señor, y también más colorido que otros. En concreto los de ese hospital. Para algunos se hará más largo todavía, para otros será un agradable paseo,otros apreciarán el colorido, o no; dependerá de lo que te permitan ver los ojos.
ResponderEliminarPerdona mi atrevimiento, pero te sugiero una foto de la verja que rodea el exterior.
Saludos, Maritornes.
Yo vengo, como todos, a dejarte un abrazo y mi sincero deseo que esas manchas de color sean como las migas que dejó Gretel (la del cuento): que te permitan regresar a casa con el ánimo ensanchado.
ResponderEliminarBesos
Qué largos son todos los pasillos, Pedro, tan clónicos, tan descoloridos...
ResponderEliminarUn abrazote
Marian
No lo conocía, pero hoy he podido conocer este Hospital, amigo Pedro.
ResponderEliminarUn beso.