Uno se levanta de la cama, desayuna, sale a la calle, trabaja, toma un café con los amigos, sueña proyectos, come, vuelve al trabajo, regresa a casa quizá tras tomar una cerveza, cena mientras ve el informativo de la cadena de televisión que menos le incomoda, vaguea por la casa mientras recoge un poco, se lava los dientes y se va a la cama. Es la vida, hasta que se acaba. En el fondo es afortunado: hay lugares en los que se vive peor. ¿Imaginó revoluciones o las hizo? Quién sabe, los años pasan.
La rutina a veces puede cansarnos, pero si miramos hacia atrás siempre veremos a personas que están mucho peor que nosotros y que no pueden hacer todo lo que nosotros consideramos rutinario; para no poder, no pueden ni irse a la cama ya que su lecho es simplemente una caja de cartón mal colocada en cualquier cajero automático de una sucursal bancaria.
ResponderEliminarUn besote, Pedro.
en los detalles descanza la diferencia...
ResponderEliminarun abracito de sol otoñal profe
Buenas noches, profesor Ojeda:
ResponderEliminarUno/a:
Todo lo que ha descrito en su entrada, es yendo las cosas bien y gozando de salud.
Paso del tiempo, y nos encontramos con: Años+soledad.
A partir de aquí, descontando.
Saludos. Gelu
Pedro...hago casi lo mismo,solo que no miro noticieros;la t.v.no es mi fuerte,ni tomo cerveza.Te soy sincera,mis días son todos diferentes...Cuidate.Buena foto. Besitos.
ResponderEliminarY mientras se vaya por ese caminito de todos los días es que las cosas van bien. El problema es cuando un día el desayuno ya no es el de todas las mañanas, o la actividad diaria no se pueda mantener, o los proyectos ya sólo sean recuerdos. Hoy me voy a lavar los dientes con más ímpetu que nunca: y que pueda seguir haciéndolo.
ResponderEliminarUn abrazo
Hoy ha habido un agradable salto en la rutina que lamentablemente ha pasado muy rápido. Gracias por ese placer.
ResponderEliminarEl poético final me entusiasmó. La afirmación que niega, bueno...
ResponderEliminartocando el alma, ¿eh?
Un saludito.
Sin ducharse?
ResponderEliminar¡cuanto nos has contado en 8 líneas!
ResponderEliminareso mismo pienso yo siempre, más de un tiempo a esta parte: "hay lugares en los que se vive peor"...
nunca hice revoluciones pero sí que las imaginé... y hablo en pasado porque la época de las revoluciones ya se acabó... eso creo.
bicos,
ciertamente vivimos cómodamente. ¿Hubo otras épocas? No. Depende de donde nazcaas y el status que tengas. Nosotros tuvimos suerte de nacer en España en esta época, si hubiera sido en la guerra...otro gallo habría cantado seguramente. Un abrazo!
ResponderEliminarPues.... nada mejor que romper la rutina con una buena ducha!
ResponderEliminarY además, debo decirte en honor a la verdad, que en las últimas fotos te siento muy azul. Eso me gusta!
Besos
la rutina maldita rutina...a veces rezo para no caer en el idem diario...como me gusta lo imprevisto... al menos entretiene. saludos
ResponderEliminarPerfectamente entendido y comprendido, amigo Pedro.
ResponderEliminarUn abrazo.
Hagamos de la vida un sitio muy hermoso donde cobijarnos¡¡;)
ResponderEliminarUN BESOO ENORMEEE GUAPOOO¡¡¡
Custou a abrir esta caixa de comentários...
ResponderEliminarParabéns pela aventura Quixote, que cumpriu um ano.
E , sim, a vida é quase só repetição.
Besos, meu Pedro.
Si nos quitarían nuestra rutina habitual, estaríamos en muchos casos perdidos. Un abrazo.
ResponderEliminarquizá la verdadera revolución resida en saber afrontar lo cotidiano
ResponderEliminarun abrazo
La vida es un círculo de monotonía en el que siempre se acaba haciendo lo mismo... rutina en la vida diaria, y cuando estas de vacaciones, al final, los últimos días, terminas haciendo siempre lo mismo.
ResponderEliminarPero si lo miramos por el otro lado de la cara... lo peor de todo, es cuando no puedes ir al trabajo porque no lo tienes, ni tampoco puedes tomar esa cerveza, ni puedes irte de vacaciones...
Un beso.
La misma rutina que nos ata las alas, nos sujeta los piés al suelo, para bien y para mal.
ResponderEliminarHe observado en gentes a las que amé, como cuando el momento de aprender termina y acaba incluso el de recordar, la rutina nos ata la vida. Perder su ritmo supone perder el reloj exterior y entonces todo parece sumirse en una niebla blanca y desconcertante que nos desorienta y nos asusta.
Esa es la rutina cotidiana que a veces hace que todo se nos vuelva costumbre y eso es justamente lo peligroso... lo lindo de esta vida es dejarnos sorprender y no perder nunca la capacidad de asombro.
ResponderEliminarBesos
Pau
Lo cotidiano es tan intenso que todo lo demás dejaría de tener importancia si no fuese por nuestra curiosidad innata.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo
Es la rutina diaria!!
ResponderEliminarLo normal..
Hee.
Que estes bien. Un abrazo.
Me trae de cabeza la carretilla apoyada sobre la pared. ¿Por qué está ahí, tan bien colocada, con un fondo limpio y perfecto? Está fuera de contexto
ResponderEliminarUna vez imaginé una revolución mientras me cepillaba los dientes por la noche antes de ir a la cama. Y era tan sangrienta que me puse a llorar; tanto que, al final, pude enjuagarme los dientes con mis propias lágrimas sin necesidad de abrir el grifo. Fue una revolución bastante ecológica al fin y al cabo.
ResponderEliminarLa rutina..los años pasan y sigue la rutina...no sería mejor dejarla de lado y empezar a ser otro tipo de rutina,rutina al fin y al cabo, abrazos.
ResponderEliminarBuenos dias Pedro, se me antoja un tanto desgraciado, aquel que no tiene mas que pura rutina en su vida y ni siquiera un apice de inquietud por el mundo que le rodea.
ResponderEliminarNo obstante, se, por verlo y palparlo que hay almas tan planas que se adaptan a la rutina y son capaces de ser felices en la simpleza.
Tambien quiero decirte que las inquietudes impuestas o tradicionales,a mi parecer, no son del todo virtuosas, hay algo mas en este dia a dia, no acabo de conformarme con ser una hormiga , en todo caso una hormiga con alas.
La carretilla esta como el Pais, parada...Alguien tendra que tirar de ella o nos vamos todos al monte , como las cabras....
Abrazos cordiales.
Jesus
Hablamos mal de la rutina, pero probablemente en eso consiste la vida. Cuando viajamos rompemos la rutina, es fantástico, pero al mismo tiempo estamos creando otra rutina, que hace, que muchas veces tengamos ganas de volver a casa y seguir con la rutina de siempre. Es posible que la vida sea un conjunto de rutinas que nosotros vayamos acumulando según el gusto de cada uno.
ResponderEliminarY las cajas se van apilando unas encima de otras, o debajo, y cada día cuesta más transportarlas, ¡y eso que están vacías! Son malos tiempos, como todos, pues tener cajas que llevar se ha convertido en privilegio. Hubo una época que la revolución era oficio de repartidor. Ahora la revolución es abandonar la pila en una esquina y enseñar a los brazos oficios nuevos.
ResponderEliminarLa rutina aletarga la memoria y adormece los sueños.
ResponderEliminarSi me gusta la acequia es porque cuando la lea siento identificación plena, evidentemente yo no lo he escrito, pero es como si lo hubiera hecho.
ResponderEliminarPedro, piensas cosas que yo también pienso y las escribes como yo no sé hacerlas.
Un beso.
Y todo es posible de hoy a mañana; pues todos los posibles también "se acuestan y se levantan".
ResponderEliminarY cierto es que "los años pasan", y las obras quedan y lo hecho hecho está; "y los años pasan" y quedan cosas por hacer. ¿Somos afortunados por poder administrar rutinas sin sobresaltos?...sin duda, hay lugares en los que hay que improvisar huidas a cada instante.
Abrazos.
yo soy muy ruttinaria muchas veces me canso de ello....pero otras veces me doy cuenta que no puedo vivir sin ella..somos criaturas de acostumbrarnos a las cosas....o por lo menos yo soy asi.... o como sea...cada uno es un mundo...
ResponderEliminarbesines mi pedro y linda relexion!
Me acuerdo de la canción esa que decía... hoy, igual que ayer, todos los días lo mismoooo lalalala
ResponderEliminarSí, pero con alegría!! me quiero morir "jartica de tó"!!!
Besazos, corazón
Aplastante. Es tan mortífera la bala que ni siquiera he podido toser.
ResponderEliminarUn abrazote
MArian
Sí Pedro, miremos las cosas por este lado, somos afortunados los que tenemos la posibilidad de vivir de manera rutinaria... todo y que ansiamos siempre que se rompa...pero podría romperse con estrépito.. y eso no...
ResponderEliminarUn beso, sin ruptura...
Con esa vida, las revoluciones solo las puedes imaginar. Un beso Isabel.
ResponderEliminarY esa tregua de la vida cotidiana compartida hay quién dice que se acerca a la felicidad
ResponderEliminarDebiera haber algo más, ¿no?
ResponderEliminarTe acabo de ver en el programa de "Voces del extremo"
Será un lujo verte por aquí.
Un abrazo.
Concha.
¡Qué lujo!: "toma un café con los amigos"
ResponderEliminarSiempre se puede estar peor ;-)
Un abrazo.
Antón.
Pedro, los años pasan y los antiguos revolucionarios nos acomodamos. Sin embargo siempre hay por ahí alguna revolución que vuelve a acelerar la sangre en nuestras venas.
ResponderEliminarUn abrazo.
Pues a mi lo cotidiano me encanta, lástima que también se agota, como todo ;)
ResponderEliminarLas pequeñas cosas, son los detalles que marcan las diferencias.
ResponderEliminarSaludos.
Un suspiro que merece la pena.
ResponderEliminarCuanto más reiterativo mejor, tienes tiempo para volar.