Hoy no hay entrada de La Acequia: he viajado al frío. Vuelvo a casa sin nada que decir, sin otra cosa que ganas de estar junto a quien amo, abrazando su cuerpo toda la noche, oyendo su respiración. Ante la realidad más dura, las palabras enmudecen.
Änimo Pedro. La vida sigue, igual que el cauce de éste rio, aunque hay veces que los rios se desbordan, después todo vuelve a su sitio. Un abrazo Isabel.
Hoy sí hay entrada en la Acequia, Pedro. En poco a mí me has dicho mucho. Viajar al frío y volver al calor. Volver a casa siempre que alguien nos espera... Estar al lado del ser a quien se ama. Sólo estando. Espero que haya sido una noche eterna... Y sí, es cierto, a veces el silencio es ensordecedor, y otras es tan suficiente que hablar es, sobrar, directamente.
Querido amigo: leído lo leído, te deseo de corazón muchos viajes al frío, muchas vueltas a casa sin nada que decir y que tu remedio no lo veas como tal sino como bendición.
Querido amigo, desejo-te sinceramente que essa noite se repita todas as noites da tua vida e que cada vez que chegares do frio e da dor tenha à tua espera a ternura aconchegante de quem te ama. Abrazos, Pedro!!
Cuando alguien cercano, dejando las cosas a medio hacer, se nos va, es como si un frío seco se nos metiera hasta lo más hondo, dejándonos ateridos y vacíos sin capacidad de reacción. Sólo la mañana traerá la calma al desasosiego y seremos capaces de ver las cosas con más optimismo. Como este río que parece estar aletargado, pero que lenta e inexorablemente avanza hasta entregar su carga allí donde los cauces se cruzan. pancho
Un ataque masivo de spam me ha obligado a anular la posibilidad de comentarios anónimos en contra de lo que siempre ha ocurrido en La Acequia. En cuanto pueda solucionarlo, volverá a ser posible comentar de forma anónima.
Aproveite bem porque não se pode perder o tempo quando se ama.
ResponderEliminar¡Qué noche más maravillosa! Disfrútala a tope, querido Pedro. Besotes, M.
ResponderEliminarÄnimo Pedro. La vida sigue, igual que el cauce de éste rio, aunque hay veces que los rios se desbordan, después todo vuelve a su sitio. Un abrazo Isabel.
ResponderEliminarHoy sí hay entrada en la Acequia, Pedro.
ResponderEliminarEn poco a mí me has dicho mucho.
Viajar al frío y volver al calor.
Volver a casa siempre que alguien nos espera...
Estar al lado del ser a quien se ama. Sólo estando.
Espero que haya sido una noche eterna...
Y sí, es cierto, a veces el silencio es ensordecedor, y otras es tan suficiente que hablar es, sobrar, directamente.
Eso es una preciosa manera de regresar, teniendo a quien amas a tu lado y acurrucandote junto a ella.
ResponderEliminarUn beso cálido
Querido amigo: leído lo leído, te deseo de corazón muchos viajes al frío, muchas vueltas a casa sin nada que decir y que tu remedio no lo veas como tal sino como bendición.
ResponderEliminarUn saludo
Es lo mejor que puedes hacer. Disfruta. Besos
ResponderEliminarPues descansa y recupera ese calor...saludos^^
ResponderEliminarbendita realidad. A veces ua respiración cercana dice o nos reconforta más que las palabras
ResponderEliminarBueno. Pues te esperamos. Faltaría más. Un saludo
ResponderEliminarContra el frío, calor.
ResponderEliminarDel frío se sacan visiones y miradas como desde el otro lado.
Querido amigo, desejo-te sinceramente que essa noite se repita todas as noites da tua vida e que cada vez que chegares do frio e da dor tenha à tua espera a ternura aconchegante de quem te ama.
ResponderEliminarAbrazos, Pedro!!
Así volverás encantado. Disfruta muchísimo. Un abrazo.
ResponderEliminarPues tu no-entrada es preciosa. Ojalá te haya sentado bien.
ResponderEliminarDesde aquí recibe un abrazo de los fuertes.
Donce
Cuando alguien cercano, dejando las cosas a medio hacer, se nos va, es como si un frío seco se nos metiera hasta lo más hondo, dejándonos ateridos y vacíos sin capacidad de reacción. Sólo la mañana traerá la calma al desasosiego y seremos capaces de ver las cosas con más optimismo. Como este río que parece estar aletargado, pero que lenta e inexorablemente avanza hasta entregar su carga allí donde los cauces se cruzan. pancho
ResponderEliminarUn nudo en la garganta amigo
ResponderEliminarRespeto el silencio
ResponderEliminarA veces la ausencia de palabras
ResponderEliminares el mayor síntoma de inteligencia,
o incluso de amor.
Gracias a todos por vuestros comentarios y por respetar mi silencio. Permitidme que hoy no os comente uno a uno.
ResponderEliminarUn abrazo.