Transcribo anotación apresurada:
Las nubes se adensan en las montañas que un día serán acantilados, midiendo agazapadas la distancia del salto al mar. Tapan el cielo de la cementera, cuyo monótono y persistente ruido parecen no oír las gaviotas que danzan su andar en la arena.
Como un brazo gigante, la maquinaria, polvorienta y gris, se adentra lenta en el agua, en busca de los barcos que le traen el alimento de la urbanización desmesurada y quizá rascando la espalda revuelta del agua.
Asusta esta imponente fábrica que lo ocupa todo.
Ya queda menos para el Delta. Ya queda menos.
Un texto precioso.
ResponderEliminarUn abrazo.
Álvaro
Nótese del autor su habilidad para combinar las palabras.
ResponderEliminar¿será de letras?
Gracias, Álvaro.
ResponderEliminarLetras, Caelio, letras, como sabes, (im)puras, que las muy puras aburren y son dignas de denuncia en tu blog, como tan bien haces ;-)
El texto es magnífico, pero no menos las fotos. A mí, pese a todo, me fascinan las cementeras, sobre todo por la noche: es como darse un paseo por la luna.
ResponderEliminarAlgo tienen de estructura de ciencia ficción. Y por la noche... con el ruido del mar...
ResponderEliminarMonstruoso e imprescindible.
ResponderEliminarQue bonito cielo el de la foto del monstruo... con eso me quedo y con tu texto, genial.
Besos^^
DIANNA: tantos meses después de escribirlo vienes a este texto y lo lees de forma atenta y cariñosa. Gracias. Un beso.
ResponderEliminaralgún día sera devorada por el mar...
ResponderEliminarPACO: esperemos que antes que ella nos devore a nosotros.
ResponderEliminarQue adefesio surrealista el de esta foto... que espero que no nos devore.
ResponderEliminarSubo a la sgt entrada.
PD También me quedo con ese fantástico cielo de la primera foto.
ResponderEliminarSencillamente expectacular.
MYR: una cementera que estropea cualquier paisaje, es cierto.
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