martes, 4 de septiembre de 2007

Hiriendo el mar. (Hacia el Delta del río Ebro.)


Transcribo anotación apresurada:

Las nubes se adensan en las montañas que un día serán acantilados, midiendo agazapadas la distancia del salto al mar. Tapan el cielo de la cementera, cuyo monótono y persistente ruido parecen no oír las gaviotas que danzan su andar en la arena.

Como un brazo gigante, la maquinaria, polvorienta y gris, se adentra lenta en el agua, en busca de los barcos que le traen el alimento de la urbanización desmesurada y quizá rascando la espalda revuelta del agua.

Asusta esta imponente fábrica que lo ocupa todo.

Ya queda menos para el Delta. Ya queda menos.








12 comentarios:

  1. Nótese del autor su habilidad para combinar las palabras.

    ¿será de letras?

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  2. Gracias, Álvaro.
    Letras, Caelio, letras, como sabes, (im)puras, que las muy puras aburren y son dignas de denuncia en tu blog, como tan bien haces ;-)

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  3. El texto es magnífico, pero no menos las fotos. A mí, pese a todo, me fascinan las cementeras, sobre todo por la noche: es como darse un paseo por la luna.

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  4. Algo tienen de estructura de ciencia ficción. Y por la noche... con el ruido del mar...

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  5. Monstruoso e imprescindible.
    Que bonito cielo el de la foto del monstruo... con eso me quedo y con tu texto, genial.
    Besos^^

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  6. DIANNA: tantos meses después de escribirlo vienes a este texto y lo lees de forma atenta y cariñosa. Gracias. Un beso.

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  7. algún día sera devorada por el mar...

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  8. PACO: esperemos que antes que ella nos devore a nosotros.

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  9. Que adefesio surrealista el de esta foto... que espero que no nos devore.

    Subo a la sgt entrada.

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  10. PD También me quedo con ese fantástico cielo de la primera foto.
    Sencillamente expectacular.

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  11. MYR: una cementera que estropea cualquier paisaje, es cierto.

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