jueves, 19 de marzo de 2020

La calle, en silencio.


La calle, en aparente silencio. En ella están aún los ruidos de la semana pasada.

Cuando pase todo, ¿habremos aprendido? ¿Hasta dónde llega nuestra memoria del dolor? ¿Sabremos pedir cuentas de los errores cometidos? ¿Nos las sabremos pedir a nosotros mismos?

Buena parte de mi docencia ya era virtual, a través del ordenador. Ahora nos han pedido que trasformemos la presencial también en virtual. Lo primero que he pedido a mis alumnos es que me cuenten dónde les ha sorprendido el confinamiento, qué tal están, si necesitan algo. Todos nos preguntaremos, durante mucho tiempo, ¿dónde me sorprendió aquello, qué estaba haciendo, qué planes tenía, cómo lo arrasó todo la pandemia vírica, cómo me trasformó? ¿Cómo nos trasformará todo esto?

Para quienes lo quieran, he reactivado mi canal de Youtube. Allí estoy colgando poemas que recito para sobrellevar el confinamiento. Publicaré también material que usaré para explicar algunos conceptos a mis alumnos y acompañarlos en el aprendizaje virtual en estas circunstancias. La dirección, pinchando aquí.

miércoles, 18 de marzo de 2020

¿Seguirá florecido el membrillero?



¿Seguirá florecido el membrillero? ¿Se habrán entristecido sus flores estos días? Paco y yo, camino de clase, nos detuvimos a contemplar la explosión de sus flores en el jardín de la Facultad: todo el arbusto parecía un único ramo enrojecido. No sabíamos todavía que iba a ser el último día de clase antes del confinamiento. Cuando maduren los frutos, le dije a Paco, habrá que probarlos.

Cuántos planes hicimos antes de la pandemia. Miro mi agenda, llena de aplazamientos. Observo cómo se acercan los días en los que habrá que aplazar otros. La vida es lo que no se aplaza. Esto es lo que toca vivir hoy. Descubro qué fácil es aplazar todo lo otro que tan importante era.

Se hace de noche. Veo cómo se oscurece la sierra de Béjar desde la galería del salón. A mi izquierda, el Calvitero, blanco por la última nevada. Justo enfrente, la peña de la Cruz. A mi derecha, donde el sol se pone, la sierra de Francia. Los jabalís habrán salido ya a saciar su hambre y su sed, extrañados de no oler a ser humano.

martes, 17 de marzo de 2020

Tántalo


Estos días de confinamiento tengo la sierra a la vista como una tentación constante. Allí está y recorro con la imaginación sus callejas y los caminos que trepan hacia el agua. Comprendo la dureza de la condena de Tántalo.

Es curioso. Echo de menos, sobre todo, andar sin dirección fija. Con las manos en los bolsillos, despreocupado, como quien no tiene más oficio que no ir a ningún sitio en concreto.

lunes, 16 de marzo de 2020

Hiroshima mon amour


Sí, Hiroshima es mi nombre y el tuyo Nevers. Qué forma de definir la tragedia a través del espacio, a través de la toponimia, a través de la identificación de la biografía con los lugares. En efecto, él es Hiroshima y carga con ese nombre porque la cicatriz del bombardeo nuclear no se borra. Ella es Nevers porque allí se enamoró de un soldado alemán y por ello fue considerada colaboracionista y castigada. Ambos han perdido el paraíso de la infancia y de la juventud, han visto destruidos los lazos que los unían a sus lugares, a su gente, a sí mismos. Andan náufragos de sus propias vidas. Biográficamente todo ha seguido: él es arquitecto; ella actriz. Ambos están casados. El azar los ha juntado en Hiroshima y el fugaz encuentro se convierte en un día que puede ser toda una vida.

Estos días de confinamiento por la epidemia vírica he vuelto a ver Hiroshima mon amour después de mucho tiempo y me vuelto a ocurrir lo mismo que las veces anteriores. No encuentro forma de escapar de esta historia contada por Alain Resnais a partir del diálogo escrito por Marguerite Duras, del diálogo de alta tensión literaria tan difícil de decir y hacer para no caer en el ridículo, de las imágenes -cada una de las secuencias es un ejemplo de dónde poner la cámara-, de la sintaxis del montaje. Cada una de las veces completo de una manera diferente el final abierto de la película. No sé si esta historia de pasión sanará las cicatrices de ambos o reabrirá sus heridas. En este ocasión he tenido esperanza, porque yo mismo la necesito.

Sabemos que la película, estrenada en 1959, comenzó como un encargo a Resnais para realizar un documental sobre Hiroshima. Algo de eso queda en la primera parte del film. Resnais le dio muchas vueltas y exigió que Duras fuera la guionista y de la conjunción salió una de las historias de amor más intensas del cine. Él quiere saber más de ella y ella profundiza en sus recuerdos; la vida de ambos no valía nada porque han perdido lo que les anclaba a su pasado y se han limitado a pasear los días sin sentido claro.

Una historia de amor devastadora en una ciudad que fue devastada por una bomba atómica. La actitud de Resnais y Duras fue valiente en su época: denunciaban la amenaza nuclear, se preguntaban sobre la necesidad del bombardeo sobre civiles cuando nadie lo hacía; cuestionaban el castigo social que cayó sobre aquellas mujeres que se enamoraron del invasor; juntaban a dos víctimas y les hacían recorrer sus vidas en veinticuatro horas.

 Nunca más Hiroshima, nunca más Nevers.

viernes, 13 de marzo de 2020

Por no mudar costumbre


Buscando el sol de marzo,
florecen los ciruelos
por no mudar costumbre.
En soledad contemplo
la vida, que reclama
a la luz sus derechos.
                           © Pedro Ojeda Escudero, 2020


jueves, 12 de marzo de 2020

Quedan suspendidas las actividades de Valladolid Letraherido


A causa de la pandemia vírica que sufre el mundo y que está golpeando también a España, se cierran la Casa de Zorrilla y la Casa Revilla de Valladolid hasta el próximo 26 de marzo. Por lo tanto, quedan suprimidas las actividades que se organizan desde el programa Valladolid Letraherido que coordino para el Ayuntamiento de Valladolid. Deseamos que para entonces todo haya pasado, aunque la opinión de los expertos es que aún nos quedan unas cuantas semanas más de incertidumbre en las que habrá que tomar todo tipo de medidas y, posiblemente, prorrogar la suspensión de las actividades que impliquen una concentración de personas, con el fin de dificultar la propagación del virus. En Valladolid Letraherido se intentará programar en otras fechas las actividades que se suspendan estos días.

También se han suspendido otras actividades en las que yo iba a participar (la sección dedicada a la poesía en el III Congreso de Literatura actual en Castilla y León, que se debía celebrar en Salamanca; una sesión con el club de lectura de la biblioteca de Tudela de Duero a la que amablemente me habían invitado, etc.) y no serán las últimas. Mi universidad ha cerrado la docencia presencial y también los actos de extensión universitaria en los que participo.

Espero que todos los visitantes de este blog superen la pandemia que amenaza con infectarnos a la mayor parte de la población mundial. Mientras tanto, seguiré publicando mis entradas aquí, quizá sirvan para ayudar a pasar estos días que nos esperan. Suerte y ánimo a todos. Cuidaros mucho y leed todo lo que podáis.

miércoles, 11 de marzo de 2020

La loca historia de la literatura


La loca historia de la literatura nos traslada a un futuro próximo en el que un dictador ha prohibido la literatura con el fin de impedir el pensamiento libre y los riesgos que acarrea la imaginación de la gente para los gobernantes. Los últimos de un grupo de rebeldes -los libreros-, han convocado al público para trasmitirle el amor por las historias que cuentan los libros, que ellos han conservado. Este es el hilo conductor de la obra que ha escrito Mon Hermosa para Teatro de Poniente, una compañía profesional salmantina con corta pero interesante trayectoria ya premiada. Los actores Fernando de Retes y Antonio Velasco (ambos con formación en el espacio escénico La Guindalera) recuperan el viejo espíritu del ñaque y caminan por un tipo de obra de gran éxito en la actualidad, en el que podemos encontrar desde monólogos (como los que interpreta de forma tan personal Rafael Álvarez el Brujo), hasta montajes más complejos como los de la exitosa compañía Ron Lalá y que tiene el recuerdo permanente de los juglares medievales y la trasmisión oral de las historias que se ha dado en todas las culturas.

A lo largo de la pieza, los actores utilizan unos pocos recursos escénicos de vestuario (que se muestran al público sobre unos maniquíes), de luz y sonido, muy eficaces todos, y su cuerpo. Resalta, por supuesto, el uso de la máscara en un homenaje implícito al mundo teatral (lo metateatral es continuo en el montaje). Dada la propuesta inicial, se rompe con la cuarta pared y se busca la complicidad continua del público. La variedad del espectáculo está muy medida, alternando pasajes cómicos con otros trágicos; ambos actores se reparten los personajes, declaman, cantan y bailan. Todo ello de forma natural, en un ejercicio exigente de voz y gesto.
Con el hilo conductor mencionado, se hace un repaso de la historia de la literatura que se detiene en la Odisea, el Cantar de Mío Cid, Fuenteovejuna, Don Quijote, Hamlet, Frankesntein, Veinte poemas de amor y una canción desesperada y Bodas de sangre (recomiendo descargar aquí el dossier del montaje). Algunos de los argumentos son narrados, se declaman fragmentos o se interpreta la historia del Cid mediante un reggaeton (junto al rap final, son dos agradables sorpresas). La ventaja de este tipo de propuestas escénicas es que el número y tipo de textos puede ampliarse, reducirse o cambiarse según las necesidades. De hecho, hay espectáculos similares cuyo resultado a lo largo de las temporadas es diferente al inicial. La loca historia de la literatura no se basa solo en el encadenamiento de argumentos, estos buscan una hilazón y una reflexión tanto sobre el entretenimiento como sobre la moral que esconden algunos o el silencio de las escritoras en la historia de la literatura, además de la cuestión inicial que propone que la literatura contribuye a la libertad de pensamiento de los seres humanos.

El resultado final de la obra es muy apropiado para el objetivo que pretende. Tiene ritmo y continuidad, resulta muy entretenida al público general y provoca todo tipo de emociones y complicidades. Ojalá que contribuya también a que, aparte de pasar un buen rato en el teatro, el público acuda a los libros para leer estos y otros textos.

(Aunque la obra se estrenó en 2017, yo no pude verla hasta el pasado 5 de marzo en el Teatro Cervantes de Béjar.)


lunes, 9 de marzo de 2020

Por la ruta de las fábricas de Béjar


La prosperidad de Béjar en la época moderna se levantó a partir de la industria textil. Durante casi dos siglos, la ciudad tuvo una fuerte burguesía industrial y comercial y una poderosa clase trabajadora con conciencia de su importancia y significado. Todo ello se manifestó en una notable vida cultural, cuya relevancia se evidenció en la construcción del teatro Cervantes, uno de los más notables ejemplos de teatro decimonónico español. Sigue abierto, con programación continua, y debería convertirse en el local escénico de referencia de toda la comarca. También se reflejó en una bulliciosa vida en las calles, llenas de comercios y tabernas, pero también de imprentas y asociaciones; instituciones dedicadas a la enseñanza y a la formación de los futuros trabajadores de la industria; y en las relaciones de los empresarios bejaranos con los círculos económicos más importantes del país. Unamuno, como rector de la Universidad de Salamanca, acudió durante muchos años a la apertura del curso escolar y apoyó las iniciativas de esa educación, alabando que se juntaran en las aulas hijos de empresarios y obreros y que hubiera presencia de mujeres. Es solo un pequeñísimo resumen de la importancia de Béjar en los siglos XIX y XX. Bastaría con mencionar la relevancia nacional que tuvo la ciudad en los hechos revolucionarios de 1868.

La globalización que se produjo a finales del siglo XX por la nueva realidad de un mundo hiperconectado en el que el capital se hacía financiero antes que industrial, provocó que se cerraran las industrias textiles de Béjar, que no podían competir en precios con las industrias asiáticas. En las últimas décadas, la economía de la ciudad ha perdido vigor notablemente, los jóvenes han emigrado y la población ha envejecido. El número de habitantes ha caído y esto, junto a la facilidad para comprar en otra parte, ha provocado el cierre de negocios. La pérdida de población amenaza también con la pérdida de servicios públicos de todo tipo.

Anda Béjar, como otras localidades del interior de España, reinventándose, buscando un motor que devuelva algo del vigor antiguo. En el paisaje y en el mundo deportivo, de ocio y cultural tiene un capital seguro que el mundo financiero no podrá arrancarle nunca, también en la creatividad de su gente una vez que supere esta etapa primera de desconcierto y desánimo.

Estaba pensando en esto este fin de semana en esta tierra que amo tanto y que bien puede ser un ejemplo de lo que ocurre en muchas provincias españolas, sometidas a las vicisitudes de decisiones que se toman demasiado lejos de sus calles. Con los amigos, recorríamos la ribera del río Cuerpo de Hombre a su paso por la ciudad. En realidad, bordeándola, como si río y ciudad se miraran desconfiados. Desde el río, la ciudad queda arriba, trepada a las peñas, alargada y silenciada. Junto a las antiguas fábricas textiles -hoy despojos monumentales de la arquitectura e ingeniería industrial-, el río ha recuperado la calidad de sus aguas y salta siempre joven y vigoroso entre las piedras y las presas que lo retenían y desviaban hacia el interior de las fábricas para generar electricidad o utilizar su fuerza. 

Entre los edificios abandonados y los restos de la industria que se oxidan y deterioran año tras año, el paseo tiene algo de paisaje apocalíptico. El agua del río golpea con firmeza insistente las peñas (qué cerca aún la hermosa sierra en la que nace). Así labró su cauce. Las avenidas de este invierno han arrancado algunas compuertas, por todas las partes hay ramas y troncos desgajados. Las corrientes han depositado en algunos lugares el material de arrastre y la arena y las piedras han creado pequeñas islas. El río reclama lo suyo. Qué terrible y hermoso este juego continuo entre el ser humano y la naturaleza.

domingo, 8 de marzo de 2020

Sobre la celidonia, la gota de rocío.


Sobre la celidonia la gota de rocío. Al amanecer, en la ribera del Cuerpo de Hombre se adensa el agua, que deposita su peso en las hojas de la hierba. Dicen que las golondrinas la usan, por su contenido en látex, para cuidar los ojos de los polluelos ciegos. Para beber, las golondrinas rozan delicadamente la piel del río sin posarse en ella. Trazan su vuelo con la elegancia de un acróbata. En un instante, besan el rostro de los ahogados. En cada una de las gotas de rocío, hay un fragmento de la última mirada de los suicidas, tan leve que no dobla la planta. Poco a poco, se desliza y empapa la tierra.

sábado, 7 de marzo de 2020

De la vanguardia al compromiso y el reencuentro con el idioma. Última entrada sobre Poeta en Nueva York de Federico García Lorca y noticias de nuestras lecturas


A finales de la década de los veinte del pasado siglo, la vanguardia artística había llegado a su momento de máxima intensidad, pero el mundo comenzaba a girar por las tensiones sociales provocadas por los nacionalismos, el neoimperialismo y el capitalismo desenfrenado, los movimientos obreros revolucionarios y las ideologías que reclamaban una nueva manera de establecer las relaciones sociales. Caían en descrédito las democracias parlamentarias de aquellos momentos, la revolución soviética se internacionalizaba, se ponían en prácticas soluciones autoritarias (como la que en España protagonizó Primo de Rivera) y se desencadenaban las primeras bestias de los fascismos. A principios de los años treinta, los intelectuales más preocupados comenzaban a manifestar su temor de una nueva guerra mundial o, en el caso de España, a hablar abiertamente de la posibilidad de una guerra civil (los de las ideologías más radicales la deseaban). Todo aquello ocupaba titulares de prensa y conversaciones de café. El momento histórico reclamaba el compromiso de los artistas y solo unos pocos continuaron en el camino de la vanguardia pura.

En contra de la visión edulcorada que se extendió interesadamente sobre la posición ideológica de Federico García Lorca una vez asesinado, este autor se manifestó claramente en ese mundo en tensión. Recordemos que una de las varias causas que motivaron su alejamiento de España fue su participación en movimientos de intelectuales contra el régimen de Primo de Rivera y la monarquía. Su implicación artística radical está clara en Poeta en Nueva York. En el poemario hay una total oposición a un mundo en descomposición basado en el capitalismo, en la marginación de los débiles y en la explotación despiadada de la naturaleza. La imágenes más violentas del poemario se dedican a esta denuncia.

Las salidas del individuo son pocas ante la opresión de una metrópolis que basa su crecimiento exclusivamente en el mundo de las financias y en la técnica deshumanizada y antinatural: la marginalidad para los negros (aquí el símbolo literario de los oprimidos), la droga y la degradación personal en un mundo portuario, la belleza de la naturaleza o del arte, etc. Todo lo demás es un perpetuo sufrimiento, pero hay un camino futuro. De ahí la referencia a la Crucifixión que redimirá al mundo de nuevo, una especie de regreso al cristianismo primero o el tono profético que anuncia una necesaria revolución de los pobres y de la naturaleza, que regenerará una humanidad basada exclusivamente en el progreso material.

Ese único camino final explica el poema Son de negros en Cuba como cierre del poemario, al que se acoge el poeta al salir de la ciudad: el reencuentro con su idioma, con ritmos naturales y con la expresión directa:

¡Oh Cuba! ¡Oh curva de suspiro y barro!
Iré a Santiago. 

Un camino ya indicado años antes por Rubén Darío en su Oda Roosevelt y en otros poemas en los que confrontaba las mismas dos maneras de entender el mundo. Es curioso cómo hallamos a Darío debajo de gran parte de los autores de aquellas décadas, de una u otra manera.

Noticias de nuestras lecturas
Próxima lectura: Inés del alma mía de Isabel Allende



Comenzamos la lectura de Inés del alma mía (2006), la novela histórica en la que Isabel Allende recreó la vida de Inés Suárez, la primera mujer española en Chile. Un cambio completo de registro con respecto a la obra de Lorca. Nos ocupará el mes de marzo.

Recojo en estas noticias las entradas que hayan publicado los blogs amigos. Entrada del Club de lectura cada jueves (salvo casos excepcionales) en este blog.

Para conocer la forma de seguir las lecturas de este club y la lista del presente curso, este enlace.

ADVERTENCIA: Las entradas de La Acequia tienen licencia Creative Commons 4.0 y están registradas como propiedad intelectual de Pedro Ojeda Escudero. Pueden ser usadas y reproducidas sin alterar, sin copias derivadas, citando la referencia y sin ánimo de lucro.

martes, 3 de marzo de 2020

La violencia en Poeta en Nueva York de Federico García Lorca y noticias de nuestras lecturas


Al lector no avisado, le llama la atención la violencia de algunas imágenes de Poeta en Nueva York. La temática (la soledad, la relación entre el poeta y el mundo, el conflicto entre lo natural y lo artificial, la injusticia social, el hallazgo de una voz poética diferente, etc.), lleva al autor a manifestarse con expresiones violentas, que jalonan todo el poemario. Ante un mundo exterior incomprensible y cambiante, que atenta contra el mundo interior del poeta, que necesita adaptarse, y contra los elementos marcados como positivos en los poemas, la expresión surge subversiva, comprometida y radical. Era inusual en la poesía de alta calidad la introducción de estas expresiones. No solo en la literatura española sino en la universal. Algunos de los movimientos de la vanguardia de los años veinte emergen con esta expresión de la violencia al considerarla ajustada a los tiempos que viven. Por una parte, consideraron necesaria la destrucción del edificio cultural anterior, basado según ellos en la hipocresía y la falsedad, incluso en el uso de un lenguaje literario demasiado convencional y gastado. Contribuían así a la denuncia de un mundo (el decimonónico) que no les satisfacía y que querían cambiar, incluso violentamente. Muchas de las cosas que hoy consideramos propias de nuestro tiempo y hasta innovadoras no son más que la continuidad de lo que surgió en aquellos momentos, en los que su uso era mucho más arriesgado y radical que en el nuestro. Había sin duda un afán iconoclasta, pero también necesitaron la expresión violenta de la cultura para hacerse oír. O así lo sintieron. Y no fue solo en la literatura, también en la escultura, en la pintura o en el cine.

De hecho, el surrealismo al que se acoge el poemario es un ejemplo perfecto del uso de la expresión violenta. Con ella se desencadena y se explica el conflicto interior, pero también el conflicto con el mundo.

Lorca elige el uso de las expresiones violentas en dos tipos de fórmulas. La primera proviene de su formación católica. El desacuerdo con la iglesia católica, pero su educación estética dentro del catolicismo le lleva a usar expresiones, imágenes y hechos relatados en la Biblia que algunos pudieron considerar como blasfemia. Toda la imaginería sangrienta del catolicismo es puesta en juego aquí por la potencia plástica y el efectismo en la trasmisión de las ideas. De hecho, hay pasajes bíblicos glosados desde una estética surrealista (la crucifixión de Cristo, por ejemplo) y puede cotejarse la lectura de los poemas con la Biblia verso a verso. También de la Biblia (y de Walt Whitman que lo usó antes que Lorca y al que se rinde tributo en el poemario) procede el tono profético, casi apocalíptico, de muchos pasajes, anunciando un fin del mundo violento para que resurja el mundo justo y natural posterior. De esa misma procedencia es la imitación del versículo bíblico como ritmo versal.

La segunda fórmula de expresiones violentas, procede del conflicto social y la toma de conciencia del autor. Recordemos que es algo que ya estaba en la obra anterior de Lorca, pero la visión de las primeras consecuencias de la crisis bursátil desatada en octubre de 1929, la injusticia del capitalismo y los efectos sobre los desfavorecidos (aquí, la población negra) de los primeros meses de la época conocida como la Gran Depresión, lo acentúan. A Lorca no le gustó la idea de la gran metrópolis y su inhumanidad, lo que significa para muchos seres humanos y sobre todo para la naturaleza y los animales. Estas tensiones sociales y la conciencia que hoy llamaríamos ecológica, lo llevan a expresiones de radical violencia para expresarlo, incluso en la degradación que propicia ese tipo de vida en una ciudad portuaria como es Nueva York (alusiones al alcohol, la droga, la prostitución, etc.). Y la toma de conciencia definitiva se manifiesta como en ningún otro poema en Nueva York. Oficia y denuncia, un texto (ya comentado aquí) que anticipa la poesía social de los años cincuenta y que tiene los tonos propios de la generación golpeada norteamericana de décadas posteriores (está por desarrollar la influencia de Lorca en los poetas norteamericanos: no olvidemos que el libro se dio a conocer traducido en 1940, contribuyendo a la imagen universal de Lorca como mito literario). Pocos poetas posteriores han llegado a tanta calidad poética en la expresión de la denuncia y el compromiso. Ni siquiera hoy, que tantos juegan a poetas de compromiso de salón.

Continuaremos en la próxima entrada, que será la última que dediquemos a esta lectura.

Noticias de nuestras lecturas



Ayer lunes día 2 tuvo lugar la sesión conjunta del Club de lectura y el Aula de Historia de Alumni UBU. Se celebró en el Palacio de la Isla, sede del  Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, que siempre se ha prestado a apoyar las iniciativas que desde aquí lanzamos. Damos las gracias a la institución y a todo el personal que allí trabaja por la cariñosa recepción que siempre nos depara.

En la sesión Carlota Martínez realizó una extraordinaria contextualización histórica que nos ayudó a comprender mejor el significado de este libro de Lorca, que no puede entenderse sin las circunstancias históricas que se vivían en aquella etapa convulsa. Tras mi intervención, hubo tiempo para un debate que resultó muy interesante sobre la lectura de este poemario. Como Mª Ángeles Merino publicará oportunamente el resumen del acto, a su entrada me remito. 



Tras la sesión, pudimos visitar Campos de Castilla, exposición de excelentes fotografías del soriano César Sanz Marcos, que reinterpreta en imágenes los poemas del libro de Antonio Machado que comentamos en este club en 2019.

Próxima lectura: Inés del alma mía de Isabel Allende



Comenzamos la lectura de Inés del alma mía (2006), la novela histórica en la que Isabel Allende recreó la vida de Inés Suárez, la primera mujer española en Chile. Nos ocupará el mes de marzo.

Recojo en estas noticias las entradas que hayan publicado los blogs amigos. Entrada del Club de lectura cada jueves (salvo casos excepcionales) en este blog.

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domingo, 1 de marzo de 2020

Una violenta transición poética: Poeta en Nueva York de Federico García Lorca y noticias de nuestras lecturas.


No es fácil entrar en Poeta en Nueva York, pero no por lo que piensa la mayoría. No es fácil entrar en Poeta en Nueva York no porque sea ininteligible -es mucho más comprensible de lo que nos parece en la primera lectura-, sino porque arrastramos un exceso de condicionantes en nuestra lectura habitual de los textos literarios. La educación lectora y la comodidad como lectores nos llevan a una búsqueda argumental, pero de un argumento lineal y convencional; también a una directa expresión metafórica o a una traslación sencilla de la emoción. En tiempos de García Lorca también existía la tiranía del lector, como ahora. Un lector que exige comprender aquello que lee a la primera o con escaso esfuerzo. Este lector, además, parte de unos condicionantes previos, que le han llevado a entender el texto literario casi exclusivamente a partir de una traslación argumental elemental de un sentimiento o de una idea. Y siendo esto lícito, no es toda la literatura. Mucha buena literatura está expresada con esa sencillez, aunque en ocasiones la sencillez esconda unos referentes profundos que también se nos escapan si no vamos más allá del argumento, como ocurre con la literatura mística o con Gustavo Adolfo Bécquer, por ejemplo. En gran medida, la banalidad de gran parte de la literatura actual se debe a esta falta de esfuerzo del lector, la escasa capacidad de muchos escritores o la cesión de muchos otros buscando un público concreto. En el reino de la banalidad y lo evidente nunca podrá tener hueco este poemario de Lorca.

Hay otro tipo de literatura que nos pide un esfuerzo y que nos recompensa solo en tanto seamos capaces de hacerlo. Poeta en Nueva York pertenece a este tipo de literatura, pero se inscribe en ella sin rechazar a los lectores. Incluso los que abordan por primera vez su lectura sin las armas previas requeridas, perciben desde el momento inicial que están ante una poesía que despierta emociones aunque no se comprendan inmediatamente de forma racional (he ahí uno de los errores que solemos cometer: exigir racionalidad a todo lo artístico). Esta previa llamada de atención al lector en este libro se debe a varias razones que anuncian en su mente que se encuentra en un mundo poético lleno de complejidad y en el que se tocan temas esenciales que le apelan y le impulsan a seguir leyendo. Aquellos lectores que no se sientan apelados, dejarán de leer porque cada verso le parecerá un galimatías sin sentido.

Aquí no se pretende obligar a nadie a leer Poeta en Nueva York, pero los que no se sientan apelados por sus imágenes, perderán la oportunidad de entrar en uno de los grandes libros de poesía de todos los tiempos en cualquier idioma. Quizá merezca la pena el esfuerzo.

Por lo general, son dos cosas las que nos provocan extrañeza en este texto y que lo hicieron desde el primer momento de su publicación: en primer lugar, las imágenes de procedencia surrealista; en segundo lugar, la libertad métrica. Ambas parten de una misma proclama: el poeta es libre definitivamente y no tiene por qué condicionarse a cánones establecidos de lo literario. El surrealismo de los años veinte del pasado siglo había reclamado esta plena libertad del artista, con una consciente capacidad de provocación ante una sociedad atada a lo convencional. Esta libertad del poeta se extendía a todos los campos del arte, también al de la moral. Sin embargo, esta libertad del poeta no implica necesariamente que su arte sea incomprensible.

Veamos el caso de García Lorca. Todas las imágenes que usa el autor en Poeta en Nueva York se agrupan en la tensión entre la naturaleza y lo artificial y desde allí se desencadenan por oposición. Incluso las más personales que abordan el choque entre la infancia y la madurez, lo irracional y lo racional, entre el poeta y la ciudad (o el mundo), entre lo que se debe abandonar y lo que se debe abrazar. Una vez encontrado el núcleo de estas oposiciones, es relativamente fácil comprender los poemas, que se basan en metáforas que las desarrollan desde perspectivas emocionales o plásticas. Basta con que no exijamos una convención argumental en la forma de tratar los temas y nos dejemos golpear por las imágenes, para que comenzamos a comprenderlas, aflorando esa parte irracional que todos llevamos dentro y que es más universal que algunas manifestaciones de la civilización. Lo mismo ocurre con la métrica, que se decanta hacia el verso libre pero se encadena continuamente a estructuras octosílabas, endecasílabas o el versículo bíblico, siempre con unos ritmos sintácticos e ideológicos muy marcados. Una libertad que busca un efecto adecuado para lo que se quiere expresar.

Poeta en Nueva York es un poemario que marca una transición entre la voz poética anterior y la voz nueva. Una transición no exenta de gran violencia, de la que hablaremos en la próxima entrada.


Noticias de nuestras lecturas

Mª Ángeles Merino se adentra en el comentario de algunos poemas de este libro, desentrañando su oscuridad con la lentitud requerida. Va en buen camino.

La tarde del lunes 3 de marzo celebraremos la reunión del formato presencial del club de lectura en la sede burgalesa del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (Palacio de la Isla). A las 17:00 h en sesión conjunta con el Aula de Historia de Alumni UBU, con entrada libre hasta completar el aforo. Te esperamos.

Recojo en estas noticias las entradas que hayan publicado los blogs amigos. Entrada del Club de lectura cada jueves (salvo casos excepcionales) en este blog.

Para conocer la forma de seguir las lecturas de este club y la lista del presente curso, este enlace.

ADVERTENCIA: Las entradas de La Acequia tienen licencia Creative Commons 4.0 y están registradas como propiedad intelectual de Pedro Ojeda Escudero. Pueden ser usadas y reproducidas sin alterar, sin copias derivadas, citando la referencia y sin ánimo de lucro.