lunes, 12 de septiembre de 2016

Una cierta sensación de interregno


Metidos en el ruido cotidiano uno va a lo suyo, a sus cosas, compromisos y quehaceres. Al pasar de la zona de despachos a la zona de aulas de mi Facultad, he visto una piña en el suelo. No es extraño, hay pinos en el espacio ajardinado del antiguo Hospital Militar ahora reconvertido para usos académicos y algunas partes del jardín tienen el suelo arenoso propicio para estos árboles. No es extraño pero me he quedado mirando esa piña abierta, sin piñones, en el suelo. Lo extraño es que aún esté allí esa piña abierta o que ya esté allí porque no es la época. Es como si todo estuviera ligeramente trastornado, como el calor intenso que se ha prolongado tanto incluso en Burgos. De pronto he recordado haber visto calima en Béjar a finales de agosto o insectos que yo no recordaba. La piña ha roto mi meditación sobre cómo enfocar la explicación de la literatura española de finales del siglo XIX a mis estudianes para no caer en la trampa de la Generación del 98.

Pues eso, que uno va a lo suyo y de pronto algo lo detiene y percibe una extraña sensación de tiempo sin normas, de interregno. Y no lo digo porque literalmente España no tenga gobierno definitivo o porque haya un decidido choque de intereses entre el gobierno provisional y el Congreso de diputados ni porque un parlamento autonómico esté decidido a no cumplir la ley, en una huida hacia adelante que no dejará más que fracturas de imposible cicatrización ni porque por aquí tengamos la sensación de que nunca se cierran los juicios por corrupción abiertos, como si todos fueran el mismo y los viviéramos en bucle sin solución de continuidad. Lo digo metafóricamente.

España, Europa, me temo que el mundo, vive una situación de paréntesis entre lo que no fue y lo que aún no es. No hay nada que impulse el mundo más allá de la fabricación de tecnología que se aplica a soluciones concretas, aspectos de la vida prácticos pero para cuya aplicación decide el dinero requerido en la investigación y desarrollo. El ser humano cada vez es más eso, un pseudoandroide. Pero no sabe dónde quiere ir.

Después de pararme delante de la piña les he hablado a mis estudiantes de la indefinición de nuestro tiempo incluso en la terminología para definirlo. Para unos vivimos una post-postmodernidad o ultramodernidad, para otros una neomodernidad. Supongo que estos últimos quieren impulsar la construcción de una especie de nuevo pacto entre los seres humanos a partir de aquellas grandes ideas que nos hicieron salir del servilismo del Antiguo Régimen pero sin llegar a caer en el dogmatismo de las ideas de la modernidad que nos condujeron a los desastres de las guerras mundiales, la división en bloques del mundo y la devastación del planeta. Pero esto aún no ha calado ni entre la población mundial ni entre los dirigentes, que se mueven ante la urgencia del corto plazo. De ahí la falta de urgencia para solucionar el interregno español o lo que sucede ante las próximas elecciones norteamericanas, pero también -y eso es lo peor-, la escalada de ideas ultraconservadoras, radicales o extremistas que ven en el otro el enemigo y no un igual. Y que ante la falta de impulso y buen gobierno todo quede al estricto manejo del mundo financiero. Pues eso, una piña. Me he encontrado una piña en el jardín que separa la zona de despachos de mi Facultad de la zona de aulas. También me he encontrado rosas y una fuente sin agua, pero de eso hablaré otro día.

domingo, 11 de septiembre de 2016

La elegancia de una hoja de plata

A Oliva.


Las vainas de la hoja de plata pueden abrirse con delicadeza, una a una, para dejar el asombroso nácar a la vista. Hay alguien que dedica unas horas para regalarte un ramo que durará todo el invierno. Como el mejor de los poemas visuales. Tan importante el proceso como el resultado. La naturaleza da estos prodigios con sencillez, como el cariño de quien separa las capas externas con cuidado de no estropear la rama. Y ahí queda, frágil, centrando todo el salón con la elegancia de las cosas que no gritan.



sábado, 10 de septiembre de 2016

Desconfianza


Desconfío siempre de las personas que tienen grandes palabras y grandes soluciones, de los poetas que incendian sus versos pero no sus vidas, de aquellos que te explican el mundo como si tú no vivieras en él. De las revoluciones que no prestan atención a los pequeños detalles. De los sectarios y manipuladores. De los que convierten toda la vida en espectáculo y el espectáculo en algo meramente retórico. De los que son incapaces de sentir empatía. De los burócratas del poder y de sus lacayos fieles. De los resentidos. De aquellos que afirman lo opuesto de lo que hacen, Tartufos de andar por casa y dan lecciones que no siguen. De los puros que lo son porque nunca tuvieron ocasión de no serlo.

Los cambios vienen siempre de los lugares más pequeños.

Mientras la hierba crece
junto a la vieja puerta
en la que el tiempo labra
la verdad más certera.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Una brizna de hierba junto a una puerta oxidada


Hay pocas cosas que recompensan tanto como una grieta de tiempo y naturaleza en una ciudad granítica. Un edificio antiguo abandonado que resiste emparedado entre dos bloques modernos y anónimos. Cuando nuestros concejales de urbanismo decidieron que nuestras ciudades debían parecerse las unas a las otras sepultando su personalidad y su adaptación al paisaje comencé a buscar estos restos de lo que fuimos. Vale más una brizna de hierba junto a una puerta oxidada. Espero la rebelión del tiempo contra nuestra soberbia.

jueves, 8 de septiembre de 2016

España como cuestión (relectura de las Cartas marruecas de José Cadalso). Inicio del curso en el Club de lectura


Nada es inocente en la Introducción que Cadalso pone al frente de las Cartas marruecas. Publicada de forma póstuma en 1789, contienen la visión de España de un ilustrado a la manera en la que lo era este autor. La intención es bien clara: revisar España para actualizarla, para ponerla al día. Conocer las causas de su decadencia, los puntos en los que basar su modernización y las peculiaridades que debería tener esta labor para conservar un espíritu nacional propio. Quiere situarse Cadalso en un justo medio, equidistante tanto de los que consideran que no debe cambiarse nada y que como en España en ningún sitio y de los que quieren cambiarlo todo porque nada de lo pasado y presente del país les sirve. Es una vieja dicotomía que sigue presente en los debates sobre la cuestión española.
 
Ese justo medio es un concepto clásico, una posición intelectual sostenida por el sector más nutrido de los ilustrados españoles y que llegará hasta el siglo XIX en una personalidad como Martínez de la Rosa. Los que lo sostuvieron se arriesgaron a ser criticados desde las posiciones extremas pero en ellos se encuentran algunas de las visiones del país y de las necesarias reformas para su modernización que podrían haber conseguido un proceso de ilustración que no fue, lo cual siempre ha sido un lastre para la historia porque España, desde entonces, se ha visto abocada a avanzar a empujones aprovechando algunas coyunturas y la conjunción de las personalidades adecuadas debido, sobre todo, al fuerte peso de las fuerzas más conservadoras.

Cadalso contaba con una excelente formación intelectual, había viajado fuera de España y conocía la realidad europea y el escaso peso que tenía el país en el contexto internacional. No era un politólogo ni un filósofo, pero sí reflexionó sobre el problema de España, al igual que un puñado excelente de personalidades de aquellas décadas finales del siglo XVIII. Para entonces ya estaba claro que había que repensar España, que las bases tradicionales del Antiguo Régimen y las estructuras sociales y económicas estaban lastrando la modernización del país. Fue, además de ilustrado y uno de los primeros europeos en manifestar una sensibilidad romántica, uno de los primeros que formularon por escrito una visión liberal de la historia de España que no pudo concretarse hasta tiempo después.

En su Introducción nos facilita todas las claves de comprensión de la obra. Tanto en su género -novela epistolar-, las razones para adoptarlo -aligerar lo que de otra forma hubiera supuesto un ensayo histórico de difícil lectura para un público general y convertir el intercambio de epístolas en la metodología de análisis- y la incorporación a la moda europea de tratar la crítica de las naciones. Hay una sutil ironía literaria en la adopción del recurso del manuscrito encontrado -finge que la obra es un manuscrito ajeno que le fue entregado para su edición- que termina siendo negado unas líneas más abajo, en una broma contra todos los que lo habían usado antes.

Pero donde más claramente muestra ese justo medio es en las dos referencias que toma como guías de escritura: Cervantes y Montesquieu (cuyas Cartas persas se habían publicado en 1721). Cadalso es uno de los primeros autores en leer de forma moderna a Cervantes, rompiendo con el tradicional convencionalismo de tomar el Quijote como mera novela de humor que parodia los relatos caballerescos. Para él, Cervantes es, sobre todo, un costumbrista, un autor que critica las costumbres de su tiempo y un modelo de prosa. Montesquieu es la modernidad en la propuesta de análisis e ideológica. Ambos sostienen la narración de las Cartas marruecas: lo propio y lo francés -que, en esos momentos, era sinónimo de modernidad y civilización.

Las próximas semanas las dedicaremos a comentar tanto la visión ideológica que sostiene Cadalso sobre la historia de España y las reformas que proceden para sacarla de su decadencia como los recursos literarios que usa para ello y las debilidades y las fortalezas de su propuesta. Quizá algo aprenderemos para estos tiempos presentes en los que debemos volver a repensar este país, tantas veces problematizado por las circunstancias y los tiempos desde que se escribiera esta novelita.

Es fácil encontrar buenas ediciones en papel de esta obra -uno de los clásicos de la literatura española-  dirigidas tanto a un público especializado como al público en general. En internet recomiendo dos: la reproducción fotográfica de la primera edición (1793) en la Biblioteca Nacional y una cuidada edición moderna alojada en el portal que la Biblioteca Vritual Miguel de Cervantes dedica al autor.

Noticias de nuestras lecturas

Madrugó Pancho a la hora de publicar sus dos primeras entradas sobre la obra. En la primera, escribe una excelente introducción que me ahorra mucho trabajo, a ella remito. Además, hace apetecer la lectura de este título. Después, nos presenta a los personajes de las epistolas: Gazel y su amigo Nuño y Ben-Beley. Serán ellos los instrumentos narrativos de Cadalso para hacernos llegar su visión ideológica del país.

Mª del Carmen Ugarte comienza su lectura de Cadalso con una anécdota personal en la que pone de relieve uno de los males de España: creernos el mejor país del mundo para vivir.

Gelu escribe, en su entrada, una buena introducción a la lectura, llena de enlaces que conviene visitar para contextualizarla mejor.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas del presente curso, en este enlace.



Anuncio de los primeros títulos del presente curso

Septiembre. Cartas marruecas, de José Cadalso. En el curso pasado leímos las Noches lúgubres de este autor y el interés que despertó su biografía y su obra entre los lectores, me llevó al compromiso de incluirlo también en el próximo. Las Cartas marruecas (1789), además, tocan algo esencial que vuelve a estar vigente en la actualidad: España como problema y su encaje en la cultura occidental y las razones auténticas de la modernidad de una nación. Además de las excelentes ediciones en papel que existen en el mercado editorial, es muy recomendable la digital de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, que puede consultarse gratis en este enlace. A los lectores que desconezcan esta obra les soprenderá cómo siguen tan válidas como el año de su publicación en muchas cosas y, sobre todo, en esa necesaria ilustración de un país para que pueda cambiar.
Otubre. Brillante, de Luis Ángel Lobato. El autor riosecano es uno de los mejores poetas actuales, con voz propia y una obra que merece ser conocida. La obra, publicada en 2016, está disponible en una asequible edición de Playa de Ákaba, en librerías y a través de este enlace.
Noviembre. Pasos en la piedra, de José Manuel de la Huerga. De la Huerga cuenta ya con una interesante obra narrativa (novelas y relatos breves), a la que deben estar atentos los lectores habituales. Esta novela, publicada en 2016, puede hallarse en librerías y en la página de la Editorial Menoscuarto.
Diciembre. Volvemos a las Novelas ejemplares de Cervantes. Tocan La gitanilla, La fuerza de la sangre y El celoso extremeño. En este Club tenemos el compromiso, desde su nacimiento, de leer poco a poco las obras cervantinas. Iniciamos el curso paso la lectura de las Novelas ejemplares y la continuamos este para cerrar los actos que hemos organizado para conmemorar el cuarto centenario de su fallecimiento. Tengo la intención de que nos reunamos a comer en diciembre con este motivo y que en recientemente se cumplieron cinco años del formato presencial del club.
Enero. Al fin, Niebla, de Miguel de Unamuno. Después de demasiada espera, incluyo a Unamuno en el club de lectura. Creo que no hace falta explicar demasiado la necesidad de volver a un autor imprescindible en la cultura en español. Podría haber elegido cualquier obra y estuve a punto de incluir alguno de sus ensayos, pero he preferido una de sus narraciones para la aproximación general de todos los lectores. Publicada en 1914, es considerada una de las mejores novelas españolas de todos los tiempos y merece relectura, como toda la producción de este autor.
Publicaré, en las próximas semanas, el orden del resto de lecturas del curso entre las que me propongo incluir Queremos que vuelvan de Miguel Ángel Santamarina, A sangre y fuego de Manuel Chaves Nogales, Las inglesas de Gonzalo Calcedo, una selección de las novelas breves de María de Zayas, Patria, de Fernando Aramburu y algún que otro título. Os pido que estéis atentos porque en el listado final puede haber algunos cambios con respecto a lo anunciado.

También en las próximas semanas informaré de la inauguración oficial del curso y de otras actividades a las que están invitados todos aquellos que quieran apuntarse.


El Club de lectura de La Acequia comenzó el jueves 24 de abril de 2008 con la primera lectura colectiva del Quijote realizada en el mundo con los medios de la web 2.0. Esta iniciativa de lectura de la novela cervantina permanece abierta para aquellos que quieran sumarse a ella en cualquier momento en este enlace y puede usarse como la única guía de lectura completa del Quijote disponible hoy en Internet, con licencia Creative Commons 4.0.


El éxito del proyecto impulsó el lanzamiento de uno de los clubs de lectura más antiguos en Internet en español, gratis y en abierto. Durante el curso académico se propone la lectura de un título al mes, de todos los géneros: narrativa, poesía, teatro y ensayo. Se alternan autores clásicos con autores vivos y por él han pasado títulos de Miguel de Cervantes, Óscar Esquivias, Gustavo Adolfo Bécquer, Eduardo Mendoza, Valle-Inclán, Lope de Vega, Juan Cavestany, Almudena Grandes, Pío Baroja, Lorenzo Silva, Antonio Machado, Miguel Delibes, Jesús Carrasco, Benito Pérez Galdós, Antonio Muñoz Molina, Pablo Neruda y Laura Castañón, Gonzalo Torrente Ballester, María Teresa León, Leandro Fernández de Moratín y José Luis Sampedro, Avellaneda, Carmen Laforet, José Antonio Abella, Carmen Martín Gaite, Mario Vargas Llosa, Antonio Muñoz Molina, Fermín Herrero, Núñez de Arce, Diego Fernández Magdaleno, José Jiménez Lozano, Pedro Calderón de la Barca, Emilia Pardo Bazán, José Cadalso, Sara Mesa, Mariano José de Larra...
La ventaja de este club de lectura es que absolutamente voluntario. Nadie tiene más pretensión que el de la lectura en común de las obras y el encuentro con los autores que quieren acompañarnos. No depende de ningún interés editorial y, por lo tanto, aquí no leemos bajo presiones comerciales o modas. Quien quiere sumarse a la lectura y a las actividades que programamos a lo largo del curso es bienvenido y puede hacerlo en parte del listado anual o en su totalidad, compartiendo con todos sus opiniones -que no tienen por qué ser siempre positivas- o en silencio, como guía de lectura personal. Y, además, al leer un libro al mes puede hacerse compatible con cualquier plan de lectura personal o con los propuestos por otros clubs de lectura.

Desde el año 2011 cuenta con dos formatos:
 
  • El club de lectura virtual, al que pueden sumarse libremente todos los aficionados a la literatura. En La Acequia se publican todos los jueves entradas correspondientes al libro del mes, más un resumen de las noticias de las lecturas en las que se enlazan los blogs del resto de los participantes. También puede seguirse el club de lectura a través de comentarios en las entradas correspondientes o como meros lectores.  Súmate a la página del Club en Facebook en este enlace.  Si decides seguir la lectura publicando aportaciones en tu blog, te agradecería que me lo comunicaras para incorporarlas en las noticias semanales.
  • El club de lectura presencial, sostenido por la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos, que se reúne una vez al mes para comentar el título correspondiente. Se programan también encuentros con los autores de las obras (hasta ahora hemos celebrado sesiones con Laura Castañón, José Antonio Abella, Fermín Herrero, Diego Fernández Magdaleno y Jaime Covarsí y viajes a los espacios de algunas de las obras leídas (El hereje nos llevó a Valladolid, El río que nos lleva a Aranjuez y las Crónicas de la guerra de África a Tánger, con Cervantes y Jaime Covarsí viajamos a Alcázar de San Juan y Campo de Criptana). Este segundo formato tiene plazas limitadas y hay que inscribirse al comienzo de cada curso. 


ADVERTENCIA: Las entradas de La Acequia tienen licencia Creative Commons 4.0 y están registradas como propiedad intelectual de Pedro Ojeda Escudero. Pueden ser usadas y reproducidas sin alterar, sin copias derivadas, citando la referencia y sin ánimo de lucro.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Violeta


Has dejado -violeta pura- rastro
de ti en todas mis cosas.

El pequeño prado que rodea la fuente de la goterita, a 2320 metros, se había llenado de robameriendas. Dicen que esta planta anuncia el final del verano pero este verano parece haberse agarrado al terreno y no querer soltarnos. Aparecieron después unas moruchas, que venían a beber agua en el manantial y que esperaron, ceremoniosas, a que nos alejáramos. Caminaba detrás de ti. Te echaba ya de menos.

martes, 6 de septiembre de 2016

Escaparate de librería


Soy de los que se quedan pegados a los escaparates de las librerías. Como otros a los de las zapaterías o como los niños a las tiendas de chucherías o juguetes. No puedo evitarlo. Supongo que para muchos las librerías no son más que un comercio más al que ni prestan atención, pero yo no puedo resisistirme. Me da igual el tamaño. Librerías grandes y pretenciosas, librerías humildes, puestos de libros en la calle o el hermoso gesto de Luis Felipe Comendador, a través de SBQ en Béjar, poniendo los libros usados al alcance de cualquiera pues solo cobra un euro por ellos en sus mercadillos. ¿Te acuerdas, Luis Felipe, cuando en unas pocas horas vendimos novecientos libros en Hervás y todo lo recaudado se destinó a fines sociales? ¡Novecientos!

¡Aquellas papelerías librerías de barrio en las que uno entra y huele a goma de borrar y libro nuevo y vuelve a la infancia de los estuches de dos pisos llenos de pinturas de colores! O las librerías de viejo. En Valladolid, Relieve (en su antigua ubicación de la calle de Cánovas del Castillo) tenía un escaparate de librería de lance como eran antes: pequeño y necesitado de reparación urgente. Tan urgente que el edificio se venía abajo -ayudado también por el deseo de especular con el solar, claro- y la libería hubo de trasladarse a la caseta de la Plaza del Poniente pero ya no fue lo mismo. Cuando uno accedía al local antiguo era lo que era, lo que debía ser. Una librería en la que olía a libro vivido y tertulia. En mi juventud aún se podían adquirir allí por cuatro perras los Pliegos del Cordel, que nos remitían a los jóvenes a muchas cosas que no debíamos olvidar -también a los Rodríguez Marín, Pepe, Domingo y Pablo, Blas Pajarero- y los ejemplares de la colección Halcón, en los que tan buena poesía leí. Y libros, muchos libros a la espera de que uno los tocara, los oliera y decidiera si le alcanzaba o no el dinero para llevarse todos aquellos tesoros a casa.

Por eso, cuando me llegó el gesto de ese gran pintor sevillano que es Roberto Alberto, no he podido más que emocionarme. He visto en varias ocasiones mis libros en los escaparates de las librerías. Duran unos días o unas semanas y son retirados luego  para dar paso a otros títulos. Pero Roberto Alberto ha puesto mi nombre en ese escaparate de librería que figura al frente de esta entrada y lo ha rodeado de nombres amigos a los que admiro mucho y lo ha puesto y ahí queda y quizá alguien vea el cuadro dentro de unos años y se pregunte quién demonios es aquel nombre y qué escribió, pero allí estará gracias a las manos soberbias de un artista.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Inicio de curso

Espacio central del antiguo Hospital Militar de Burgos, nueva sede de la Facultad de Humanidades y Comunicación

Hoy he comenzado mis clases del presente curso en la Universidad. Por muchos años que uno tenga y por mucha que sea la experiencia acumulada, el retomar las clases y conocer al grupo de estudiantes con los que vas a compartir unos meses de su carrera universitaria es siempre un reto y una aventura. Comencé a dar clases en la Universidad en los años ochenta y hasta hoy he tenido siempre la misma sensación el primer día de curso. Han cambiado varias veces las modas de vestir y de relacionarse con el profesor, se ha introducido definitivamente la tecnología digital en la docencia, la forma de afrontar las clases se ha trasformado. He notado lo que mis profesores me decían: se te quedan anticuados los chistes y las referencias con las que partías entonces y de pronto te das cuenta de que la mayor parte de tus alumnos tienen la edad de tu hijo y que no han visto las películas o las series de televisión que tú viste y consideras tan importantes o que no han leído aquellos libros que te marcaron. Por suerte, estar en contacto con jóvenes te mantiene, de alguna manera, joven porque debes interactuar con ellos, comprenderlos para hacerles llegar los conocimientos que consideras imprescindibles.

Si tuviera que resumir mucho, diría que en la forma de afrontar la docencia universitaria han cambiado, sobre todo, dos cosas más allá de la tecnología. En primer lugar, en ninguna de las carreras universitarias se pretende que un estudiante aprenda todo durante los años de su estancia en la Universidad -antes tampoco sucedía pero se fingía que era así-, lo que nos lleva a una formación permanente y a considerar la estancia en la Universidad como la etapa de adquisición de los conceptos fundamentales pero, sobre todo, de las destrezas y competencias que permitan renovar los conocimientos cada cierto tiempo. En segundo lugar, hemos pasado a considerar al estudiante como la pieza fundamental en el proceso de aprendizaje, no al profesor. Todo ello ha sido favorecido, evidentemente, por el desarrollo de las teconologías digitales, la facilidad de acceso a la información y la velocidad en el intercambio de conocimientos.

Por otra parte, el sistema universitario español y, en especial, la Universidad pública, arrastra las deficiencias del proceso de adaptación al sistema de Bolonia. El lamentable ministro Wert -al que tardaremos en olvidar-  intentó una reforma que provocó graves problemas en la gestión universitaria (que sí necesitaba una reforma pero no a la manera Wert) y que tampoco llegó a nacer. Así estamos desde hace un par de años, con una normativas que no son las mejores posibles y a la espera de que alguien se decida a hacer algo que reoriente, fortalezca e impulse el sistema universitario español. De todo ello ya he hablado mucho en este blog, así que evitaré repetirme hoy. Eso sí, tendremos que esperar a la formación de gobierno y que el nuevo ministro sea capaz de gestionar un  pacto educativo -todo el sistema está cogido con hilos-. Es imprescindible y urgente. Yo, que siempre he sido optimista, me voy creyendo que no lo veré hasta después de mi jubilación. Mientras tanto, cada uno hace lo que puede de la mejor manera que sabe. Yo entro en clase todas las semanas e intento explicar literatura, que es lo que me toca.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Será que seguimos de vacaciones y no me he enterado o si lo sé me quedo entre las moruchas


Si lo sé me quedo entre las moruchas un tiempo más, allá arriba. Uno baja -baja de la montaña, baja de las vacaciones, baja del verano- y ya se harta en pocos días. La política española sigue en un alto nivel de mediocridad y alarmante falta de ideas, el país está en otras cosas desde que comenzaran los Juegos Olímpicos y luego la liga de fútbol. Además, la gente está de fiesta en casi toda España y el calor no remite ni por las noches. Hace meses que no llueve en serio. Y así ni se perciben las cifras de paro ni la falta de gobierno ni la ausencia de medidas urgentes sobre la economía, el empleo, la educación y la sanidad. Será que seguimos de vacaciones y no me he enterado, porque todo anda más o menos como hace unas semanas, antes de subirme a la sierra.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Un banco de madera para sentarse a ver cómo atardece

Brindo por todos aquellos que ya no están pero supieron dejarnos el mundo mejor que lo encontraron, por aquellos que construyeron pequeños espacios amables, por los que supieron comprender que cada atardecer hay que sentarse a contemplar cómo se pone el sol entre los chopos escuchando el rumor del viento entre sus hojas verde y plata aunque todo el día fuera espantoso. Brindo por aquellos que cerraron los ojos un segundo -solo un segundo- mientras el mundo encontraba la brisa amable del anocher que reconforta el cálido agosto. Brindo por los que se fueron ya pero dejaron un lugar para que nos sentáramos a intentar calmar la fiebre de la historia. Un banco sencillo de madera para sentarse a ver cómo atardece.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Dragones


Desengáñate, los dragones nunca somos tú y yo. Son ellos y nos devorarán aunque parezcan de juguete o papel sepia de periódico.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Regresar

En las Lagunas del Trampal. Fotografía de Alfonso Monge.

Estas montañas seguirán aquí cuando de mí no quede recuerdo alguno. Alguien se bañará en esta laguna y sentirá la belleza del tiempo hecho peña, agua y paisaje. Del glaciar que ocupó este espacio hasta esta brisa suave y reconfortante de final de verano a más de dos mil metros. Ya no seré yo. No importa, pero por suerte hoy sí soy yo el que se asoma a las aguas, asombrado ante las paredes y los canchales, las peñas cortadas a cincel por el hielo y la humilde roba meriendas que anuncia ya el próximo otoño. No soy nada, no soy nadie, pero aprovecho este segundo eterno para dejarme ganar por el verde denso y misterioso, los rizos del agua aérea y el eco de la luz en el circo, con la Ceja, seria y sobria, arriba. No soy nada y procuro serlo de la mejor manera que puedo, sin alterar lo que me rodea.

El inicio de septiembre es el verdadero inicio del año. Todo cambia de ritmo. Todo parece comenzar y se retorna aunque no se haya ido a ninguna parte o a la región más alejada del mundo. Vuelvo a escribir en La Acequia y agradezco la compañía y las palabras de todos los que me queráis acompañar de nuevo en este encuentro diario.