jueves, 6 de diciembre de 2018

Los límites de la novela: Sobre Filek. El estafador que engañó a Franco y noticias de nuestras lecturas.



Albert von Filek aseguraba poder fabricar carburante a partir del agua del río Jarama mezclada con unas cuantas sustancias vegetales. Decía ser químico y austríaco, había pasado por la cárcel en tiempos de la república. Todo ello inspira confianza en la España de los primeros meses de la posguerra y recibe el apoyo del ministerio de industria y comercio para levantar una fábrica y comenzar la producción. Aquella España de 1939, recién terminada la guerra, estaba arruinada en todos los sentidos pero principalmente en lo moral y en ella alguien con la habilidad suficiente y pocos escrúpulos podía hacer fortuna. Ignacio Martínez de Pisón se había encontrado al personaje mencionado en apenas unas líneas de Franco, caudillo de España, la biografía del dictador redactada por Paul Preston, y detectó en él una historia que había que contar.

En Filek hallamos el relato biográfico de un personaje singular que llegó a engañar a todo un gobierno en la mayor de sus estafas, pero también el cuadro de costumbres de una sociedad en la que se cruzaban la modernidad y el atraso social, la ignorancia más soberbia y la pretensión de grandeza y la realidad más gris. Un caldo de cultivo muy apropiado para que aparezca gente como Filek, más que un estafador un timador que puede ser todo lo que finge ser precisamente porque sus víctimas lo necesitan, en su ambición. El tipo, con los cambios oportunos según los tiempos, lo encontramos en todas las épocas históricas, incluso hoy.

Filek es una obra sugerente que es y no es lo que parece. Tiene parte de biografía, ensayo, cuadro de costumbres... pero no debe escapársenos algo más que es también: ficción. Quizá esto extrañe mucho a quien la haya leído y tomado por una biografía tradicional o hasta un ensayo y haya buscado información sobre el protagonista y todos los personajes y datos históricos que desfilan por las páginas. Incluso se puede acceder a la página de internet del Boletín Oficial del Estado del 5 de enero de 1940 y descargar el Decreto de 15 de diciembre de 1939 disponiendo la declaración de urgentes a las obras de instalación de la Fábrica de Carburante Nacional, del que es inventor don Alberto Elder von Filek. De forma muy sutil, Martínez de Pisón nos lleva a la ficción en todas las ocasiones en las que hay que rellenar los huecos biográficos, situándose como narrador frustrado en muchas ocasiones. Suele hacerlo mediante preguntas más o menos retóricas, con lo que conduce a quien lee a construir un relato propio de aquel extraño personaje: es posible salir de la lectura del texto con diferentes imágenes mentales de quién fue el personaje. Esta habilidad encaja en la ampliación de los márgenes de la novela en el campo de la literatura de no ficción y es una de las claves de lectura del texto. De hecho, las dudas manifestadas por Martínez de Pisón nos dejan hueco suficiente a la imaginación. ¿Era Filek un vulgar estafador que se aprovechó de la mediocridad de los gobernantes o un espía nazi? ¿Era austríaco o alemán? ¿Cuál fue realmente su  origen o su final? Cualquiera de las respuestas que demos a los enigmas sobre su vida abren nuevas puertas a la interpretación de lo real pero también a la ficción.

En el fondo, lo que se nos presenta de Filek es un bosquejo de vida. Sobre cualquiera de nosotros hay datos, dejamos rastros oficiales de nuestras vidas aquí y allá y aparecemos en registros oficiales o en los boletines de la administración. Pero Martínez de Pisón, sabiamente, nos lleva más allá: ¿somos realmente lo que los datos dicen de nosotros, la interpretación rigurosamente histórica de nuestros registros de vida nos dan una visión completa de una vida? Y más preguntas inquietantes: ¿hasta dónde es posible construirnos una vida fingiendo continuamente nuestros datos? Pasado el tiempo, con los mismos datos, alguien puede contarnos para que seamos una cosa u otra: esa es la tarea de la ficción narrativa basada en datos reales.

Noticias de nuestras lecturas

Pancho da en la diana en su lectura inicial de la obra: el autor como cazador de historias interesantes que sorprenderán al lector. Y no os perdáis en el final de su entrada a Sabina, claro...

No os perdáis la primera entrada de Mª Ángeles Merino sobre esta obra: su encuentro con un anciano caballero le lleva a comentar agudamente con él algunas de las características de la construcción de la historia por Martínez de Pisón.

El pasado martes 27 de noviembre tuvimos la reunión de la sección presencial de nuestro Club de lectura. Resultó una sesión amena e interesante. Mª Ángeles Merino publica la reseña del acto. Su trabajo es más loable que nunca teniendo en cuenta que este título no le gustó demasiado.



Pancho continúa con el comentario de Cien años de soledad, que nos ocupó hasta hace unas semanas. En esta entrada suya de ahora se puede apreciar cómo los personajes pueden desarrollar cambios en sus vidas que podrían contradecir el hecho de que todo esté escrito. Y termina con Jorge Cafrune, con lo que ya podéis acudir rápidamente a leer la entrada.

Cambios en el listado de lecturas del presente curso

Como a la ocasión la pintan calva, los miembros del club de lectura nos sumamos al proyectado viaje de Alumni UBU a Sevilla con motivo de la exposición que conmemora a Bartolomé Esteban Murillo en el Museo de Bellas Artes de aquella ciudad.

Por esta razón, en el mes de febrero leeremos la novela El color de los ángeles de Eva Díaz Pérez (Planeta, 2017), que recrea la vida del pintor y la Sevilla de su tiempo. El resto de las lecturas continuará de la siguiente manera:

- Marzo: Los amores equivocados, de Cristina Peri Rossi.
- Abril: Concierto barroco, de Alejo Carpentier.
- Mayo: Tea Rooms, de Luisa Carnés.
- Junio: La Tesis de Nancy, de Ramón J. Sender.


Los cuatro jinetes del Apocalipsis nos acompañan esta Navidad


Esta novela de Vicente Blasco Ibáñez nos acompaña estas próximas semanas. Una lectura apasionante que sorprenderá a muchos. Para demostrarlo, Paco Cuesta ya ha comenzado por donde debe: hablándonos de la apasionante personalidad del autor. No te pierdas esta entrada suya.

Cerraremos la lectura al regreso de las vacaciones de Navidad, dada su extensión. En la versión presencial del club la comentaremos en una sesión conjunta con los alumnos del curso sobre la primera guerra mundial y sus consecuencias, organizado por Alumni UBU.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles hayan publicado los blogs amigos. Entrada del Club de lectura cada jueves, en este blog, Información sobre el presente curso en el club en este enlace.

ADVERTENCIA: Las entradas de La Acequia tienen licencia Creative Commons 4.0 y están registradas como propiedad intelectual de Pedro Ojeda Escudero. Pueden ser usadas y reproducidas sin alterar, sin copias derivadas, citando la referencia y sin ánimo de lucro.

3 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Antes de leer Filek, leí una novela novela de Ignacio Martínez de Pisón y me gustó. No me cabe duda de estar ante un buen escritor que supo atrapar una buena e intrigante historia, reveladora de toda una época y que se documentó extraordinariamente. Y a través de sus dudas y sus suposiciones, arma una ficción verídica, aunque no verdadera. Todo con maestría. Pero hay lectores que pedimos la ficción de la vida, del sentimiento, de todo eso que es la salsa de un buen libro. Martínez de Pisón no quiso hacerlo así. Y la historia resulta pesadísima y seca como un esparto. No soy la única que opina en esa línea.

La leí este verano y, es verdad, estaba algo tristona, me pudo influir; pero la tristeza no me impidió disfrutar viajando por pampas y trincheras con "Los cuatro jinetes del Apocalipsis" de Blasco Ibáñez, reírme con los picarones relatos de Cristina Piero Rosi o ver las mismas cuitas de las camareras del "Tea rooms" en las chicas sonrientes que sirven en las terrazas del Espolón. Eso es un ingrediente importante de la literatura: ¡Vida!

Filek es sólo de papel. Lo siento, no quiero desanimar a nadie.

Un abrazo, Pedro, feliz puente.

Abejita de la Vega dijo...

Corrijo: Cristina Peri Rossi.

Ele Bergón dijo...

Estoy intentado encontrar en las bibliotecas el de Martínez Pisón y aunque si veo otros del escritor, el de Filek , se me resiste.

El de Blasco Ibánez lo leí este verano. A ver si tengo tiempo y ganas y le hago una entrada. Espero acordarme. Me gustó, pero creo que tiene sus fallos.

Los otros ya iré mirando.

Un abrazo