sábado, 28 de abril de 2018

El camino de los corzos.


Me pregunto
si ya está
todo dicho,
consumado y hecho.

Pronuncio arrayán
y todo tiende
hacia el negro azulado
en la ribera,
cuando el otoño
nos salva del calor
y se amuella la vida
y la luz se calma y no ciega.

Se recoge el mundo entonces
hacia el silencio
y la labor callada.
En la umbría
hay un temblor de frío.
Necesita la vida nuestro otoño,
que pasemos al fin,
que otros sucedan.

Acampo
para velos pasar
entre los mirtos,
junto a la orilla,
jóvenes,
vigorosos,
sanos.
Los saludo a veces,
cuando se detienen
un segundo,
sin contarles historias de los muertos
que se echaron al mundo,
codo a codo, conmigo.
Les indico el camino de los corzos
y la marca del lobo que los sigue.
Los veo partir,
decididos,
con el paso firme
de quien traza un plano del nuevo mundo.

Atizo el fuego,
se avecina el mal tiempo.

© Pedro Ojeda Escudero, 2018

6 comentarios:

Neogéminis Mónica Frau dijo...

A todos nos llega nuestro otoño...
Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

Todo para ti consumado.
Actor retirado, espectador ahora.
La vida continúa, dichas y amenazas.
Pero tu en tu butaca, de terciopelo rojo fuego debes guardar silencio.
(Agustín Merino)

Ele Bergón dijo...

Yo también los he visto
Y a veces, me miran.
No quiero que se vayan
pero ellos, no se fían de mí
y huyen dando gráciles saltos.

Besos

Myriam dijo...

Se avecina el mal tiempo y sin embargo ya ves: Corea del Norte, asoleada y sonriente deja ser tormenta.

Besos

Myriam dijo...

Deja de ser tormenta, digo

São dijo...

Sim, se avizinha o mau tempo .. e que podemos fazer para o evitar? Infelizmente, nada


Besos, amigo mio