martes, 31 de octubre de 2017

Hasta los silencios se hicieron piel


La tapa abierta de un piano invita a las notas musicales a descubrir el mundo, recorrerlo y explicárlo a quien escucha.

El sábado pasado, en el teatro de la Maestranza de Sevilla pude comprobarlo de nuevo. Judith Jáuregui, elegancia pura, se enfrentó a varias sonatas de Beethoven y estudios de György Ligeti y José Luis Greco. Hubo un momento en el que todo se hizo tan hermoso que hasta los silencios se hicieron piel. Después se hizo la luz y los aplausos. Yo tardé unos segundos en regresar de la belleza y darme cuenta de que había que abandonar la sala. Lo anoto aquí, para que no se me olvide.

5 comentarios:

Mavi dijo...

Bonita experiencia, no la pierdas pues.
Besico.
Mavi

Fackel dijo...

Y seguro que te ausentaste de este mundo y de las preocupaciones de los últimos días. Si la belleza rigiera nuestras vidas...

Abejita de la Vega dijo...

Oigo esa música.

María Perlada dijo...

Parece que estoy escuchando la música del piano.

Besos.

Andandos dijo...

Y yo lo leo y te envidio, porque conozco esa experiencia.

Un abrazo