sábado, 3 de junio de 2017

Oscurece, digo.


En la sierra aún quedan neveros. A pesar del calor del mes de mayo. Se han ido encendiendo las luces una a una. Con la ventana abierta, entra algo de fresco. Oscurece, digo. Ya tarda, está más cerca la noche de San Juan y los días se alargan sobre la noche. Estos días en los que no hay nada que contar porque todo ha estado en su sitio. Cuánta falta hacen.

8 comentarios:

Fackel dijo...

La narración oral debe beber precisamente de ese descolocarse las cosas, desde antiguamente. Me gustó el concepto explícito.

Paco Cuesta dijo...

Y con la oscuridad, la calma.

Marina dijo...

Cuánta faltan hacen.

José A. García dijo...

Esos días que se extrañan, en la memoria, porque son cada vez menos frecuentes...

Saludos,

J.

impersonem dijo...

Yo, últimamente ando falto de esos días donde todo está en su sitio... aunque si lo ordeno yo tal cosa se hace imposible...

La noche de San Juan es muy especial para mí, no celebro nada externamente, pero internamente sí... yo necesito luz y calor... y este tiempo me es agradable...

Me alegro del orden en el que habitas y te lo deseo duradero...

Abrazo

Myriam dijo...

¿Y la fogata?

Alicia Montero dijo...

Esa noche de San Juan, donde cada uno es cada cual....
un abrazo Pedro...

Ali

Edurne dijo...

Esos días... ¡Quién los catara!

Besos.
;)