jueves, 29 de junio de 2017

Amor, juventud y esperanza: resolución de los conflictos en Pasos en la piedra y noticias de nuestras lecturas


Pasos en la piedra se cierra en el Domingo de Resurrección del año 1977. El rito de la Semana Santa termina, lo sabemos, con la resurrección de Cristo y en la mañana del Domingo de Pascua se celebran, casi en toda España, procesiones del encuentro entre el Cristo Resucitado y la Virgen de la Alegría. Son especialmente relevantes las de Castilla y León, en donde la costumbre marca carreras y bailes con los pasos procesionales. José Manuel de la Huerga usa este momento final en su narración con la doble función con la que utiliza en toda la novela los momentos más importantes de la Semana Santa. Por una parte, la descripción de la costumbre, de la tradición; por otra parte, el simbolismo que tiene para la trasformación de los personajes y, por lo tanto, del país. No olvidemos que aquel domingo venía después del sábado en el que se legalizó al PCE y, por lo tanto, se pusieron definitivamente las bases para que fuera posible la democracia en España tras la muerte del dictador.

El padre Alas cree imposible la resurrección en un país que celebra el dolor hasta la muestra morbosa de la sangre y el sufrimiento:

Tengo una noticia importante que daros, que espero no os haya pasado desapercibida. Aquí, en Barrio de Piedra, en la Meseta Norte, Jesús está muerto. Y sigue así desde hace dos mil años. Jesús no ha resucitado...todavía. No lo ha conseguido aún, a pesar de seguir intentándolo tozudamente, año tras año, y ya van casi dos mil. Los aquí presentes le acompañamos sinceramente en su prendimiento, en su flagelación, su coronación bufa y su camino de martirio. No nos perdemos el momento de clavarlo en el Árbol de la Muerte, pero...

Sin embargo, algo ocurrirá en Barrio de Piedra: la belleza del amor, con su poder de trasformación, la ternura de lo espontáneo. La personalidad y belleza de la joven musulmana Ashma y su relación con el postulante Juan provocan una conmoción (la chispa que propicia la resolución del conflicto) que se inserta en la propia tradición de la Semana Santa. Inspirado en ella, el imaginero Tapias podrá al fin pensar la realización de un viejo encargo que celebra el encuentro de la resurrección en el que se mezcla la sensualidad de la vida, el vigor de la materia de la naturaleza y la alegría de que sea posible un renacer. Eso sí, el autor deja claro que ese nuevo comienzo nos da la oportunidad pero el resto depende de lo que hagamos con él. Será el monseñor Satrústegui quien mejor resuma todo lo que ha significado la celebración de esa Semana Santa, con el simbolismo histórico político claro:

Quiera Dios que este Domingo de Resurrección sea largo, y dure, y extienda su manto protector sobre los próximos días laborables...

Es casi al final cuando el narrador de la historia toma protagonismo durante unas párrafos. Como narrador omnisciente ha conducido al lector sin inmiscuirse pero en ese momento se hace explícita la propuesta ideológica y la moral de la novela, que espera la verdadera resurrección que lleve a una subversión por la cual tengan voz los "disueltos en el río de la Historia". No sé si era necesaria esta apostilla -suficientemente clara en la novela- o debería haberse dejado en la voz de alguno de los personajes, puesto que no veo necesaria una mayor explicitación de la propuesta de la novela que el lector no necesitaba.

José Manuel de la Huerga ha escrito una excelente novela llena de muchas cosas. El lector sale de ella reconfortado, con una galería de personajes reconocibles que lo acompañarán siempre y que contienen cada uno de ellos una pequeño relato propio; la narración costumbrista de estampas, vidas y personajes impagables en un marco coral, apasionantes siempre, llenos de perspectivas; se sale de la lectura con el agrado de encontrarse ante una novela muy bien escrita, en un estilo que tiene todas las tonalidades (no quiero dejar de reseñar el excelente lirismo de algunos fragmentos). Lo que podría haberse decantado por el drama deviene finalmente en la esperanza de que el mundo no está escrito y es posible cambiarlo. Si en Barrio de Piedra tardó dos mil años en resucitar Cristo, quizá todavía sea posible.

Noticias de nuestras lecturas

En las noticias de la semana pasada olvidé, por error, incluir la primera parte del excelente comentario sobre la presencia del personaje de Judas en la novela de José Manuel de la Huerga que escribiera Myriam Goldenberg en su blog. Os recuerdo que aquí podéis encontrar la primera parte y aquí la segunda de Estereotipos y prejuicios entorno a la figura de Judas (desde el Judas bíblico a Leoncillo Astudillo, el de la lencería).

Aunque no estaba para literaturas, Mª Ángeles Merino publica su entrada apoyándose en los nueve libros leídos en el presente curso del club. Los libros siempre arropan.



Pancho continúa con su infatigable tarea de disfrutar a poquitos de La saga / fuga de J.B., título de Torrente Ballester que leímos aquí hace tiempo. En esta entrada toca una de las cosas más divertidas de la novela: la manera en la que nacen las leyendas y mitos...

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles anterior hayan publicado los blogs amigos asociados a esta lectura.
Entrada del Club de lectura cada jueves, en este blog.

Con esta lectura, que concluimos hoy, cerramos el curso actual del Club de lectura. En julio anunciaré los primeros títulos del próximo. Admito sugerencias que me podéis hacer llegar a través de comentarios en el Facebook o en esta entrada del blog o por correo electrónico. Recordad que leemos, por turnos, un autor vivo y otro muerto, títulos escritos siempre en español como lengua original. Para el próximo curso ya tenemos en cartera: La sirena de Gibraltar de Leandro Pérez, El hombre pez de José Antonio Abella, La noche que no paró de llover de Laura Castañón, Don Juan Tenorio de José Zorrilla y una selección de novelitas de María de Zayas.

4 comentarios:

Myriam dijo...

¡Qué estupenda clase de cierre que resume esta lectura
que tanto he disfrutado!

Desde ya, muchas gracias por la doble mención que no me esperaba.
Correspondo con una confesión: Jamás hubiera elegido esta lectura
de motu propio, por el tema central (¡Ay! de mí, llegué a exclamar para
mis adentros) pero confié en ti y me tiré a la piscina.

¡Y bien, hecho está! y ha sido muy placentera la zambullida.
He descubierto y saboreado a un muy buen escritor y, por mi parte,
he escrito sobre un tema muy difícil, pero necesario; porque en un mundo en el que todos tenemos cabida, debemos contribuir a desbaratar prejuicios (arraigados a lo largo de la Historia en el imaginario colectivo) para que el mutuo entendimiento entre las personas, las sociedades y los pueblos sea.

Quiero destacar la calidad humana de JOSE MANUEL DE LA HUERGA;
no todos los escritores modernos "lavan y planchan el ego" con la humildad y gratitud propia de este autor al que le auguro el mayor de los éxitos
en el mundo de las letras.

Abrazos a todos y nos vemos, en la medida de lo posible,
en el próximo curso, como siempre ha sido y como siempre, ¡¡gracias!!.



La seña Carmen dijo...

¿Carreras y bailes el Domingo de Resurrección? Eso será en su Castilla, profe, porque en la mía somos muy solemnes, muy formalitos y hasta que no quitamos el manto negro a la Virgen y cantamos aquello de Regina coeli, echando al vuelo las campanas, la alegría no es plena.

Poniéndonos rigurosos no es para menos pues estamos ante la fiesta central del Cristianismo, sin la cual, según me enseñaron, todo lo demás no tendría sentido.

¿Bailes? Por supuesto en las discos y fiestuquis que organiza la juventud la noche del sábado al domingo, y que por mis lares la denominan Fiesta de Semana Santa sin ningún complejo.

Abejita de la Vega dijo...

Tendrán protagonismo los que nunca la tuvieron: "los disueltos en el río de la historia".
Las diferentes voces de "Pasos en la piedra" desembocan en la voz que anuncia la esperanza de aquel sábado santo.

Yo me quedo para siempre con la receta del personaje de Alas: "Hasta un tejo sin tronco, cuyas ramas desde el suelo habían cerrado una cúpula espesa en la que Alas se escondía algún día de verano, cuando jugaba a desaparecer del mundo."

Buscaré un tejo y recordaré Pasos en la piedra.

Los libros arropan mucho, incluso cuando uno no está para literaturas.

Un buen curso, Pedro.

Un abrazo para ti y otro para José Manuel de la Huerga.






pancho dijo...

Ese Sábado Santo de la legalización del Partido Comunista ya forma parte de la mitología de este país. Se empezaron a tejer los pasos políticos de la reconciliación. La gente quería la paz, pero nadie sabía cómo llegar a ella. A algunos se les encendió la bombilla, fue como un milagro que las dos españas se pusieran de acuerdo en algo.
Después llegaron los Pactos de la Moncloa, necesarios en un momento crítico para la economía nacional. «O los demócratas acaban con la crisis económica española o la crisis acaba con la democracia». Se decía en aquellos tiempos. Y la necesidad hizo extraños compañeros de cama... Pero gracias a aquello se pudo entrar en la abundancia de Europa y con ella llegó la corrupción de las instituciones que todavía dura. Al menos así veo yo la reciente historia española y de eso algo sabremos porque la hemos vivido. Lo dejaremos aquí porque en modo alguno querría uno dar la sensación de dar lecciones de nada.
Gracias por un año más de dedicación a este apartado del blog de los jueves de La Acequia sobre todo porque sabemos lo escaso que andas de tiempo, cada vez más ocupado.
Infatigable fue Torrente Ballester al escribir esta novela. Terminarla de comentar ya es una cuestión de orgullo personal o algo. No va poder con uno esta Saga/fuga interminable.