miércoles, 26 de abril de 2017

La belleza de una piscina vacía


Una piscina solo puede ser bella cuando está vacía, sin gente. Esas horas previas en las que el limpiador la prepara y limpia antes de que llegue los bañistas. Las horas nocturnas en las que los amantes saltan las vallas para estar solos. Su belleza tersa en las mañanas deslumbrantes del invierno con aire de cristal. Una mujer sola nadando de lado a lado, constante, equilibrando el mundo en cada brazada.

8 comentarios:

Edurne dijo...

Así, como lo describes, ¡pura poesía!

Besos.
;)

Emilio Manuel dijo...

Una mujer hermosa, nadando en una piscina de noche, con luna llena y al natural es una imagen figurada que si me resulta bella, vacía la piscina no me resulta tanto.

La seña Carmen dijo...

En mi pueblo no hay piscina, y mira que llevamos años pidiéndola, pero para mí no hay nada que rompa más el paisaje castellano que una piscinita. En medio del secarral te subes al castillo de turno, echas la vista abajo, y ¡plas!, allí está el charquito, no comos los de la foto, horrendo, más incluso que las naves agrícolas y ganaderas, más que los talleres de remolques...

JL Ríos dijo...

Romeo y Julieta, no sé por qué. (Espero que se escriba así).

Un abrazo

XuanRata dijo...

Una piscina vacía de gente tiene la medida exacta de la vida humana. Una piscina vacía de agua tiene tal vez la medida de la muerte, si no es olímpica.

(Qué entrada tan sugerente, Pedro)

Un abrazo.

Luis Antonio dijo...

Yo acostumbro a bañarme en la piscina de mi pueblo cuando se ha ido la mayoría de la gente. No me importa posponer la hora de la comida...

Ele Bergón dijo...

Una piscina vacía de agua azul que mira con ansia que el cielo tenga su mismo color. La mujer disfruta de esta primera hora.

Besos

Myriam dijo...

Te comprendo perfectamente, a mi también me gustan
sin gente. Jamás me metería en una repleta.
Y por favor, que el agua esté limpia y la piscina cuidada.

Besos