jueves, 23 de febrero de 2017

Los motivos del gudari en Patria de Fernando Aramburu y noticias de nuestras lecturas.


Cada cierto número de páginas, Aramburu da paso en la novela a la voz interior de Joxe Mari. En ellas vemos marcada una evolución muy frecuente de los miembros de ETA. Joxe Mari pasa por una radicalización ideológica en la adolescencia, influido por el ambiente de una localidad pequeña, la cuadrilla de amigos y la intervención oportuna de algunas personas que empujan a los jóvenes más radicales hacia la integración paulatina en la banda terrorista (el encargado de regentar la herriko taberna, el sacerdote independentista). El peso del grupo, la simpatía popular y la exaltación que provocan las acciones violentas hacen el resto en la mente de un joven poco reflexivo. Joxe Mari se reconoce poco dado a la política y más como hombre de acción y maneja de forma rudimentaria las consignas habituales sobre la opresión del estado español, el conflicto histórico y otras cuestiones. Esta progresiva fanatización le lleva a aumentar la intensidad de su participación hasta que tiene que huir a Francia, ingresar en ETA e integrarse en un comando. Apenas se relatan los atentados en los que participa. Interesa más a Aramburu pegarse a la mente del terrorista y darnos sus razones mostrando el cambio a través de los recuerdos que le vienen a la cabeza en la soledad de la prisión en la que cumple condena. La novela huye de la opción de construir la historia desde dentro del pensamiento del joven en exclusiva: es una voz más que junto a la del resto de personajes construye un puzle complejo que, como hemos dicho, no pretende contar lo acontecido en el País Vasco desde los grandes acontecimientos sino desde la intimidad familiar y los conflictos que surgen en ella.

De vez en cuando a Joxe Mari le asaltan dudas pero el vértigo de la acción y los riesgos que corre más la inercia a la que le empuja su ideología radical le impiden tener tiempo para desarrollarlas. Hay una pausa brutal en su evolución psicológica. El autor no escatima  en el relato ninguna de las prácticas de tortura que se debieron utilizar en la lucha contra la banda terrorista por parte de las fuerzas de seguridad del estado en aquellos años duros y un tanto oscuros para la democracia: privación de sueño, acciones que provocan la desorientación en el preso, golpes, aislamiento, ahogamiento en agua o en bolsas de plástico, aplicación de descargas eléctricas, etc. Tras la condena por sus delitos de sangre se inicia una larga etapa de la vida de Joxe Mari que lo enfrenta a la soledad y al pensamiento como nunca le había ocurrido antes. Resiste durante años aunque poco a poco se va quebrando su firmeza, sobre todo al darse cuenta de que él ha perdido su juventud por una causa que, en realidad, no importaba a la mayoría de la población vasca que sigue haciendo su vida normal. Sobre todo, tras el comunicado de renuncia a la lucha armada por los dirigentes de ETA. Tras ese paso en el que se resquebraja su convencimiento ideológico, el desenlace se produce rápido (sabe el autor que de lo contrario el relato perdería fuerza), empujado por las circunstancias familiares. De hecho, a partir de ese momento, su evolución es igual de rápida también en la parte emocional de aceptación de cosas personales ante las que antes se manifestaba radicalmente opuesto. Como si una puerta hubiera abierto el resto.

Aramburu permite la honestidad a Joxe Mari como no lo hace con el sacerdote del pueblo, por ejemplo (este cura resulta uno de los pocos personajes repulsivos de la novela). En su proceso vital los pasos se van dando sin hipocresía alguna y sin intentar sacar ventaja personal de cada uno de ellos. El respeto al gudari y sus motivos -aunque no se esté de acuerdo con ellos- es una de las cuestiones mejor diseñadas por el autor en Patria. Por eso mismo, su madre le acompañará en todo momento en el camino. Miren tiene muy claro desde el principio que acompañará a su hijo en ese proceso la lleve donde la lleve.

Terminaremos el próximo jueves con el comentario de esta novela de Aramburu.

Noticias de nuestras lecturas

La semana pasada no di cuenta, por error, de la segunda entrada de Miguel Ángel Santamarina sobre la novela de Patria. Aquí aborda la forma de conectar con la memoria del lector y la condición plástica de su lenguaje. En su tercera entrada, cuenta la razón por la que le cuesta seguir la lectura a partir del asesinato del Txato contada en la novela. No dejéis de leer esta entrada porque habla de muchas cosas que llevamos dentro.

Myriam Goldenberg nos lleva, en su magnífica entrada, a una de las cosas que están en el seno de la novela de Aramburu: la ruptura del tiempo detenido (que ya estudiamos aquí como cláve narrativa) mediante el proceso de los encuentros que contribuyan a reparar y superar el trauma. No os la podéis perder.

Mª Ángeles Merino, con la ayuda de su amiga Austri, continúa con su relato de lo que acontece en Patria al hilo de sus recuerdos pesonales en el País Vasco de los años del terrorismo. Y con ello refuerza una de las circunstancias más importantes de esta novela: su recepción despierta los recuerdos personales de los lectores. Una de las grandes funciones de la literatura es esta, precisamente, la de una especie de catarsis colectiva a partir de la memoria.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos.  

Durante el resto del curso leeremos:
-Patria, de Fernando Aramburu (febrero).
-sangre y fuego, de Manuel Chaves Nogales (marzo).
-Media vida, de Care Santos (abril).
-Brillante, de Luis Ángel Lobato (mayo).
-Pasos en la piedra, de José Manuel de la Huerga (junio).

Entrada del Club de lectura cada jueves, en este blog.

5 comentarios:

Myriam dijo...

Repito lo que acabo de comentar a ABEJITA y que he dicho aquí antes: Esta de ARAMBURU es una contribución valiente y necesaria para la elaboración del trauma que supuso para el País Vasco y para la sociedad española en general -de una forma o de otra- el terrorismo de ETA. Por eso, me sorprende leer por las redes opiniones sobre este libro de que cumple función en la lucha actual por controlar la construcción del relato de lo ocurrido y cosas por el estilo. Para mi la función de PATRIA por excelencia -y de ahí la grandeza de esta obra- es la de ser, lo repito, una contribución eficaz para la elaboración de este trauma, algo que logra además, con una técnica magnífica, que tu has explicado, especialmente, en ese tiempo detenido que tanto me gusta a mi.

He leído las tres aportaciones de MIGUEL ANGEL SANTAMARINA, que me encantaron por como focalizan en el uso del lenguaje y lo que a él, como lector, le dispara cada frase. De hecho, la primera suya respecto al silencio cómplice quise enlazarla en mi segunda entrada pero no pude (esa que publiqué en borrador). No se que pasa que no puedo comentar en su página, por eso lo hago aquí.

Abrazos a todos


Abejita de la Vega dijo...

Las razones del gudari suenan como las razones del lobo a San Francisco de Asís. Ha evolucionado pero sigue siendo lobo: "oh hermano Francisco no te acerques mucho". Al final, nota cierto frescor en la coronilla, ha perdido los mejores años de su vida por una mentira de patria oprimida, por un paisaje sacralizado donde sólo los puros podían vivir. Era necesaria una obra como Patria, escrita con arte y con valentía, por un vasco.
Leer y releer Patria es una catarsis para los que vivimos aquellos años, fuera o dentro de Euskadi. Es una reflexión, cuáles fueron las heridas y vamos a cerrarlas de una vez, los euskaldunes y los erdaldunes.

Con ningún libro de nuestra lectura se me habían disparado así los sentimientos. Es bueno que haya sido así.

Un abrazo, Pedro. Otro para Fernando Aramburu.

Luis Antonio dijo...

Sigo con mucho interés vuestros espléndidos trabajos sobre PATRIA. Muchas gracias

Ele Bergón dijo...

Y el etarra Joxe Mari, que sufre las torturas del estado español y yo sin estar nada de acuerdo con él, comprendo que al verse solo y ya con más años, es capaz de enfrentarse consigo mismo, no dejarse influenciar, para empezar a ndo empieza a evolucionar y comprender lo que en realidad le ha pasado. Creo que su evolución es paralela a la sociedad vasca y también a la sociedad española. Recuerdo una manifestación a la que fui creo que en los avanzados años 90, donde dando palmas gritábamos: "vascos sí, ETA no". En los años 80, esto no era así, el conflicto estaba mucho más enconado.

Si hay dos personajes que se me hacen insoportables son el cura independentista y en especial Patxi, el dueño de la herrico taberna. Los dos intrigan, los dos empujan,los dos dirigen y ello.... se lavan las manos.

Un abrazo

JL Ríos dijo...

Me ha gustado mucho, creo que ya lo dije. Espero que el paso del tiempo trate bien a la novela, eso no lo sé. Tengo ganas de hablar de ella con mis amigos navarros, eso también. Me parece una novela sincera, sin postureo, tan habitual hoy día.

Un abrazo