jueves, 9 de febrero de 2017

El tiempo detenido en Patria de Fernando Aramburu y noticias de nuestras lecturas.


Patria se construye a partir del perspectivismo. Ninguno de los varios personajes de las dos familias a los que se pega el narrador para reflejarnos sus monólogos interiores, su visión de los acontecimientos, las acciones que realizan y sus diálogos, tienen todas las piezas de la historia porque todas ellas están condicionadas por su carácter. Cada uno tiene su perspectiva, su forma de enfocar las cosas y su manera de afrontarlas. Ya dije, en mi anterior entrada, que el narrador no las enjuicia. Pero el perspectivismo no es objetividad, por supuesto: el autor ha diseñado la trama y a los personajes y tiene todo el derecho a hacerlo porque Patria es una novela, no un reportaje ni una crónica, cosa que conviene recordar ante algunas reacciones tanto entusiastas como críticas que ha suscitado. Por eso mismo, la historia sucede en un pueblo no identificado y con personajes no extraídos de la realidad aunque tanto el espacio como los personajes puedan tener similitudes con otros sí existentes.
Patria es lo que Aramburu ha querido que sea y las reacciones de los lectores se posicionan ante esto. Hago esta advertencia porque la novela aborda un tema que todavía hoy puede inquietar a algunos lectores -de diferentes ideologías- y parece ser que Aramburu debiera ser un espíritu puro. En absoluto. La virtud del autor en esta novela es dotar a la historia de una polifonía de voces que puede recoger un abanico muy amplio de posiciones ideológicas y emocionales ante los hechos narrados, el terrorismo etarra y la actuación de los sectores sociales que lo defendía o, al menos, lo aceptaban explícita o implícitamente con sus acciones o con su silencio y también la reacción no siempre legal ni asumible democráticamente de las fuerzas policiales y quienes, a su vez, la comprendían. Entre ambos extremos, Aramburu teje con todo acierto un cuadro social en el que las personas normales tienen que vivir con sus contradiciones y situaciones biográficas particulares. Este es el mayor acierto sociológico de Patria, perfectamente logrado técnicamente, porque pienso que Aramburu ha sabido captar la posición mayoritaria de la sociedad ante unos acontecimientos tan brutales como los que se narran. No gustará, desde luego, a los que todavía se encuentren en posiciones de absoluto enfrentamiento -cosa también recogida en la propia novela.

La polifonía de voces y el perspectivismo consiguen uno de los mayores logros narrativos de Patria, que es el uso del tiempo. Este parece detenido. Desde su presente, los personajes vuelven continuamente al pasado para recordar los mismos hechos una y otra vez pero cada uno desde su memoria. El lector, así, va construyendo una sensación de realidad verosímil en la que nadie tiene toda la razón ni todos los hilos de la historia. Cuando Bittori regresa a su pueblo quiere conocer todas las partes de  la historia del asesinato de su marido que ignora. Y el motor de esta acción suya no es la venganza sino el mismo afán de conocimiento, de completar las piezas que no conoce y que le obsesionan. Lo mismo le ocurre al lector. Desde el uso de la perspectiva en Cervantes en el Quijote hay un tipo de novelas que usan este recurso y a él se adscribe Aramburu. Poco a poco se reconstruye la historia con el regreso a los mismos lugares y tiempos de cada uno de los personajes, cada uno con su razón. Una historia como tantas otras de las acontecidas en el País Vasco en el último medio siglo, porque ya vimos que otro de los aciertos de Aramburu era situarse en el nivel de la calle, de la vida normal, no el de los grandes titulares de prensa ni de los libros de historia.
Con este efecto, el autor consigue crear la sensación buscada en el lector, reflejando un espacio físico y temporal pequeño, cerrado, del que no han podido escapar ni aquellos que pusieron quilómetros de alejamiento ni distancia emocional. Esta circularidad solo puede romperse proponiendo un final que lo quiebre y permita salir de él para buscar alguna forma de seguir adelante en la vida cotidiana de quienes han sufrido los hechos narrados, pero no seré yo quien lo desvele.

Os recuerdo que durante todo el mes de febrero seguiremos con el comentario de esta novela cada jueves.

Noticias de nuestras lecturas

El novelista Miguel Ángel Santamarina se incorpora con el club al comentario de la novela y cuenta sus impresiones en el arranque de la lectura de Patria. Como escritor señala los aciertos del estilo de Aramburu, como persona nos habla del aguacero que nos empapó a todos.

Mª Carmen Ugarte expresa su opinión sobre la forma en la que personas famosos abordan la novela (de Vargas Llosa a Rajoy), echa en falta la opinión sobre la misma de otros sectores de la población vasca y va de Patria a la poesía... Una recomendable entrada que te hará pensar.

Luz del Olmo escribe su comentario parcial de la novela desde la emoción que le provoca como lectora alguna de las circunstancias narradas. Esperamos a su prometido comentario cuando la tenga más avanzada.

Myriam Goldenberg realiza un aporte que no podéis dejar de consultar: el análisis experto de la psicología de cada uno de los personajes. Muy útil para compreder el juego de perspectivas.

Mª Ángeles Merino recupera a Austri para comentar el inicio de la novela de Aramburu, que ilustra de forma muy oportuna. Sigue, también, con sus toques personales ante esta historia, con lo que consigue situarnos ante nuestros propios recuerdos de aquellos tiempos.



Pancho arraca con fuerza su comentario de La española inglesa, que vimos aquí hace unas semanas. Atrapa, como la hace la novela: desde su interpretación del inicio hasta la canción que propone como ilustración audiovisual...

Gelu aporta el comentario que realizara Sánchez Rojas sobre Rinconete y Cortadillo. Muy útil y bien ilustrado.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos.  

Durante el resto del curso leeremos:
-Patria, de Fernando Aramburu (febrero).
-A sangre y fuego, de Manuel Chaves Nogales (marzo).
-Media vida, de Care Santos (abril).
-Brillante, de Luis Ángel Lobato (mayo).
-Pasos en la piedra, de José Manuel de la Huerga (junio).

Entrada del Club de lectura cada jueves, en este blog. 

5 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Las distintas perspectivas de los personajes de Patria componen un cuadro bastante completo del conflicto. ¿Echamos en falta alguna perspectiva? Tal vez la del PNV, la del emigrante "maketo"...se me ocurre.

No hay capítulo de Patria que no me traiga de la mano algún recuerdo personal pero pienso que no solo nos pasará a los que vivimos en Euzkadi, han sido muchos años de telediarios y titulares de periódicos...demasiados.

Los del enfrentamiento...no creo que lean Patria.

Un abrazo, Pedro. Sigamos con este libro largo que no se hace largo.

Fackel dijo...

Parece que es tentadora la novela. Tendré que hacerla un hueco, aunque tampoco quiero condicionarme con lo que escribáis por aquí. Prefiero el riesgo.

Myriam dijo...

Desde el punto de vista psicológico
los personajes son completamente verosímiles,
tanto que parecen de carne y hueso.
Y se hayan anclados en ese tiempo estático
que implica el trauma no superado,
que para las víctimas sobrevivientes es como
una herida abierta. Mientras esta no cierre,
los personajes no podrán seguir adelante
con sus vidas.

(Me centro el análisis del trauma en la cuarta entrada).

Esta hondura psicológica -sumada al acierto sociológico
y a la pericia en la técnica narrativa- hace de PATRIA,
una gran novela.


Gracias por tus palabras, Pedro, respecto a mi trabajo.
Me encanta hacerlo, es un placer trabajar sobre un libro como este,
(y me amargué cuando lo tuve que publicar así, en borrador,
sin correcciones de tipeo, ortografía, etc. etc.)

Abrazos

pancho dijo...

Cuarenta y dos años desde la muerte del dictador y casi los mismos de terrorismo etarra. Si comparamos la situación en la que estamos ahora y la que había a mediados de los setenta, esto parece otro país. Mucho mejor, no hay color. A pesar de las tensiones con las periferias, que nunca hemos estado libres de ellas a lo largo de casi toda la historia. Va en el kit de ser español si eso significa algo.
Alejarse del lugar de los hechos para coger perspectiva y enjuiciar mejor los acontecimientos.
Ninguna ideología hay que valga una sola vida. Sólo por la libertad y la honra merece la pena remangarse, algo así le decía don Quijote a Sancho y eso va a misa. Sólo si quieren pasarte por encima no habrá que dejarse, claro.
La española inglesa es una lectura que viene al pelo de estos tiempos de Brexit, Grexit y demás exits que nos atañen bastante directamente. Cervantes era muy sabio.

JL Ríos dijo...

Alguna vez amigos extranjeros me han preguntado por libros sobre la guerra civil, por "ese libro definitivo" que no conozco todavía. Ojalá Patria sea ese libro referido a Eta y el País Vasco.

Un abrazo