jueves, 16 de febrero de 2017

El Movimiento de Liberación Personal del personaje Gorka de Patria de Fernando Aramburu y noticias de nuestras lecturas.


Ante el ahogo que provoca la situación creada por la radicalización ideológica y la tensión social -como ya dijimos, bien recreada por Aramburu en Patria con la narración de los mismos hechos una y otra vez adoptando diferentes perspectivas-, algunos personajes necesitan una vía de escape para no terminar asfixiados. La vida en un ambiente pequeño y violento como el que se narra en la novela es angustiosa. De pronto, alguien te señala y las personas te dejan de saludar por la calle, los amigos te desconocen y se hace un vació de silencio en tu vida, que cambia bruscamente. La primera salida que se busca es la negación de los hechos: hay un error o esto pasará. Pero no pasa. Cuando la localidad es pequeña todo el mundo se conoce y acabas percibiendo hasta la falta de aire. Sucedió en realidad: durante décadas, empresarios, políticos e intelectuales tuvieron que vivir en silencio o acabaron marchándose del País Vasco. El ambiente en las familias no contribuye a mejores soluciones. Marcadas por la dificultad en la expresión de las emociones y viviendo en un ambiente de opresivo silencio ante el temor que alguien pudiera delatar su falta de conformidad con la lucha armada.

En la novela se registran casos de salida de la angustia desde dentro de la radicalización. Koldo, compañero de Joxe Mari en la lucha callejera y compañero suyo en el refugio francés, terminará marchándose a México y reinsertándose en la sociedad. Miren se lo dice a su hijo en prisión cuando este le cuenta alguna de las veces que ha querido dar el paso para salir de ETA: Ahí anda Koldo, tan tranquilo con su mujer mexicana y sus hijos en el pueblo.

Arantxa o Nerea se marchan del pueblo buscando su forma personal de escapar de la situación opresiva, sin que tengan demasiada fortuna en los caminos que emprenden entre otras cosas porque no dejan de sentirse marcadas por el núcleo familiar y la tragedia personal y social que se vive en la novela.

Pero será un personaje secundario, Gorka, hijo de Miren y Joxian y hermano de Joxe Mari quien mejor exprese esta necesidad de respirar un aire más libre. Lo que le diferencia de su pueblo es mucho: aficionado a la lectura y la escritura, tímido y reservado, no encaja en el mundo rudo y tópicamente varonil de la cuadrilla ni en el silencio cómplice o cobarde (el país de los callados, lo llama). Es consciente de que si se queda en el pueblo acabará como su hermano sin ser como él y decide construirse su propio Movimiento de Liberación Personal, como lo llama, buscando trabajado en la capital y separándose de sus amigos y familia.Quizá algo de eso hay también en la propuesta final del libro, que no desvelaremos por razones obvias.
Os recuerdo que durante todo el mes de febrero seguiremos con el comentario de esta novela cada jueves.

Noticias de nuestras lecturas

De forma muy unamuniana, Mª Carmen Ugarte hace que el personaje de Joxian se le aparezca a Fernando Aramburu tras una presentación de Patria y le pida una cosa concreta. No se olvida ni de regalarle una bolsa de tomates de su huerta. No os podéis perder esta entrada.

Myriam Goldenberg realiza un sólido análisis de las características psicológicas de los miembros de la familia de Bittori y Txato, por una parte, y de la familia Miren y Joxian. Cierra este trabajo con las relaciones entre ambas familias y sus cambios a partir del asesinato de Txato.

Luz del Olmo escribe sobre las relaciones entre las dos madres y su personalidad.

Mª Ángeles Merino se encuentra con su amiga Austri en mitad de la lluvia. Ante un café comentan una de las partes sustanciales de la novela: la construcción de una situación de terror que conduce a la tragedia de forma inevitable.


Pancho termina el comentario de La española inglesa, la novela ejemplar cervantina que nos ocupó aquí hace unas semanas. No sé cómo, pero termina con Bryan Adams este excelente comentario que comienza señalando la carrera de obstáculos en la que consiste la trama y el final feliz...

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos.  

Durante el resto del curso leeremos:
-Patria, de Fernando Aramburu (febrero).
-sangre y fuego, de Manuel Chaves Nogales (marzo).
-Media vida, de Care Santos (abril).
-Brillante, de Luis Ángel Lobato (mayo).
-Pasos en la piedra, de José Manuel de la Huerga (junio).

Entrada del Club de lectura cada jueves, en este blog. 

5 comentarios:

Myriam dijo...

¡Qué linda sorpresa que publicaras aún estando
con gripe! Espero que estés mejor.

No el dediqué mucho al pobre Gorka, por eso
me gusta especialmente esta entrada tuya que recalca
ese movimiento de liberación personal de este personaje
y de los otros que han tratado de poner distancia, empero,
-y como bien lo subrayas- no importa cual lejos uno
trate de escapar, la realidad es que uno se lleva consigo
esa situación opresiva, que significa el trauma social.
(Yo focalicé por razones de espacio, mi análisis en las víctimas stricto sensu) pero el trauma arrastra a toda la sociedad en su conjunto y como
tal, debe considerarse.

Esta es una gran novela, no me canso de repetirlo,
en su estilo, en lo social y en lo psicológico.
Y es una valiente contribución para la elaboración
del trauma que afectó a toda la sociedad española
de un modo u otro.

Abrazos

Abejita de la Vega dijo...

Gorka es el segundo personaje luminoso de Patria. Segundo porque el primero es Arantxa, a la que sitúo en paralelo con su Patria, Euzkadi; porque las dos están enclaustradas en el silencio, una por una enfermedad neurológica y la otra por el miedo.

Uno personaje triste es Xabier, con su botella de coñac y la puerta abierta con una rendija tras la consulta, a ver si alguien entra y le regala un poco de charla. La Medicina llena sus horas pero no es suficiente. Genial Arantxa cuando le dice, a través de su tablet: "si tienes un ictus nos casamos".

Gorka es el polo opuesto de su hermano el terrorista. ¡Y habla el euskera como nadie! Se libera a través de la cultura y del amor, aunque le caigan otras complicaciones, siempre las hay. Es un personaje que se hace querer.

Seguimos. Gracias por tu entrada del jueves, por esta más que todos sabemos como te deja el cuerpo la gripe.

Un abrazo.







Ele Bergón dijo...

Es verdad que el silencio y esa rigidez afectiva que solemos tener los castellanos y los vascos, creo que más, dificulta mucho el romper el silencio cómplice que se extiende a lo largo de la novela. Una forma de no acabar de resolver los problemas, es la huida, y así lo hacen los personajes que muestras, pero si hay un personaje que me ha atraído en especial ha sido Gorka, él es el equilibrio consigo mismo y sabe que en el conocimiento está la verdad. Arantxa, como dice Abejita, también me atrae y creo que significa mucho su silencio.

Cada uno de los personajes, intenta resolver el problema a su manera y según su forma de ser y estar y esto es real como la vida misma. Algunos encuentra la solución, otros.....quizás los enquisten.

Besos

pancho dijo...

Los mudos del país de los callados no lo serán siempre, algún día se rebelarán como los libres en el país de los esclavos o los enanos en el país de los gigantes como en el Gulliver de Sabina.
Esta canción de Bryan Adams compuesta para una versión de Robin Hood, pasa por ser un moderno paradigma mundial de la canción romántica de enamorados ceguezuelos de amor. Pegadiza blandura de enamorados que gusta al personal.
Esperaremos a Chaves Nogales. Ya echaremos el resto del naufragio (que no será mucho lo que quede, seguro) en A sangre y fuego con un Prólogo digno del Quijote.
Ni los virus te afectan, al menos ni se notan en La acequia.
Un abrazo y buena convalecencia.

JL Ríos dijo...

Soy de los que dicen que la novela le ha gustado y no dicen exactamente la razón. La he recomendado a un amigo navarro, del norte, y también le ha gustado. Y mucho.

Un abrazo