jueves, 12 de enero de 2017

La construcción cervantina del personaje de la gitanilla y noticias de nuestras lecturas.


Pocas obras narrativas conozco en las que la entrada  y caracterización del personaje central esté mejor preparado que en La gitanilla de Cervantes. Con independencia de las fuentes en las que se inspiró el autor o la posible toma en consideración de modelos reales, Cervantes está más que acertado y pone en juego todas las virtudes técnicas. El ritmo es intenso, adecuado para arrebatar, desde la contextualización en el mundo de los gitanos hasta la aparición de la joven Preciosa que deslumbra al lector como deslumbra a todo Madrid. Se divierte Cervantes jugando a la parodia de géneros y recursos. Están aquí la novela breve italiana de ambiente urbano y la pastoril pero juega Cervantes a girarlas al hacer protagonista, por primera vez en la novela europea, al mundo gitano. En mitad de ese mundo sitúa, además, una mujer que es la más hermosa de todas, la más graciosa, hábil y seductora pero también la más honesta. Retuerce el juego amoroso, el retrato costumbrista de la sociedad y la convenciones de las novelas idealizadoras para situarlas en lugares concretos, como se divierte con la anagnórisis  dando los detalles por los que se reconoce a la protagonista. Es impagable la sátira de esa casa de postín en la que nadie tiene una moneda encima como lo es ese juego de honestidades en un mundo de apariencias. Todos -no solo Preciosa o su pretendiente- van, en realidad, disfrazados. Y el narrador lo sabe y se permite saberlo todo y hasta dirigirse directamente a su protagonista -una vuelta más en la experimentación con la figura del narrador en la obra cervantina-. Y todo ello a tanta velocidad y gracia que el lector no puede respirar y ni siquiera detenerse en la clave que nos debería poner alerta sobre la postura tanto del narrador como del autor, la primera palabra con la que comienza no solo La gitanilla sino toda la colección de Novelas ejemplares: Parece... He aquí la mesa de trucos a la que hace referencia Cervantes en el prólogo de la colección. Todo es simulación y fiesta literaria. Estos gitanos no son lo que serían si prescindiéramos de ese parece que inicial, prueben a quitarlo:
[Parece que] los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian para ladrones y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo; y la gana del hurtar y el hurtar son en ellos como accidentes inseparables, que no se quitan sino con la muerte.

Todo lo contrario, por eso está ahí situado ese parece. Como sucede en casa del tiniente de la villa que más que serlo lo parece. En esta novelita inicial cada palabra está sopesada para marcar la apariencia del mundo que solo puede reflejar y poner en evidencia la literatura.

Esta lectura de La gitanilla, Rinconete y Cortadillo y La española inglesa que nos proponemos durante enero, continúa la de El licenciado vidriera y el Matrimonio engañoso y  Coloquio de los perros que hicimos en su día. Todo este conjunto de lecturas puede consultarse en la etiqueta Novelas ejemplares.

No es difícil hallar buenas ediciones de las Novelas ejemplares cervantinas en el mercado. Por suerte, disponemos de muchas ediciones críticas dirigidas al público académico que pueden ser también usadas por los lectores no expertos y que están disponibles a buen precio.  Estos textos son también accesibles en buenas ediciones electrónicas en abierto que pueden hallarse en el más que recomendable portal dedicado al autor en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en este enlace.

Noticias de nuestras lecturas

Mª del Carmen Ugarte aborda la introducción de lo popular y el mundo gitano -verdadero y simulado- en la novelita de Cervantes. De su entrada se aprende mucho.

Pancho arranca con fuerza el comentario de esta nueva entrega de las novelitas de Cervantes... dispuesto a hallar por derecho el truco. Y bien que lo logra hasta teminar lorquiano.

Luz del Olmo se va por romance musical y bien apropiado para cantar las gracias de la obra cervantina... para Luisa.

Mª Ángeles Merino comenta, con su amiga Austri, La gintanilla cervantina. Hasta se la encuentra en pleno Espolón de Burgos. Divertido y sagaz comentario de todas las circunstancias de la novelita.



Paco Cuesta culmina su lectura de Don Quijote en Manhattan de Marina Perezagua -que nos ocupó hasta la semana pasada aquí- con la explicación de uno de los simbolismos de esta novela, Marcela, y su origen cervantino. No os la perdáis.



Por una error de la redacción de La Acequia (ya ha sido reprendido el becario adecuadamente), no se recogió aquí la penúltima entrada de Pancho sobre la novela de Unamuno que nos ocupó hace unas semanas, Niebla. Para seguir el orden natural, introduje su comentario en la entrada del jueves pasado, actualizada con este fin y dejo aquí constancia para los seguidores de este club

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas del presente curso, en este enlace.

6 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Ahora sí entré en La Gitanilla, ya le cogí el punto porque...

Confieso que la gitana jovencilla, tan requetelista, tan pizpireta y espabilada...me chirriaba y se me caía. Leía por ahí que era un personaje encantador y a mí no me lo parecía; es más, me recordaba incluso, qué disparate, a La Celestina, tan hábil con el lenguaje como Preciosa, "maestra de la dialéctica" fea, vieja y mala. El verano pasado conseguí leerla entera por fin, fue entonces cuando me di de cara con ella en el Espolón. Una artista ambulante que seguramente no era gitana pero sus ropas y su manera de bailar me produjo una asociación de ideas. ¡La Gitanilla! ¡Saca el móvil!

Este mes de enero la he vuelto a leer y he sonreído, por fin, con su lectura. Para una entrada entera hubiera sido la visita de Preciosa a la casa de doña Clara y el "señor tiniente", donde no hay un mísero ochavo para pagarla y, al final, una humilde doncella entrega su dedal de plata para que su ama pueda escuchar la buenaventura que le recita la gitanilla, con alguna pulla que otra. ¡El pueblo que trabaja con las manos es el pagador! Por cierto, que es la novela cervantina donde más se habla de dinero y de monedas de oro, debía ser reflejo de la necesidad que don Mihgel tenía de ellas.

Iremos con Rinconete y Cortadillo, unos pícaros que no lo son tanto.

Un abrazo, Pedro.

Luis Antonio dijo...

En la frase que citas sobre los gitanos hay tal redundancia del mismo tópico que, me temo, estará enraizado en la mente de muchos. Posiblemente, muchos de estos crédulos no hayan tratado nunca con alguno de ellos...
Ya ves que enlazo tu entrada con la mía...

Un abrazo, Pedro

JL Ríos dijo...

Gracias, Pedro, ahora la leo mejor.

Un abrazo

pancho dijo...

Parece que La Gitanilla es una novela breve, de lo más clásico y lineal escrito por Cervantes, pero no lo es. Tiene mucha guasa que se puedan comprar hurtos con dinero, o no. Que se puedan comprar voluntades con dinero como valen los dos mil ducados para que no ahorquen a Andrés por el homicidio que comete. Todas estas malas enseñanzas ya estaban en las Novelas Ejemplares, que de ejemplarizantes tenían más bien poco. Poderoso caballero.
La Gitanilla es Cervantes con moraleja y final feliz a toda costa.Parece algo acelerada al final.
Hasta esta tarde no he podido levantar cabeza de griposo que estaba. Ataca fuerte el bicho este invierno.
Gracias por la cumplida respuesta a la sugerencia.
Un abrazo.

JL Ríos dijo...

He leído que das una conferencia sobre Cervantes en Burgos. He pensado en que es posible que, como ocurre en música con Bach o Miles Davis, Cervantes sea un autor sobre el que es posible leer, reflexionar, durante toda la vida. Creo que, por lo que veo, tú lo haces, y yo, en la medida de mis posibilidades, que aumentan cada año, también.

Gracias y un abrazo

Myriam dijo...

Esta novela me gustaba tanto de chica
(había leído la adaptación de la colección Araluz)
que un par de carnavales quiso la suerte que pudiera
disfrazarme y lo hice de Gitanilla
(ya sabes que no se me daba cantar) pero leía
sí las palmas de las manos y tiraba las cartas
y tan bien lo hacía que muchos creían era en verdad
miembro de la comunidad gitana.

Besos