martes, 13 de diciembre de 2016

Para mi madre, cruzar el puente era el Pisuerga helado


Para mi madre,
cruzar el puente
era el Pisuerga helado
hacia la textil
con el frío en las manos:
el viento de diciembre y las nieblas
densas, húmedas, muros
que separaban
la infancia;
salir del barrio
era romper el hielo de las fuentes
con las manos de niña
para coger el agua y limpiar suelos;
tener libre una tarde
a la semana
y comprar unas pipas con mi padre
y sentarse en un banco
del Campo Grande
a contar palomas
y reír esperanzas.

© Pedro Ojeda Escudero, 2016

10 comentarios:

LA ZARZAMORA dijo...

Te abrazo, Pedro.
De mi madre también aprendí esa humildad...
Y es que las raíces encallan en nuestro presente, tantas huellas indelebles...
¿Verdad?
;)

Kety dijo...

Vivieron una etapa dura, Pero dejaron un buen legado.

Un abrazo

mojadopapel dijo...

Esa vida dura ha dejado personas fuertes que no entienden bien nuestro agobio y desgana ante esta vida de bienestar que vivimos hoy y no queremos reconocer...siempre sabiendo que existen casos de dureza extrema....pero ellos, nuestros padres, nos dieron un ejemplo de lucha y esfuerzo.

Doctor Krapp dijo...

Lo que se puede decir en un breve texto a modo de lembranza que casi resume un tiempo y una vida.

XuanRata dijo...

Qué poco basta para tener suficiente. En la juventud casi todo está del otro lado del puente. Y ahora que estamos del otro lado solo nos queda el puente que es este poema y esa imagen

Abejita de la Vega dijo...

Nadie sabe ahora atar una bufanda como lo hacían nuestras madres. El frío de un tiempo que no vivimos pero conocimos a través de nuestros mayores.

Ele Bergón dijo...

Esas manos cansadas, agotadas, llenas del frío en la niebla y la nieve, estaban llenas de cariño y de mucha fortaleza y valor.

Besos

Alicia Montero dijo...

Mi preceptora, en el colegio me habría dicho: así se acompaña a la Sagrada Familia en este período del año...
Hoy yo digo que estás honrando a tus padres y eso sí que acompaña a la Sagrada Familia. El amor filial, para mi, es sagrado y me emociona mucho hoy, sobre todo este año Pedro, en que se desarmaron todas mis estructuras y eso quedó!

Te abrazo con el corazón!

Ali

JL Ríos dijo...

La etiqueta que le has puesto, retrato de interior, es muy adecuada, y seguramente es la que representa a muchas personas de aquella generación, la de tu madre, tus padres.

Un abrazo

Campurriana Campu dijo...

Lo poco, lo mucho...tan relativo. A veces, lo poco libera. Y, hoy, hoy tenemos mucho...