lunes, 28 de noviembre de 2016

Y hubo tiempo para un café


El sábado por la mañana llovía en el parque del castillo. Una lluvia fina y fría. Quizá subiera yo abrumado por todas las tareas pendientes, pensando en los días que puedo sacar a las semanas que faltan antes de Navidad para rematar las cosas y organizar la agenda. A estas alturas, claro, ya debería haberme comprado la del año que viene y comenzado a colonizarla con anotaciones a lapicero -las que pueden ser cambiadas después de confirmadas-, en bolígrafo negro -las citas normales del trabajo- y a rotulador rojo -las que no deben pasárseme, a veces envueltas en la doble llamada de un círculo o una flecha-. Ya no me fío de mi memoria.  Quizá fuera demasiado deprisa o demasiado agobiado o demasiado todo, sin sentir siquiera la fatiga de la subida. De pronto, me crucé con una concentración de vehículos a distancia gobernados casi todos por adultos y algunos niños venidos de diferentes ciudades. Iban a la velocidad de sus vehículos, subiendo las cuestas, derrapando con la hierba o el barro. Se mojaban pero sonreían. Recuerdo que un día de Reyes Magos mi padre apareció con un coche teledirigido. Menos completo que estos del sábado. Supe después que mis padres no pudieron pagarlo y fue un detalle de la empresa, pero no importa. El tiempo que me duró aquel coche  -se estropeó pronto- fue la estrella de mis juguetes. Estos del sábado se reunieron todos en el mirador del castillo, desde el que se contempla toda la ciudad antigua, con el regocijo de sus dueños, que esta semana se encontrarán en Vitoria. Sonreían. Sonreí. Me volví y te dije -al fin, qué ciego-: ¿Tomamos un café? Y hubo tiempo para el café. Sin agenda.

11 comentarios:

mojadopapel dijo...

Sin agenda,y con tiempo es cómo deberíamos vivir.Lo demás se convierte en obligación cuando nos quedamos sin tiempo.

Marcelo Pt dijo...

Uno llega a lo que puede ser cualquiera. Una agenda, un día de lluvia, un juguete ... pero el que lo puede escribir, lo puede ver de una forma, es lo que es sentido.

Emilio Manuel dijo...

Siempre he llevado una agenda, mas llena cuando tenia actividad laboral y menos cuando he dejado de trabajar, ahora anoto cumpleaños y algún evento al que asistir.

São dijo...

Pese a que tenho muitissimo mais tempo livre agora, já comprei a agenda para 2017 e já a colonizei...

Que haja sempre tempo para sorrir e pata tomar um café, meu querido amigo.De preferência em boa companhia.

Besos

Alicia Montero dijo...


"mi ayuda de memoria" es mi agenda...la mía menos congestionada que la tuya y también hago lo mismo.... marco! jajajaja

Lo bello de esta entrada tuya es el espacio que has dado para honrar la memoria de tus padres en estas fechas....
Mi abrazo cálido Pedro...

Recuerda que siempre estoy, aunque no me veas....;-)

Beso,
Ali

Marina dijo...

Y si hubiera sido una coca cola, el gustazo habría sido de película.
Besos poeta.

Juanjo Rodriguez dijo...

Yo también recuerdo que de pequeño (años 70), los Reyes Magos, nos trajeron un coche de policía teledirigido con un pequeño volante (con cable y pilas). Mi padre, viendo el alto precio del juguete, mandó una carta a una juguetera de Valencia, pidiendo “uno con rebaja”. La empresa juguetera nos regaló uno “defectuoso” para los cinco hermanos; recuerdo que medía unos 50 cms.

Tenía un pequeño golpe lateral, casi inapreciable e insignificante, pero nos permitía imaginar persecuciones, huidas y tiroteos para detener a los “malos”. Siempre a toda velocidad, con luces, faros y sirena encendidos. Cinco hermanos disfrutando y corriendo juntos con su flamante vehículo por la calle San Cosme y San Damían, del chamarilero barrio burgalés.

Muchas gracias, Pedro, por compartir tus vivencias, que nos traen recuerdos casi olvidados.

JL Ríos dijo...

Mi coche teledirigido duró lo que tardó en llegar a un montículo de arena. Allí ya se atascó todo, o al menos eso recuerdo. Lo trajo una tía de Francia, nada menos.
Si nos lo proponemos encontramos tiempo para perderlo, que es de lo que también se trata. Sábado además.

Un abrazo

Ele Bergón dijo...

Si se quiere, siempre hay tiempo para tomar un café.

Besos

Myriam dijo...

Aunque en el YA, vale un café con gusto a Cielo, ¿A los amigos de verdad los agendas con doble círculo rojo y hasta, flecha?

Myriam dijo...

Me imagino la dicha de tus padres, en especial la de él, al verte disfrutar tanto de ese teledirigido!!!! Un beso