sábado, 12 de noviembre de 2016

Escalofrío


Siempre que vuelvo de un funeral siento frío. Incluso en verano. En los cementerios, en agosto, hace frío. Son solo unos segundos. Puedes llegar fatigado por el sol pero hay un momento en el que sientes frío, te recorre un escalofrío el cuerpo. Algunos de esos momentos lo recuerdo siempre, incluso en esos funerales en los que todos compartimos anécdotas y risas, hay música y buenos momentos. Recuerdo aún cuando dejé que las cenizas de mi padre encontraran el curso del agua. El río Duero, antes de abrazarse con el Pisuerga, rumoroso y festivo.

17 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Abrazo.

Myriam dijo...

Un fuerte abrazo

Marina dijo...

Es cierto, siempre hace frio.

Bsss

Edurne dijo...

Mucho frío. Ése también lo conozco.
Abrazo y besos.
;)

DORCA´S LIBRARY dijo...

El dejar a alguien querido en el cementerio te hace sentir el frío de su ausencia, que entonces es ya definitiva. Pero es que además cuando estamos ante una tumba somos más conscientes de nuestra "caducidad", de que estamos aquí sólo de paso, y de que algún día iremos donde los ausentes están ahora. Entonces te recorre un frío por todo el cuerpo.
Un abrazo.

Juan Luis Garcia dijo...

Nuestra vida tan solo es una chispa. Luego, todo es frío.

Un abrazo.

São dijo...

Sim, o frio está sempre lá , esperando por nós...

Besos, querido amigo mio.

Rita Turza dijo...

El frío se adentra en el alma como lobo hambriento.

Un abrazo muy fuerte querido Pedro.

Emilio Manuel dijo...

No me gustan los funerales, antes o después sale el chistoso de turno. Tampoco me gustan los cementerios, aunque desde hace un tiempo en algunos de ellos se trata de desdramatizarlos haciendo visitas guiadas contando su historia de muertos.

María Perlada dijo...

Me siento identificada con tus palabras.

Hoy un beso y un abrazo.

Ele Bergón dijo...

Quizás el escalofrío lo sentimos porque nunca será como antes.

Besos

Fackel dijo...

Los funerales, entierros y demás parafernalia son acontecimientos y convencionalismos sociales que cada cual sabrá si debe cumplir o pasar de reojo. El tema de fondo es lo tabú. La mayoría de los asistentes a un acto de esa clase se arropan -hablan, recuerdan, ríen, cumplimentan- con variados objetivos, pero con uno indiscutible: afrontar de la manera más llevadera para los propios miedos aquello que es tabú. A mí me horroriza la huida que las sociedades actuales y por lo tanto los individuos que las componen efectúan de la muerte cercana. Esa asepsia, esos tanatorios que parecen cualquier cosa menos ceremonia auténtica donde se haga presencia de lo ineludible. Un punto de vista, oigan. Estupidez de la sociedad consumista de ignorar lo tabú, como si no fuera real nuestra desaparición.

PENELOPE-GELU dijo...


Buenos días, profesor Ojeda:

El escalofrío, en esa despedida, ante ‘El viaje definitivo’

Un abrazo

PENELOPE-GELU dijo...

Buenos días, profesor Ojeda:

El escalofrío, en esa despedida, ante ‘El viaje definitivo’

Un abrazo

LA ZARZAMORA dijo...

Cada funeral nos acerca a nuestro futuro desenlace, y es casi inevitable, dejar de sentir cierto escalofrío.

Un abrazo, Pedro.

Campurriana Campu dijo...

Esa unión entre las cenizas y el agua del Duero...me ha llegado al alma, Pedro.

impersonem dijo...

La pálida dama me dejó tocado... se llevó parte de mi alma, de mi vida... era mayor sí... dos mese para 100, pero un padre y una madre no tienen edad... son intemporales...

... y sí, ahora siento mucho frío... y mucho tiempo perdido que se me clava en la memoria...

Abrazo