viernes, 11 de noviembre de 2016

Con la muerte tempranera y la niebla


Por la mañana, la niebla se había agarrado al Parral y los árboles parecían mástiles de buques fantasmas. Como nosotros. Las primeras noticias del día me traían la muerte de Leonard Cohen y de Francisco Nieva. Sobre ambos he trabajado y escrito. Cuando uno sale a la calle así, con la muerte tempranera y la niebla, decide no bordear el parque sino atravesarlo. Delante de mí, otro paseante se hundía en el camino y su figura se difuminaba lentamente. La mía sería igualmente vaga para quien me siguiera. Uno a uno nos vamos adentrando en la niebla, solos. Las hojas caídas de los árboles, en este otoño, amortiguan nuestros pasos. No es tristeza ni melancolía sino conciencia de lo que somos. Solemos distraernos con la conversación, para no pensarlo, con las cosas cotidianas. Hasta que llega la niebla, claro.

9 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

La suerte de la niebla es que siempre levanta.

Saludos

Francisco Dueñas Garcia dijo...

Nieblas de otoño, lluvia de primavera, calor de estío, son también lo que nos hacen sentir. Conforman el paisaje al igual que el escenario en una función. Hoy no me quito de la cabeza quien se sentó a tu lado en el autobús mientras le hablaste de la niebla.

pancho dijo...

Amaneció el día mal encarado con la comunicación de la muerte hacía ya tres días de Leonard Cohen y de Francisco Nieva, menos conocido éste, porque en España la gente no suele saber mucho de autores nacionales de teatro. Toda la vida oyendo al cantautor que susurra al cantar. Su obra ya es inmortal, la cantan varias generaciones de gentes de todo el planeta. Docenas de sus canciones son himnos para muchos millones de personas. Su obra ya le sobrevive, hace tiempo que le ha sobrepasado. Yo he tenido temporadas de escucharle casi obsesivamente, hasta aprenderlo. Es que uno ya tiene muchos años. Descanse en paz.

JL Ríos dijo...

El cierzo, aquí, no ha dejado en los últimos días que haya nieblas. Pero no tardarán en llegar, como otros años.

Un abrazo

Myriam dijo...

Una niebla que abraza y envuelve...

Edurne dijo...

A mí todavía me dura la niebla. Y la tristeza.
Everybody knows!
Salud y besos!
;)

Ele Bergón dijo...

Poco a poco, todos entraremos en la niebla y nos marcharemos par siempre, como en estos días se han ido Leonard Cohen y Francisco Nieva. Del primero qué decirte si estoy enamorada de sus poemas y de su voz y de Francisco Nieva, tengo una novela en mi casa de la cual guardo una buena anécdota que ya te contaré personalmente porque pocas personas la vivieron como yo y creo que es mejor dejarla en el secreto. La novela se titula: "La mutación del primo mentiroso " o "El estilo que mata". Creo que es bastante improbable que la conozcas, se publicó en Mayo del 2004.

Un abrazo


Fackel dijo...

La niebla, como la sombra, son compañeras. Deberíamos acostumbrarnos y entendernos con ellas.

LA ZARZAMORA dijo...

Y nadie le escapa...
Es envolvente.

Besos, Pedro.