domingo, 9 de octubre de 2016

Más de 50 años de magníficos fracasos. Oliviero Toscani


Hasta el 16 de octubre permanece abierta esta exposición de la obra de Oliviero Toscani (Más de 50 años de magníficos fracasos, Sala municipal de San Benito de Valladolid). Toscani (Milán, 1942) es uno de los fotógrafos más conocidos en el mundo (incluso para aquellos que en principio no saben quién es) gracias a sus trabajos para las grandes revistas y marcas publicitarias internacionales. Cuando una marca lo contrata sabe que no podrá controlar totalmente su trabajo como sucede con otros profesionales. No es un publicista al uso sino un fotógrafo con un estilo personal que usa la imagen con la intención de provocar una reacción a veces incluso arriesgada (de ahí el éxito de sus campañas publicitarias) y crear conciencia crítica.

Cerrar un proyecto publicitario con este fotógrafo supone dejarle libertad para la provocación, una de las marcas personales de su estilo. Esa provocación se convertirá en un sello propio de la marca comercial, que asume, con todas las consecuencias, el riesgo y consigue, así, distinguirse en la selva comercial de hoy en día. Una alianza perfecta, por lo tanto, en la que no se discute el punto de partida (la marca necesita posicionarse, ser visible y vender su productos en un sector de la población determinado) porque se hace compatible con la ideología subyacente en la imagen. Aunque algunos cuestionen la validez de este uso y duden de la honestidad del fotógrafo, la larga trayectoria de Toscani y sus proyectos más personales han dejado ya muy atrás esta polémica para hacerle recorrer un coherente camino de estilo personal en el que utiliza la herramienta de la publicidad más comercial para introducir elementos disonantes. Toscani usa la provocación y el impacto de sus imágenes para obtener una respuesta crítica en el que las contempla, que lo lleva a pensar. En especial, sobre los temas preferidos de este fotógrafo: la lucha contra el racismo y cualquier tipo de discriminación y contra los convencionalismos que impiden la libertad individual y la creatividad. Se han hecho ya famosas sus campañas para United Colors of Benetton, que consiguieron crear la polémica buscada por el autor, a veces en el límite de lo soportable para las miradas de quienes solo buscan información en una fotografía de una marca comercial y no opinión ni ser interrogados por ella.

Sucede, como todo en este sistema capitalista basado en el consumo compulsivo, que pasado el tiempo su modelo ha sido asimilado en buena medida por el público y los que han copiado su estilo con fines exclusivamente comerciales, llevándolo a veces a situaciones extravagantes sin sentido crítico y solo de impacto estético. Pero muchas de las imágenes de Toscani para las grandes marcas comerciales (Benetton y Prenatal, sobre todo) siguen impactando en la retina y en el cerebro y provocando todo tipo de reacciones.

Esta exposición muestra un recorrido por las cinco décadas de su trabajo y ofrece un conjunto magnífico de imágenes que reivindican su calidad como fotógrafo, como publicista (aunque a él no le guste ser llamado así, consigue plenamente posicionar la marca para la que trabaja) pero también como creador de opinión. A mí me ha llamado poderosamente la atención las imágenes con una selección de su proyecto personal Razza Umana, en el que intenta mostrar la variedad de los seres humanos pero también -a través del mural que componen- la condición igual de todas las personas más allá de su género, religión o condición social.

5 comentarios:

Pedro Carcedo dijo...

Gran fotógrafo. Sus imágenes para Benetton son impactantes aunque no gusten a todos.

Emilio Manuel dijo...

Por su nombre no lo conocía, por sus imágenes si. Lo mejor que se le puede decir es que hace pensar.

Saludos

virgi dijo...

No sabía bien quién era cuando te empecé a leer, pero si lo de las campañas contundentes que le encargan. Y esta expo parece muy interesante (y si tú la comentas, seguro así será).
Besos

impersonem dijo...

Sí que parece interesante , sí...

Abrazo

JL Ríos dijo...

Lo conocía y no, como muchos. Gracias por presentarlo.

Un abrazo