viernes, 9 de septiembre de 2016

Una brizna de hierba junto a una puerta oxidada


Hay pocas cosas que recompensan tanto como una grieta de tiempo y naturaleza en una ciudad granítica. Un edificio antiguo abandonado que resiste emparedado entre dos bloques modernos y anónimos. Cuando nuestros concejales de urbanismo decidieron que nuestras ciudades debían parecerse las unas a las otras sepultando su personalidad y su adaptación al paisaje comencé a buscar estos restos de lo que fuimos. Vale más una brizna de hierba junto a una puerta oxidada. Espero la rebelión del tiempo contra nuestra soberbia.

8 comentarios:

mojadopapel dijo...

Es bello el paso del tiempo junto a lo nuevo...se complementan.

Emilio Manuel dijo...

La naturaleza crea y destruye, ella se encarga de poner las cosas en su lugar.

Saludos

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Siempre interpreté esa persistencia verde como una apuesta a la esperanza: "mientras haya vida...!"
Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

Una pizca de tierra sol y agua.

La seña Carmen dijo...

Que tengamos que agarrarnos a estas briznas... ¡Qué tiempos!

JL Ríos dijo...

Estuve en Burgos a la ida y a la vuelta hacia Galicia. Un mirada casual, como es la mía, no llega a profundizar en lo que tú, que lo vives cada día, ves.

Un abrazo

Myriam dijo...

Y la Hedera helix, será testigo.

Besos

Myriam dijo...

Sólo tú puedes crear arte de puertas oxidadas y paredes descascaradas.