martes, 13 de septiembre de 2016

Últimos fuegos góticos. Escultura alemana del Bode Museum de Berlín en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid


Una de las más interesantes exposiciones que he visto en los últimos meses es esta, Últimos fuegos góticos. Escultura alemana del Bode Museum de Berlín (Palacio de Villena del Museo Nacional de Escultura de Valladolid hasta el 6 de noviembre). Como casi todas las exposiciones temporales de los últimos años en esta notable institución, no se trata solo de exponer un conjunto de obras más o menos armoniosas en estilo o temática, sino de investigar y proponer una lectura nueva de piezas que quizá se conozcan previamente. Y el mayor logro es hacerlo de forma didáctica y entretenida en un espacio que se ambienta, ilumina e ilustra con paneles de forma ejemplar. Pocos reproches se pueden poner a la idea y a la ejecución. Ojalá cundiera el ejemplo.

Esta exposición nos lleva a un tiempo central en la escultura gótica alemana, hacia 1500. La delicadeza de las tallas, sus gestos y calidad técnica emocionan a quien las contempla. Al espectador mediterráneo lo primero que le sorprende es eso, la delicadeza en la talla proporcionada por la textura  y el color de la madera del tilo y un distanciamiento de la crudeza en la expresión del dolor que tan presente está en la escultura española de los mismos tiempos. Pero la exposición no se queda ahí, sino que nos lleva hasta el final de este tipo de escultura mayoritariamente religiosa, hacia el momento en el que, a partir de 1520, la reforma luterana comenzó su crítica y ataque al arte que retrataba a la divinidad o la extensa nómina de santos y mártires. Cuando uno contempla estas tallas tan carnales comprende -un tanto irónico- que al celo y ceño de los reformistas les pudiera preocupar la deriva de este arte, no solo su significado religioso o espiritual. De hecho, las prohibiciones y persecuciones que se desataron contra las tallas religiosas están detrás del crecimiento del arte burgués. Los artistas vieron cambiar los encargos, que ahora procedían de las familias pudientes y no de conventos o iglesias. Estos buscaban retratos de los miembros de sus familias o un tipo de arte decorativo con temática clásica pero formas que recordaban mucho a las tallas religiosas precedentes. Hay un momento en el que podemos confundir la figuración de una santa con la de una joven burguesa hermosa y sensual.  Y eso es lo que más me ha interesado de esta exposición. Esa conversión de los artistas ante los nuevos mecenas de los que recibían los encargos, su adaptación a los nuevos tiempos y lo que impulsaron estos. Y gracias a ello la aparición de un arte alejado de lo espiritual, más humano y apropiado para esa época que se abría, que en el mundo católico tardaría mucho en aparecer y que tuvo en él mucha menos extensión y profundidad.

Si puede, no se pierda esta exposición. Disfrutará, aprenderá y se emocionará con la sensibilidad de estos artistas. Le recomiendo que se descargue el dossier de prensa de la exposición para apreciar en imágenes lo que nos propone.

2 comentarios:

Myriam dijo...

Maravillosa exposición:
..."cuyas estatuas flamígeras expresan
el ardor creativo con que se despidió la civilización gótica"
menos mal que después de 1520, quedaron algunas obras
sin destruir.

Mil gracias por compartirnos este lujo
de entrada.

Me guardo la PDF.

JL Ríos dijo...

Tengo poquísima idea de este asunto, por no decir ninguna, así que muchas gracias por la oportunidad de leer, mirar y aprender.

Un abrazo