miércoles, 1 de junio de 2016

Las dos salidas de un pozo

Todos los pozos tienen dos salidas y la posibilidad de tomarlas. Pero la luz solo está en una de ellas. Si lo crees tan obvio,  métete en uno y espera una noche entera.

12 comentarios:

Campurriana Campu dijo...

Me has dejado pensativa...

virgi dijo...

¿Dos salidas? Una será la real y la otra, la mental...
Besos dubitativos.

Edurne dijo...

¡Uffff!
Cuando te haces experto en caer en pozos, piensas que lo tienes "chupao" para salir, pero...
Cada pozo es diferente, las luces del final, las de la superficie, confunden, y muchas veces sigues el camino contrario porque te pareció oír cantos de sirenas. ¡Pero no, el rumbo estaba equivocado de nuevo!

A seguir buscando...

Besos.
;)

Myriam dijo...

ajjjjj no había visto esta entrada....
antes de publicar la mía, pues ya sabes por dónde y como ando...

Besos

Abejita de la Vega dijo...

Pisar fuerte en el fondo y salir.

Amapola Azzul dijo...

Una noche entera como esté nublao y sin luna no ves siquiera la luz.

Sin embargo sí veo la luz de tus palabras. Besos.

JL Ríos dijo...

Bueno, por las noches las cosas no se ven tan claras. Un abrazo.

Ele Bergón dijo...

Lo que sí tengo claro es que en un pozo, sea del tipo que sea, cuanto más caigas o te dirijas hacia abajo, más profundo te vas quedar y más difícil es de salir, a no ser que luego tomes un gran impulso que te haga salir fuera de él.

Besos

XuanRata dijo...

Ha hecho carrera la expresión "la luz al final del túnel". Pero ¿no sería más preciso hablar de "la luz al final del pozo"? ¿o al principio?

LA ZARZAMORA dijo...

Yo, por si... no entraría.
;)

Besos, Pedro.

Aldabra dijo...

sólo encuentro que tengan una salida (pero puede haber dos, no digo que no) y una única luz...

pero ¿y si la luz de afuera es demasiado cegadora? ¿es conveniente permanecer un poco de tiempo en el pozo y esperar? esperar a que la luz no ciegue, a que se acostumbren nuestros ojos a ella... esperar en la penumbra que está más fresca...

uf, que entrada más filosófica.

bicos,

Aldabra dijo...

¿y qué hay de nuestra propia luz, de nuestro brillo?

que haberlas, hailas.

biquiños,