sábado, 11 de junio de 2016

Dionisio Ridruejo por los pinares.


No sé por qué me ha vuelto Dionisio Ridruejo. Su biografía tiene el interés de una persona en mitad de la convulsa historia de la España de su tiempo, un tiempo central en nuestro pasado reciente. Él mismo explicó su implicación en el levantamiento militar contra la República y su primera adscripción a la Falange por las motivaciones de un joven que no sabía nada y que actuaba a golpe de impulsos emocionales. Lo explicó mayor, cuando ya había chocado con Franco y sufrido por ello persecución y confinamientos que giraron tanto su biografía que se convirtió en uno de los promotores más convencidos de preparar la transición hacia la democracia. Murió antes de que fuera posible, en 1975, unos meses antes que el dictador. Me lo trae una vieja antología preparada por su amigo Luis Felipe Vivanco -que no llegó a tenerla en sus manos porque falleció después de prepararla-, publicada en la tan querida colección El libro de bolsillo de Alianza Editorial. Yo tengo la segunda impresión, de 1979, que compré en los primeros años ochenta. Me acompaña estos días mientras corrijo los exámenes de mis alumnos y me hace gracia ahora releer en ella aquellos textos en los que Ridruejo versaba entre 1968 y 1970 su experiencia como profesor en los Estados Unidos incluidos en Casi en prosa (el título es ya una poética):

Heme, pues, profesor. La clase empieza
en rectángulo igual. Así me siento
lo que soy: aprendiz de mis lecciones
que veinte pares de ojos me construyen,
guiadores, con líneas
para un espacio donde tienen curso
pobres saberes de anarquía a tientas. 
(...)
La tarde será larga y sin hastío.
Mañana leeremos a Gustavo
Adolfo que comprende el mundo
como el verso final de la Comedia
pero siendo infeliz. Y por la tarde
sonsacaremos a Baroja -bueno,
si se deja- algún tema discursivo
de Seminario. Con los libros viejos
y amigos ya, las horas pasan fáciles.

Ridruejo fue un poeta reflexivo, machadiano en buena medida y de un tono interior que le hace siempre presente y que nunca defraude. Yo lo he vivido estos días entre pinares y de pinares él supo mucho. Soriano de Burgo de Osma, los cantó en varias de sus composiciones. Como excelente sonetista que fue, en La tierra entre pinares:

El aroma se erguía edificando
un segundo pinar en cielo puro;
el aire, al filo de la tarde oscuro,
temblaba en manos del helecho blando.

De pronto, uno llega a los textos de Cuadernos de Rusia (en los que poetiza su experiencia en la División Azul de una manera que aún asombra) y se encuentra con este romance de arranque, de tan precisa exactitud, en la que los ojos del lector se detiene:

Anteayer dormí en el prado
sobre el olor de la hierba,
ayer entre los pinares,
hoy en la tranquila selva,
mañana, raso con raso,
solo entre el cielo y la tierra.

En aquella aventura sin sentido en la que tantos encontraron la realidad de sus años y la fortaleza para la autocrítica, también están los pinares:

Dulces pinares sin nombre
en el azar de mi viaje;
instante breve de tierra
no lugar sino paisaje;
por un día, sólo un día,
tierra mía, de mi carne,
donde el tiempo se reclina
con el misterio y renace
a la ingenuidad del alba
la agonía de la tarde.

Dionisio Ridruejo fue un poeta del paisaje. Primero casi como una experiencia intelectual, pero poco a poco como algo real que se integraba en la voz interior a través de los sentidos. Pues eso, que de pronto he vuelto a Ridruejo y me he quedado en él algunas tardes.

4 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...



Olor a tiza,a pino y a arrepentimiento.
Ridruejo siempre me cayó bien, a pesar del azul que imaginamos en las viejas fotografías.

pancho dijo...

La literatura debería leerse por su valor intrínseco, sin tener en cuenta la filiación política del autor. Nunca había leído nada de este autor hasta que nos lo pusiste en alguna entrada anterior. A mí me parecen unos poemas de lo mejor que hay en la poesía española. A la altura de los mejores autores que se estudian en los libros de texto. Se nota que conoce y ha asimilado la tradición poética en unos versos y estrofas muy trabajadas, de gran fuerza lírica.
Espero no ser descarado al decirlo, pero así lo siento y así lo digo dentro de lo que uno pueda conocer, que no es mucho, claro.

Myriam dijo...

Qué buen rescate! Gracias, Interesante biografía y poesía.

Besos

JL Ríos dijo...

Hace muchos años, unos treinta y cinco, en nuestro primer viaje a Soria, leí su libro sobre esa provincia. No sabía nada de él, ni de sus ideas políticas. Tampoco he vuelto a interesarme, así que creo que ha llegado el momento de hacerlo, motivado por tu entrada. Como siempre, eres oportuno.

Un abrazo