lunes, 6 de junio de 2016

Dejé que la luz de junio buscara sus sombras


No pienso que sea más o menos moderno utilizar la rudeza para expresar los sentimientos. Es cuestión de estilo. Lo que sucede en la literatura desde hace un tiempo es que es tan áspera y tan chistosa -intentando huir de la cursilería, que es el otro extremo- que ya no sirve más que para esconder la emoción y de tanto usar determinados recursos los desgastan por previsibles, hasta caer en el amaneramiento. La mayor parte de la literatura que se produce hoy en España es tan poco sorprendente que se puede intercambiar el nombre de los autores sin que afecte a lo escrito. Sucede que casi todos los que se expresan así no viven de acuerdo con esa forma de expresarse, con lo que todo sabe a impostado y moda y una eterna adolescencia que busca el aplauso fácil del grupo porque en la literatura, siempre, lo más duro es transitar en soledad. El verdadero riesgo literario-lo verdaderamente difícil- está siempre en lugar diferente a cualquier grupo: el espacio que queda entre las sectas. En decir, por ejemplo, que hoy arrojé puñados de flores sobre la alfombra y dejé que la luz de junio buscara sus sombras. El misterio de las cosas que están ante nosotros. No ganarás premios ni certámenes florales ni te buscarán los editores que andan a la caza del que vende o del ingenuo -todo ingenuo tiene cien personas que le comprarán un primer libro-, pero serás honesto.

11 comentarios:

Rita dijo...

Llevo varias entradas leyendo casi parecido tu sentir hacia estos poetas o escritores. Yo de momento no me incluyo en el saco, no busco cuartos de hora de ninguna clase, ni estar en lo grupos más cool de la poesía. Escribo lo que siento y así lo haré siempre. Guste o no.
Eso de momento es lo que menos me importa, cuando vivir lo que estoy viviendo es sencillamente único.

Me encanta leerte.

Besos.

Emilio Manuel dijo...

Hace unos días leía, coincidiendo con lo que dices, que toda la literatura que se escribe hoy es igual, que todos se quedan en la superficie; continuaba diciendo que, para escribir bien, hay que meterse en la mierda y escarbar en ella. No soy escritor ni me gusta lo escatológico, pero puede que lleve razón ¿no?.

Saludos

Edurne dijo...

¡Pues eso!

Besos
;)

DORCA´S LIBRARY dijo...

La palabra escrita es como un espejo. Un espejo en el que, por momentos, se refleja aquel que escribe, pero en el que también puede ver su propia imagen aquel que lee. Así que si los escritores no son honestos al escribir, les pasará como a la madrastra de Blancanieves, que cuando se hagan una pregunta en alto, el espejo les lanzará a la cara la respuesta.
Me ha gustado mucho esta entrada, Pedro.
Un abrazo.

JL Ríos dijo...

Comparados con los otros gremios artísticos, creo que son los escritores los que más textos producen sobre el proceso de crear. Imagino que los demás también reflexionan, pero no lo escriben con tanta frecuencia. Pensando sobre "Cicatriz", creo que me ha gustado porque su autora, cuando escribió el libro, lo intentó hacer como una adulta, y me parece notarlo en el libro. En fin.

Un abrazo

XuanRata dijo...

Seguramente estaré equivocado, pero tengo la impresión de que esto que dices es lo que ha pasado siempre con la literatura, con la diferencia de que hoy los medios de los que disponemos para difundir permiten magnificarlo todo de una manera tan rápida como efímera. Tal vez precisamente por eso encontrar lo valioso sigue siendo una tarea estimulante.

virgi dijo...

Preciosa, muy sugerente esa imagen, me parece verla.
Besos

Fackel dijo...

Tienes razón. Yo diría que consecuente con las emociones que deben suscitarnos las cosas (situaciones inesperadas, individuos desconocidos, fenómenos más o menos espontáneos, olores rescatados a la memoria, sensaciones diversas...)

Myriam dijo...

De acuerdo contigo. Ufff que alivio que lo digas y que seas tú quien lo dice...

Besos

LA ZARZAMORA dijo...

Me quedo con esta frase :

"se puede intercambiar el nombre de los autores sin que afecte a lo escrito".

Y sonrío.

Besos, Pedro.

Aldabra dijo...

¿Quién quiere ganar un premio?

El mejor premio es la satisfacción de poder expresar lo que de verdad sientes por dentro, bien sea porque lo viviste o porque lo inventaste.

bicos,