jueves, 12 de mayo de 2016

La estrategia temporal en Cicatriz de Sara Mesa y noticias de nuestras lecturas


Una de las primeras cosas con las que se encuentra el lector de Cicatriz es el desorden temporal. Al capítulo inicial, Cicatriz (que lleva el número 0) le sigue otro, Siete años antes. De esa manera, poco a poco se articula todo el relato: Dos años antes, Cuatro meses después, Un año antes, Por estas mismas fechas, Tres meses antes, Tres años antes... así hasta el Epílogo. Se intercalan otros capítulos que no rompen, necesariamente, el tiempo del que les precede y que hacen referencia a momentos concretos de la historia que tienen un determinado valor y en las que la voz narradora quiere detenerse: Siesta, Perro, Compraventa, La lista, Autobús, Libro.

Evidentemente, el desorden temporal para contar una historia no es de la invención de Sara Mesa. Fue una constante durante la vanguardia del siglo XX y afectó por igual a todas las formas narrativas (novela, cine, etc.). A veces para destruir todo convencionalismo en la hilación argumental. En tiempos más cercanos, los del experimentalismo formal a partir de los años sesenta, para crear una cierta expectación en el receptor, que tenía que coser tanto las elipsis provocadas por el desorden como el desarrollo lógico temporal de la historia. Se crea, así, una tensión en la mente del lector con la que puede jugar el autor porque exige su atención. En los casos más experimentales, puede provocar la ruptura completa, lo que exige un lector muy especializado. No es el caso de Cicatriz: es fácil reconstruir la historia, incluso rellenar las elipsis. No procura Sara Mesa ni perder al lector ni generar en él más desasosiego que el inevitable de colocar las piezas en su lugar. Quizá la autora ha elegido el desorden temporal para provocar la necesidad que la mayoría tiene de reconstruir la historia y darle una explicación, quizá también haya querido indicar con ello el cierto desorden en la relación entre los protagonistas, tan llena de silencios en muchas cosas como de ocultaciones o de máscaras. Así, el capítulo inicial se convertirá en el eje de construcción del relato que nos lleva a través de los saltos temporales hacia una histórica atípica de dependencias entre dos personas que no parecen tener una vida satisfactoria. Cosa que sabemos, precisamente, más por lo que no se dice que por lo que se dice.

Este desorden es una parte más del relato, sin duda alguna, y es manejado con eficacia y oficio. Y, en algunos casos, junto al estilo, le salva de caídas en el tono narrativo que podrían aproximarlo a cierta narrativa sentimental tan de moda en los últimos años, con las que, como diré en la próxima entrada, deberíamos relacionar la historia de partida.

Noticias de nuestras lecturas

Paco Cuesta construye un relato dentro del relato: una forma de leer Cicatriz que construye un cuento que explica una de las formas en las que uno puede leer esta novela haciéndola suya.

Mª Ángeles Merino da cuenta, en esta entrada, de todo lo ocurrido en la sesión presencial del club el día 3 de mayo. En ella comentamos la visita a Alcázar de San Juan y la lectura de las Noches lúgubres de Cadalso. Y después se introduce en el mundo de Cicatriz conversando de nuevo con Austri: aquí hablan de la protagonista y su forma de enfrentar la vida.



Pancho continúa su excelente comentario de nuestra lectura de Los pazos de Ulloa. Llega aquí hasta el momento en el que los conflictos políticos hacen entrada en una sociedad que parecía tradicional... y quizá no deje de serlo ni así. La entrada sorprende hasta con el vídeo final.

Recojo en estas noticias las entradas que hasta el miércoles han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas del presente curso, en este enlace

4 comentarios:

JL Ríos dijo...

Seguro que lo has reflexionado más de una vez: el desorden temporal podría ser algo parecido al "montaje" en una película. No estoy seguro. Puede servir para articular la historia o para darle más interés. O para ocultar defectos. En general creo que me gustan las historias lineales más que las rebuscadas o con saltos, aunque después de La saga/fuga casi todo parece poco arriesgado.
He leído unas ochenta páginas del libro, prácticamente de un tirón, y siento curiosidad por ver si la historia realmente da para lo que me falta o ha sido estirada. Le preguntaban a JL Guerín, director de cine, por su interés en las series actuales para televisión, y contestaba que pierde el interés cuando ve que una historia que da para dos capítulos de una hora está siendo alargada hasta diez horas o más. Pues eso, intrigado por lo que venga, me gusta cómo escribe Sara Mesa.

Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

El desorden temporal de Cicatriz es llevadero para el lector. Es un libro que se lee bien y, aunque no conozcamos a ninguna como Sonia ni a ninguno como Knut, pensamos que el mundo en que vivimos podría parirlos, sobre todo a Sonia. Esperemos que no sea así.

El libro de Sara Mesa es diferente, de momento le doy ese mérito.
Sigamos a ver si Sara se mete en la boca del lobo...si hay lobo.

Un abrazo, Pedro. Sigamos, Austri ya me lee de todo.

São dijo...

Como parece que nem Espanha nem Portugal estão muito interessados em intercâmbios culturais, agradeço-te, meu querido amigo, estas tuas entradas sobre cultura nas suas diversas formas.Pelo menos vou conhecendo alguma coisa.

Abrazos y buen finde :)

Desplazados al Paraíso dijo...

Ese desorden temporal es lo que me trae loca; pero estoy enganchadísima al este libro