jueves, 5 de mayo de 2016

Comenzamos con Cicatriz, de Sara Mesa, y noticias de nuestras lecturas.


A veces una novela consigue sobresalir por encima de los muchos títulos publicados en una temporada en España. Se necesita no tanto una calidad determinada sino acertar con el tema, el enfoque narrativo, la editorial que sitúe el libro entre los lectores adecuados y dar con la clave de lo que lo que el circuito literario -iba a decir el mercado- espera como novedad, no como repetición de una fórmula de éxito. En el año 2013 ocurrió con Intemperie, de Jesús Carrasco (que leímos aquí en su día), que no parece haber sorprendido tanto con su segunda novela.

En el año 2015 sobresalió la novela que nos ocupará a lo largo de este mes, Cicatriz, de Sara Mesa (Anagrama), que tuvo unas cifras de venta superiores a lo habitual y un innegale impacto crítico y mediático. No me extrañaría que, con el tiempo, se hable de esta novela con similares expresiones a las que se usan para los primeros títulos de José Ángel Mañas (Historias del Kronen, 1994) o Ray Loriga (especialmente desde Héroes, 1993, hasta La pistola de mi hermano, 1997), en una línea que nos llevaría, directamente (a lo largo de estas entradas diré por qué) hasta Entre visillos de Carmen Martín Gaite (1957, que fue objeto de lectura aquí) o Nada de Carmen Laforet (1944, también leída en este club). Eso sí, cada uno en su tipo de novela, por supuesto, porque no todos tienen el mismo rango literario. Todos estos títulos, con sus muchas diferencias, tienen algo en común: llamaron la atención entre los críticos y los lectores por su registro literario, por adoptar un tipo de literatura que se despojaba de las características narrativas más en boga en su momento -lo que las hacía aparecer a veces como poco literarias- y por dar voz a unas circunstancias sociológicas concretas que no eran abordadas de esa manera por los autores más establecidos. No eran los únicos que lo hacían ni los primeros, pero sí los que acertaron con el momento editorial y llegaron a un público que se sintió identificado tanto con lo que se contaba como en la forma en la que se hacía.

Sara Mesa (Madrid, 1976) ha publicado con anterioridad tres novelas, un poemario y dos libros de relatos. En algunos de ellos ya estaban presentes los recursos y los ambientes de Cicatriz, pero es en esta en donde ha encontrado la forma adecuada de expresión para contar desde dentro las circunstancias mentales de los protagonistas, singularmente de Sonia, que establece una relación epistolar -usando para ello las formas modernas de comunicación, desde el chat hasta el correo electrónico, el SMS o el teléfono- con un extraño personaje, contradictorio a pesar de su forma tajante de expresarse, un tanto inverosímil -supongo que algo que busca conscientemente la autora- y manipulador. Estas relaciones rozan en momentos el acoso, en otros la dependencia emocional y crean en ambos unas ataduras emocionales que no les dejan muchas opciones para vivir fuera de esa relación, que se convierte en obsesiva. Y siempre ponen de manifiesto la dificultad que tienen ambos para relacionarse con el mundo de una manera sana y madura, que respete las convenciones marcadas por la sociedad. El desorden argumental con el que se cuenta la historia pone de relieve esta característica mental de los personajes, que se traslada al lector con los saltos temporales, el uso continuo de la elipsis, la forma en la que se trasladan los intercambios epistolares o los diálogos y el hecho de que el narrador omnisciente no tome partido por ninguna de las opciones, limitándose, en apariencia, a dar cuenta de los hechos, casi como un trascriptor.

Esta lectura nos acompañará hasta la primera semana de junio. Como siempre, las entradas correspondientes al club de lectura se publicarán los jueves y en ella recogeré las aportaciones de todos los que se suman habitualmente.


Noticias de nuestras lecturas

Paco Cuesta analiza de forma excelente alguna de las claves narrativas de la obra de Sara Mesa. Un punto de partida interesante para comprender la novela.


Mª Ángeles Merino concluye el comentario de la tercera noche de Cadalso junto a su amiga Austri, que ha tenido pesadillas... menos mal que terminan en el Parral en primavera, para compensar.

Luz del Olmo termina su comentario-glosa en verso de la obra de Cadalso. Desde dentro, el protagonista llama a la amistad como única forma de salvarse del dolor.



Pancho regresa a Los pazos de Ulloa, de doña Emilia Pardo Bazán, lectura que nos ocupó hace unos meses y cuyos comentarios aún no había terminado. En esta entrada comienza a hacerse patente el poder de la casa sobre sus moradores.

Recojo en estas noticias las entradas que durante la semana han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas del presente curso, en este enlace

8 comentarios:

Edurne dijo...

He tenido un par de veces la novela en mi mano, y las dos he estado a puntito. La última vez ha sido esta tarde. Ahora sí que no lo dudaré.

En cuanto a lo que comentas de la segunda novela de Carrasco, "La tierra que pisamos", y que cierro ahora por el capítulo 44, página 144... Pues eso, que no tiene nada que ver con "Intemperie". ¡Qué lástima!
Pero a veces es así, y mantener el listón de lo primero es muy difícil.

Besos
;)

JL Ríos dijo...

La tengo en casa, así que vamos a leerla. He leído en algún sitio críticas muy desfavorables del segundo libro de Jesús Carrasco, es verdad. No sé si será para tanto. He visto y leído lo entretenidos que pasasteis el fin de semana en la Mancha y, casualidades, que conociste en persona a, supongo, el autor del blog Alcazarlugardedonquijote, con el que he tenido alguna relación a través de su blog, cuando mirábamos información y conocimiento sobre la Mancha. Me han gustado las fotos también, y me ha interesado la actividad de la que apenas hablas, por lo lejano en el tiempo, relacionada con el fin del año del Quijote.

Un abrazo

Myriam dijo...

Te sigo atentamente, como te dije,
ya la estoy leyendo.

Besos



Abejita de la Vega dijo...


Tengo entre manos la crónica de la reunión de lectura presencial de Noches lúgubres que no fue lúgubre en absoluto.
Leí Cicatriz y me sorprendió. Como se decía de Nada en los cincuenta: un aldabonazo. Sara Mesa llama nuestra atención sobre la soledad y la insatisfacción del ser humano en este tiempo paradójicamente más comunicado que nunca. La misma portada nos recuerda a esas mujeres solitarias que pintó Hopper...¡pero es o parece un maniquí o un robot!
Soledad, sentimientos de culpa, vidas paralelas, consumismo, insatisfacción. La protagonista es una tonta, como diría la amiga Turri, me puede esta chica... Solitaria, insatisfecha con su trabajo, con su marido, con su hijo...cae en una vida paralela, en la manipulación de un personaje tan extraño que nos parece inverosímil, en una relacion morbosa más virtual que real, sin sexo. El agobio de un armario que la desborda, la ahogan los regalos de ese Knut manipulador con quien se siente incapaz de romper. Seguiré con esta chica, a mí también me puede…Y a Austri también.
Un abrazo, Pedro.

Luis Antonio dijo...

Habéis conseguido que me interese por esta novela. Seguiré vuestros trabajos con mucho interés. Gracias por compartirlos

Paco Cuesta dijo...

Cicatriz, como Intemperie tienen a mi juicio al margen de lo escueto del título la novedad de una manera de contar que atrapa.
Un abrazo

LA ZARZAMORA dijo...

La leí porque el tema me pareció interesante, pero luego me costó un triunfo llegar hasta el final, tal vez porque no supe entender hasta donde nos querían llevar ni los personajes ni la autora. No logró engancharme, la verdad. Me resultó una historia que al principio si bien podía haber dado mucho más de sí, al filo de las páginas se torna alambicada, y sin pies ni cabeza por momentos, repetitiva, e igual ese era el objetivo : mostrar el caos actual de las relaciones, la soledad, las dependencias afectivas, un mundo virtual asfixiante del que es difícil desasirse... aun cuando Sonia piensa que lo ha conseguido, y recae... la enfermedad de nuestras sociedades, la manipulación, las frustraciones a través del recorrido de unas vidas desorientadas en busca de un universo paralelo y artificial para cubrir la propia aridez vital y la razón de una existencia menos prosaica, pero ya digo que me resultó como traída por los pelos, descabellada. Personal y humildemente pienso que el bombo que le han dado la editoriales, ha sido excesivo, pero ya digo, es muy personal.
Os seguiré de cerca en vuestras lecturas para ver en el enfoque que le dais cada uno, me interesa. Me encantará leer vuestros puntos de vista.

Besos, Pedro.

Aldabra dijo...

Buenos días, Pedro.
Pues que me quedan ya sólo 30 páginas para terminar Cicatriz y tengo curiosidad por todo lo que habéis ido aportando a la lectura de la novela. Así que me dispongo a leer vuestros comentarios.

Gracias por vuestro trabajo.

bicos,