domingo, 10 de abril de 2016

Abril y hoy no ha sido un buen día o me falta sur

 

El día se ha levantado rabioso y frío. Por estas tierras, abril es traidor como él solo. El aire venía gris y yo estaba para pocas cosas. Un dolor en el brazo derecho me ha impedido dormir bien y cuando uno no duerme la noche se le alarga al día. No puedo levantar el brazo, ponerme la camisa y la chaqueta ha sido un dolor y casi ni puedo escribir. He salido a pasear porque era lo único que podía hacer y para evitar quejarme porque no me gusta hacerlo en la conciencia de que no tengo razones para hacerlo. Ganas de subir a una barca y surcar el río como en esa escena de Remando al viento que es toda una metáfora de cómo alguien se pone en la proa para ir contra sus demonios aunque terminen devorándolo. Pero ni siquiera, porque mis demonios en estos días son chiquitos y no llegan a espantajos. Leo la prensa mientras me tomo un café en un lugar al que no entraba desde hacía años aunque inmediatamente recordé por qué dejé de ir cuando la camarera no interrumpió su charla durante cinco minutos con el único cliente que ya estaba en la cafetería para que yo pudiera pedirle un cortado. Estoy gruñón, me lo noto. La verdad es que somos poca cosa, una molestia sin importancia nos deja fuera de juego. En el periódico local leo noticias de los trabajadores de dos empresas que ven peligrar su empleo y la estabilidad de sus familias porque las multinacionales que las compraron en su día han decidido cerrarlas supongo que como cerraron otras en otros países para comprar estas por aquí. Es su genética y es lo que nos espera mientras sigamos perdiendo empresarios locales casi siempre por culpa de nosotros mismos, que consumimos en las grandes superficies comerciales, y de aquellos de nuestros políticos que aspiran a entrar en los consejos asesores de las grandes compañías y admitan amistades peligrosas de quien solo busca lucrarse. Leo en la prensa nacional que hay pocas esperanzas de un pacto entre los partidos políticos y que todo anuncia que tendremos nuevas elecciones. No estoy yo tan seguro precisamente porque lo dicen los grandes medios de comunicación, que juegan en el terreno de las presiones. Leo también que España no ha cumplido los límites marcados para el déficit público por Europa y que el gobierno español culpa a las autonomías y algunas de estas a los enfermos de hepatitis a los que tuvieron que subvencionar el fármaco que les salvaba la vida por presiones sociales. Leo también que la hucha de ahorros del sistema de pensiones de España se agotará en 2019 y 2019 en principio me parece un año muy lejano pero luego echo cuentas. Estos días también me he puesto gruñón con las redes sociales. He recibido decenas de tweets molestos no solicitados de alguien que se ha ofendido contra el mundo porque han abierto en Internet una gran superficie de literatura comercial con un nombre que coincide con el suyo y me escribía irritado, insultante y dogmático como si yo tuviera algo que ver. Al final he tenido que decirle que su actitud me parecía intrusiva y neoliberal y esta palabra ha sido mano de santo y me ha bloqueado alguien a quien ni siquiera había aceptado como amigo y con el que no había iniciado yo la conversación. La usaré más a partir de ahora para librarme de estos obsesivos, venga o no a cuento: neolilberal, neoliberal, neoliberal. También me he puesto gruñón en el perfil de Facebook de una amiga que ha difundido una campaña que circula desde hace semanas y que pide la expulsión de Félix Azúa de la RAE por unas condenables palabras de este contra la alcaldesa de Barcelona en las que Azúa no es que no haya estado afortunado, es que se descalifica a sí mismo y su actual capacidad intelectual para el debate. Sin embargo, he recordado cuando Franco exigió a la RAE la expulsión de los republicanos exiliados que fueran miembros de la institución y esta se negó y se convirtió en la única institución española que sostuvo esta actitud mientras en las cátedras universitarias -¡ay, la autonomía universitaria!- se produjo un vacío enorme porque hubo cientos de represaliados de los que hoy nadie se acuerda porque gran parte de la Universidad española se ha construido sobre la desmemoria y aquella actitud de mediocridad moral. Hasta para no ser como Franco hay que tener memoria. Como esos miles de manifestantes que se han convocado en la calles para pedir que no sé quién siga en un concurso de televisión basura mientras en otros países se concentran para reivindicar aquello que nació aquí y que fue el 15M y que fuese y no hubo nada y en otros países salen para pedir la dimisión de sus políticos implicados en los papeles de Panamá, que serán o no interesados pero son la constatación de una desvergüenza. Lo malo es eso, que ya no sabemos nada, que nada nos importa, que vivimos a caballo de un click informático y ese parece ser todo el mundo. Pues eso, que estoy gruñón. Y encima está el día como está, gris abril de invierno. Y me duele el brazo y casi no he dormido y parece que tengo algo de fiebre. Quizá lo que me pase es que me falta sur y tú ya me entiendes. A ver si se me pasa y mañana todo está lleno de flores y primavera y se me va este humor que hace años que no sentía no sea que me quede sin amigos, pero qué se le va a hacer, el día ha venido como ha venido.



22 comentarios:

Campurriana Campu dijo...

Pedro, tú nunca te quedarás sin amigos. Es culpa de tu forma de ser, de tus buenas intenciones y sinceras. Sobre todo, sinceras.
No hagas mucho caso a los medios de desinformación. Tampoco a los que te faltan al respeto en las redes, en los mundos virtuales.
Estamos aquí para aprender algo. Para compartirlo y meditarlo.
Para eso estamos aquí.

Cuídate. Y no estés de mal humor. Estás muy feo así.
;)

María Luz Evangelio dijo...

No quiero que tengas mala salud, pero si cuando estás gruñón escribes así, casi que no me importa que algunos días te enfurruñes con el mundo mundial. Un entrada muy buena, de un tirón. Cuídate.

DORCA´S LIBRARY dijo...

Junto con la grisura del día, estaba también la belleza del paisaje.
Que se te pase pronto el dolor del brazo.
Saludos.

JL Ríos dijo...

Espero que te mejores y que nos lo digas. Hay días que parecemos exiliados de nosotros mismos.Estamos así, no somos así.

Un abrazo

Emilio Manuel dijo...

Un mal día lo tiene cualquiera. Gracias a esa tendinitis o lo que sea, has salido a pasear y a visitar un lugar que hace tiempo no lo hacías, has leído la prensa más tranquilo aunque su contenido no sea tranquilizante. Al final has vuelto a casa, estás bajo techo, tienes un trabajo, vamos, que a mal tiempo buena cara o quien no se consuela es porque no quiere.

Buenas noches

Rita Turza dijo...

Entre la primavera y el noticiario... uno esta más sensible de lo normal y los cimientos se le menean por la tontería más pequeña.
Todos tenemos un día malo, o una semana... estás en tu derecho de sentirte así y estar gruñón. Si algún amigo se pierde en el camino, va a ser que no era amigo. Para risas todos valemos, cuando se tuerce la tormenta es cuando hay que estar para coger los remos.

Cuídate, dentro de nada nos lleva la calma del verano.

Un abrazo muy fuerte querido Pedro.

María del Carmen Ugarte García dijo...

Pues para tener el brazo de aquella manera, o a lo mejor por eso mismo, te ha salido un resumen compactado de la actualidad que no tiene desperdicio, y que podría compartir casi palabra por palabra, sin que hoy al levantarme haya sentido ese dolorcillo que nos avisa de que pasada cierta edad estamos vivos.

La prensa, y en general los grandes medios, están en estos días insoportables, se les ve demasiado el plumero.

El 15M está de nuevo en las calles, en realidad nunca se fue porque caló hondo en más de uno, y seguro que hoy no te duele el brazo, porque ya sabemos que abril, vil, de principio a fin.

LA ZARZAMORA dijo...

Entonces yo debo de haber tenido muchos días malos, y últimamente me enojan ciertos pensamientos globalizados y únicos de la izquierda, ya que si te sales de lo que ellos consideran moral, social, económico, cultural y eticamente correcto y afín a sus ideas te llegan a tratar hasta de nazi y facha...
Y eso, claro, a mí me pone muy gruñona también.
Podemos ver los defectos de la derecha, criticar a los intelectuales "neoliberales" pero no a los de izquierdas, y para mí una injusticia es una injusticia y venga de donde venga por muy de izquierdas que yo sea.
Y en el trabajo, pues también hay días en los que estoy como tú, encantada de no querer haberlos conocido.

Por aquí está emergiendo el movimiento "Nuit débout" (http://www.nuitdebout.fr/), La noche en pie, o Sin dormir
como oposición a la reforma laboral de El Khomri que acaba con los derechos básicos de la ley laboral. Los franceses son de pisar "pavé" de salir a la calle, no esperan a los sindicatos, sin contar que esta vez se han unido al movimiento. El miedo es la alerta máxima porque estamos pendientes de otros atentados y está el futuro del país en la calle.
El problema es que nuestra izquierda está haciendo una política de derechas y eso no se digiere.
Hay un eslogan que es el que está primando en las manifestaciones : "On a une gauche qui mérite des droites"
Tenemos una izquierda que merece un derechazo.

Pero lo importante ahora es que te cuides ese brazo...
Cuídate, Pedro, que necesitamos gente como tú.

Besos.

mojadopapel dijo...

Sólo necesitas un poco de mimos, sólo es eso.

Ele Bergón dijo...

Es normal que tengamos día grises y gruñones y más con todo lo que está pasando y que tan bien nos lo describes. Si te pones a pensar, como te veo en la foto, mientras a tu lado discurre el agua, creo que el panorama no está para alegrías.

¡Cuídate ese brazo! Los dolores físicos también influyen y mucho en nuestro malestar.

Ya sabes, mañana será otro día.

Muchos besos

Gelu dijo...

Buenos días, profesor Ojeda:

Estos dolores -tan molestos- como vienen se van.
Hoy, aquí, el día está precioso, pero, gruñona estoy siempre, cuando leo o escucho noticias como las que usted relata y que ya son habituales.
Hay “amigos” que sobran desde el principio.
Le dejo música de ‘ El sur’.

Saludos

Abejita de la Vega dijo...

Yo también gruño: neoliberal, neoliberal,neoliberal.
Cuídate, que ya vamos teniendo una edad...tú algo menos, pero ya es para cuidarse.
Florecerán los lilos, saldrá el sol y dejará de dolerte el brazo...en el sur.
Besos, Pedro.

Luis Antonio dijo...

Abril es inconstante y un tanto indefinido. A veces pasa lo mismo con el ánimo. Afortunadamente, todo es transitorio...

virgi dijo...

Bueno, días así tenemos todos. Y nos sirven para recapacitar y a veces, hasta descansar. Seguro que mientras escribo ya estarás mejor del brazo y de todo lo que se te ha reunido en momentos como el que cuentas.
Un besote desde el sur (nublado)

Fanny Sinrima dijo...

Bueno, Pedro, ya ves que lo de tu brazo no es nada comparado con los males de nuestro país.
Estoy muy de acuerdo con Zarzamora sobre lo que dice de esa izquierda intocable,so pena de que a uno le sitúen en la derecha más derecha.

¿Para cuándo la nueva política, la nueva izquierda?

Que te mejores.

Un abrazo.

Campurriana Campu dijo...

Yo soy de izquierdas, Pedro. Pero no de estas izquierdas, a las que no soporto en absoluto.

Pero bueno...lo importante ahora: ¿cómo va tu brazo y tu "refunfuñería"?

Myriam dijo...

Espero que te recuperes pronto. Estos desgarros musculares son sumamente dolorosos e inhabilidantes. Espero que puedas dormir de noche.

Un abrazo y ánimo!

Myriam dijo...

Yo por eso no uso Tweeter... :-)

Edurne dijo...

Huyyy, vuelvo más tarde, que este texto tiene "mamia", y como suena la sirena (de vuelta al trabajo...), he de volver a la jaulita de grillos que es mi aula a ver y oír y escuchar y analizar y puntuar y... cómo recitan a Bécquer y su "Volverán las oscuras golondrinas..." mis pupilos , primaverales totales, ellos y ellas, oiga!
hasta luego, pues!
Besos.
;)
En Bilbao hace un día de fábula, que conste, así desde el domingo.

Edurne dijo...

Los días vienen como vienen, efectivamente, y no hay otra que mascarlos y medio tragarlos, aunque escupamos un poco de "neoliberal", "neoliberal, "neoliberal...", solo por sentirnos pelín mejor. Desahogo rápido, de urgencia y esas cosas.

Nos duelen los brazos, las rodillas, las pestañas y el alma.
Convivimos con la rabia por cómo estamos rodeados de embaucadores y por cómo nos dejamos arrastrar por esos cantos de sirena que luego se convierten en simples bocinazos... ¡Ayyyy!

Los días de abril gris e invernal nos enfadan, nos hacen gruñir, grrrr...
Yo también estoy gruñona, hace mucho que gruño.

Y encima miramos alrededor y sí, no tendríamos que quejarnos pero...
Hay que quejarse por el panorama circense en el que estamos inmersos, y que cualquiera sabe cómo saldremos (¿escaldados?).

Será que nos falta algo de sur, aunque yo ya estoy muy acostumbrada al norte, con esos retazos sureños de vez en cuando, y con esas sonrisas que se nos dibujan al ver pasar las nubes con sus formas caprichosas, con esos brotes tiernos en las puntitas de las ramas, con esas flores tempraneras y ese césped alfombrado de blanco y amarillo en diminutas flores silvestres...
¡Ay!

Los neoliberales no captarán nada de esto, ¿no?

¡Ánimo, que hoy seguro que ya estás mejor!
Besos!
;)

Camino a Gaia dijo...

La dictadura se mantuvo con una censura no muy diferente a la actual. Ya no se censura tanto el sexo pero la dignidad se ha convertido en enemigo público nº 1 para las medios de comunicación. Repetir la misma mentira como un mantra oscuro y miserable, para poder venderla como verdad sigue siendo una técnica vigente de lobotomía social.
Pero quizá lo peor sea el vampirismo sobre las buenas y respetables palabras, que después de pasar por la boca de tertulianos y demás engranajes de la máquina del fango, terminan como cáscaras vacías, sorbido el tuétano de su semántica, apagado el sacrificio que trajo la libertad, la democracia y los días sin dictadores.

impersonem dijo...

Yo, que soy un gruñón habitual, te comprendo... gruñir desahoga... aunque a veces molesta a los demás...

La "revolución" del click es tan vacua como las revoluciones de salón... pero hay quienes creen que en ese afán está el logro de un futuro "mejor"...

Y de la prensa qué puedo decir...

Lo de las dos empresas que citas me tiene preocupado e irritado... se avecina un drama para las familias que dependen de esos trabajos...

Abrazo