jueves, 17 de marzo de 2016

Un mundo entero en una piscina (sobre la creación de vidas en Andarás perdido por el mundo) y noticias de nuestras lecturas.


Hay algo que siempre ha caracterizado la narrativa de Óscar Esquivias: la capacidad para crear en un espacio reducido un mundo entero. Cuando corta de forma sincrónica un retazo de vida en esa medida espacio temporal están presentes todos los hilos y también todos los silencios porque usa con maestría la elipsis narrativa. Esto sucede, notablemente, en sus cuentos y también en la colección que comentamos estas semanas.
 
En El Chino de Cuatroca es especialmente visible. El narrador nos presenta, condensada, una historia que ocurre en las calles que van a dar a la madrileña glorieta de Cuatro Caminos pero que nos lleva hasta Ecuador, que nos traslada a otras formas de vivir completamente diferentes a las del lector, a un cruce de personajes heterogéneos entre los que el protagonista aprende a moverse siempre en proceso de adaptación sin lograrlo. En el cuento hallamos la nostalgia de un país que no se conoce, de un tipo de vida que no se ha disfurtado, de la lucha diaria por sobrevivir, de cierta solidaridad pero también comportamientos carentes de ella. El amor, el desamor, la supervivencia, la injusticia de un modelo social, la inadaptación a la que conduce, todo en unas pocas páginas en las que el narrador nos ha ganado desde el inicio por su carácter cargado de cierta ingenuidad, como un aprendiz de pícaro que no quiere serlo.

Pero hay un cuento en la colección que no me gustaría que pasara desapercibido por su tamaño. Me refiero a Curso de natación. Toda una vida y una forma de ser se condensa en la afanosa entrega del protagonista dando brazadas para aprender a nadar. Y en la frase final, aparentemente descriptiva pero que esconde toda una vida en un renglón, que viene a truncar todo el mundo imaginado en los metros de una piscina.

Noticias de nuestras lecturas

Mª del Carmen Ugarte escribe un magnífico comentario del cuento protagonizado por la Yoli. Lo enraíza con lo lingüístico pero también con lo personal y lo ideológico. Para no perdérselo.

Mª Luz Evangelio comenta la focalización a través del niño en el cuento La casa de las mimosas y nos da una pista de interpretación para El joven de Gorea. A su entrada remito.

De la mano de su amiga Austri, Mª Ángeles Merino comenta Lolo Galerón, el poeta de la Florida compartiendo las emociones y los paisajes del niño narrador. Y lo documenta exahustivamente, eso sí que es un valor añadido para leer esta entrada.

Luz del Olmo sigue con su recreación-interpretación de los cuentos de este volumen. Aquí, desde El joven de Gorea hasta El príncipe Hamlet, ni más ni menos.

Divertida, interesante y bien ilustrada es la entrada de Myriam Goldenberg para comentar la virginidad y embarazo de la Yoli y de quien narra su historia por mucho que se haya ido a Italia... No os lo perdáis.

Sobre El príncipe Hamlet de Mtsensk escribe Pancho una deliciosa entrada, llena de fino humor en alusiones y con acierto sobre la técnica narrativa de Esquivias desde el primer párrafo. Y si acaba con Sabina, además, miel sobre hojuelas...

Recojo en estas noticias las entradas que durante la semana han publicado los blogs amigos. El listado de lecturas para lo que queda de curso, en este enlace.

7 comentarios:

pancho dijo...

Los personajes que suele escoger Esquivias para protagonizar sus relatos son un poco raros, pero tienen algo que les hace inmediatamente reconocibles y atractivos para el lector. También los espacios en los que pasan las cosas son sugerentes: el barrio de Tetuán de Madrid, un psiquiátrico o la impronunciable para un español ciudad rusa. Se nota la cuidada intención humorística del autor. Y la característica común de los relatos de dejarse extrapolar a otros lugares más comunes o cercanos al lector. Se nota también que detrás de estos cuentos hay mucho trabajo previo, muchas lecturas y amplia cultura de diferentes órdenes. En definitiva, un autor dedicado a la literatura en cuerpo y alma.
Nunca había escuchado la voz de Esquivias hasta el otro día que habló en el Ojo Crítico de RNE, convence también por el tono y los argumentos tan bien elaborados que usa. Se puede escuchar en el podcast del programa. No enlazo porque he perdido los códigos de hacerlo.
Es aquí por si alguien quiere oírlo: http://www.rtve.es/alacarta/audios/el-ojo-critico/ojo-critico-oscar-esquivias-concierto-aranjuez-15-03-16/3524446/

Un abrazo.

São dijo...

Conheço o autor, mas nunca li nada dele.


Besos, querido amigo mio

Abejita de la Vega dijo...


Cada lector imagina un cuento paralelo a "Curso de natación". Conocemos a un padre a través de su ausencia. En matemáticas sería conocer A a través de -A. Óscar Esquivias domina el arte de los silencios, como bien dijo su editor en la presentación del Principal.

El chino de Cuatroca es una pintura amarga de la emigración y la lucha por la supervivencia, el humor nos la hace más llevadera.

Fue un placer pasear por "La Florida", a través de "las emociones y los paisajes del niño narrador".¡Qué gran personaje Lolo Galerón! Me salió larga la entrada porque todo me gustaba...

Un abrazo, Pedro. Otro de mi amiga Austri.

JL Ríos dijo...

Gracias, Pedro, visitaré los otros blogs, siempre interesantes.

Un abrazo

Myriam dijo...

PANCHO: mil gracias por la entrevista radial al Oscar.
¡Está buenísima! y que lindo poder escuchar su Voz.

Myriam dijo...

PEDRO: a los que venimos leyendo a Oscar
no nos pasa ningún cuento de él desapercibido :-)
Disfruté toda la lectura del libro, incluidas
las tapas y las hojas en blanco.
Y me divierto con los comentarios
de mis compañeros, lo mismo que escribiendo
los míos.

Besos a todos y todas

Óscar Esquivias dijo...

Muchas gracias a todos, es un lujo teneros no sólo como lectores (y también como oyentes radiofónicos).
Me alegra mucho que hayas destacado, Pedro, "Curso de natación", que es un cuento mínimo en el que se dice mucho (y se deja por decir muchísimo más, aunque ahí estáis los lectores sensibles para completarlo).
Un fortísimo abrazo para todos.