lunes, 21 de marzo de 2016

Macarras


Recuerdo las pistas de coches de choque que se ponían en mi barrio cuando se celebraban las fiestas de San Mateo. En ellas siempre había personajes condenados por su propia pose a hacer de malos, esquinados ante la ingenuidad de otros. Macarras de aquellos tiempos, que no sé si se sigue usando esta palabra o ya ha desaparecido incluso la estirpe. Pero no, que conozco gente que es incapaz de ser feliz y están dispuestos siempre a llevar su rencor contra todo aquel a quien envidian: macarras laborales, covachuelistas de la vida, miserables que se sienten incapaces de salir de su propia mediocridad y dañan todo lo que les rodea. Casi prefiero aquellos macarras de mi barrio. Algunos terminaron víctimas de sí mismos enganchados en la droga y muertos. La mayoría acabó casándonse, teniendo hijos y engordando. Ya ni siquiera les cabe la chupa de imitación de cuero que llevaban en aquellos tiempos en los que tenía que sortearlos para poder subir al coche, meter la ficha en la ranura y dar vueltas por la pista.

8 comentarios:

DORCA´S LIBRARY dijo...

Yo también conocí a algún que otro macarrilla de esos que mencionas. Entonces me daban miedo. Cuando después de muchos años me he vuelto a encontrar con alguno de ellos, y he visto el cambio que se ha producido, no he podido menos que pensar: pues no era para tanto...
Para mí los verdaderamente peligrosos no eran ésos, sino los que no se hacían visibles con ninguna chupa de cuero, y sin embargo eran capaces de controlar y manipular a todo el que les rodeaba.
Tu entrada ha sido como una de esas viejas fotos que a veces olvidamos que tenemos guardadas en algún cajón y, de repente un día, aparecen, y al mirarlas, nos pintan una sonrisa en el rostro.

LA ZARZAMORA dijo...

Mucho me temo que esos macarras de Feria sigan existiendo aún, el contexto, y la vestimenta han cambiado pero su esencia, permanece. Doy fe.
Bss, Pedro.

Abejita de la Vega dijo...

Conozco macarras con tacones y ropa de marca.

Wladimiro-Manuel Vicente Redondo dijo...

Completamente de acuerdo con La Zarzamora, ni han desaparecido ni desaparecerán, más al contrario, crecerán, aumentando sus desaguisados y su "postureo".Saludos Pedro

Joselu dijo...

Bueno, a veces los macarras tenían cierta gracia y un sex appeal que los buenos niños, bondadosos y futuros poetas, no tenían en la pista. Las chicas los preferían a ellos, aunque los segundos, tiempo después aprenderían a adquirir también sex appeal y lo explotarían de un modo más exquisito.

Edurne dijo...

Todavía anda mucho macarra suelto, pero de los que dan susto de verdad!

Besos.

*A mí siempre me gustaron los autos de choque, cuando había barracas, mi aita me montaba con él, ¡y nos lo pasábamos pipa!

;)

Campurriana Campu dijo...

Nunca me han atraído los macarras. Sí me han atraído aquéllos que se sentían seguros de sí mismos sin dar la impresión muy claramente.

elena clásica dijo...

Malditos macarras de la vida.

Están sobrevalorados, no merecen ni un poema crespuscular. Que tengan claro, ellos, y los chicos buenos, que a las chicas no nos gustan.

Besos.