viernes, 4 de marzo de 2016

Estaciones de autobús


Todas las estaciones de autobuses se me parecen tanto que a veces busco en ellas al joven que fui tomando un billete hacia el lugar del que regreso. Lo más gracioso es que me suelo encontrar conmigo marchándome de nuevo.

12 comentarios:

DORCA´S LIBRARY dijo...

Es lo que tiene el ir y venir de continuo, que acabas encontrándote contigo mismo. Cada viaje es un ir hacia algo nuevo, y un regresar hacia lo que fuimos dejando de nosotros en cada camino.
Saludos.

mojadopapel dijo...

Comprate un coche......jiji!

JL Ríos dijo...

Si pudiera, iría a trabajar en autobús, o en tren, en vez de en coche. A la larga, todo cansa, y a todo nos acostumbramos.

Un abrazo

Emilio Manuel dijo...

Ya lo dijo Marc Augé, son los no lugares.

Saludos

Abejita de la Vega dijo...

El olor a combustible quemado unifica a todas. Y esas personas varadas en la estación, no viajan, no tienen a donde ir.

Un abrazo, Pedro.

Ele Bergón dijo...

Nunca me gustó conducir y aunque tengo carné, me lo saqué porque no tuve más remedio, pero siempre me ha gustado más que me lleven. Ahora que puedo hacerlo, utilizo mi bono transporte y el coche está aparcado a la puerta de mi casa. ¡Es un placer el viajar en compañía, y en especial cuando es consigo mismo, sin tener que atender a las señales de tráfico. ¡Claro que tengo la suerte de tener un chofer particular! y eso también cuenta para olvidar el coche.

Me alegro que te sientas joven mirándote, ¡si aún lo eres!

Besos

Fackel dijo...

Yo fui más de estación de tren, el bus no abundaba entonces. Pero esa percepción de que vuelvo a tomar un tren cuando veo a otros tomarlo me sigue obsesionando. ¿En busca de estaciones perdidas?

impersonem dijo...

No me gustan las estaciones, ni de autobuses ni de trenes... me deprimen... no sé por qué, aunque lo intuyo, pero es así...

Abrazo.

Luis Antonio dijo...

Me gustan los trenes. Las estaciones, y lo que conllevan, son el precio que hay que pagar para acceder a ellos....

virgi dijo...

Fantástico.
Las estaciones son de esos lugares que nos ayudan a reencontrarnos.
Besos

Joselu dijo...

Hay un relato de Franz Kafka en que se desarrolla algo parecido a esta paradoja.

Myriam dijo...

¡¡¡Y no me extraña nada con todo lo que viajas!!!

Encontrarse tiene su injundia.

Besos