miércoles, 16 de diciembre de 2015

Te salen al paso caballos


Te salen al paso caballos. Sin más. Tú vas a lo tuyo, cabizbajo, quizá imaginando un endecasílabo o escuchando tu respiración mientras caminas por el sendero que sigue el curso del río. Cuerpo de Hombre, hacia el Alagón, el Tajo espera. Te salen al paso caballos, como en esos sueños en los que los caballos miran con pena la pesadumbre del ser humano.

13 comentarios:

mojadopapel dijo...

Y gatos.

mojadopapel dijo...

Y gatos.

Emilio Manuel dijo...

En nuestro paseo semanal de unos 12 Km. nos suelen salir caballos, son caballos domesticados para tratar a personas con discapacidad en cuyos lomos están subidos y acompañados de sus cuidadores, el camino por el que nos encontramos es muy parecido a la ilustración que has reflejado, tranquilo y, ahora en otoño, con sus hojas caídas, son caminos para vivir y para soñar, para soñar que esos chicos/as algún día podrán salir de su letargo.

Saludos

Amapola Azzul dijo...

A veces es necesario disfrutar un poco de la naturaleza al igual que disfrutar de ver almas libres. Un beso.

Campurriana Campu dijo...

Es que damos mucha pena...

dafd dijo...

Buf, qué bien. A mí solo me salen al paso coches, camiones, furgonetas y alguna bici embolidada por estos senderos de asfalto carentes de árboles que ahora hacen en las ciudades.

Myriam dijo...

Y nos alegran la vida, a pesar de....

Abejita de la Vega dijo...

Nos miran, qué hace ese ahí.

Paco Cuesta dijo...

Cuando caminas por un sendero solitario algunos ruidos producen instantáneo escalofrío. La mirada serena y suave de un caballo o una vaca que miran sin mirar devuelven la paz al caminante.
¡Buen paseo!

JL Ríos dijo...

Por aquí caballos, no, no es como en Los Pazos de Ulloa.

Un abrazo

Ele Bergón dijo...

No, en mi camino no encuentro caballos, sí he visto zorros, milanos, grajos, los bonitos corzos, cucurujadas, algún perro... Estos no desentonan para nada en el bonito paisaje otoñal.
Un abrazo

XuanRata dijo...

Unicornios venidos a menos, o quien sabe, tal vez unicornios salvados de un destino cruel que los mantenía confinados en la imaginación.
En cualquier caso, encontrar un caballo siempre es para mi un motivo de alegría y una invitación a algo inconcreto pero hermoso.

LA ZARZAMORA dijo...

Y libres en su montura nos dicen...
A cabalgar!!!

Besos, Pedro.