miércoles, 25 de noviembre de 2015

¿Quién te roba tu tiempo y por qué lo hace?


¿Cuánto tiempo hace que no entras en una librería que no se encuentre en una gran superficie o que no pertenezca a una gran cadena de distribución y te quedas allí un buen rato hojeando libros? ¿Cuánto tiempo hace que no trabajas con tus propias manos la tierra de una maceta y mimas un plantón para que arraigue?   ¿Recuerdas la última vez que entraste sin prisas en un lugar solo porque te llamó la atención la distribución del espacio y la mano original de su dueño? ¿Cuánto tiempo hace que no te demores en el sofrito para que todos los ingredientes tengan la textura justa a fuego lento? ¿Cuánto hace que no tomas una lija para igualar la madera de una silla vieja antes de pintarla de nuevo? ¿Hace cuanto tiempo que no te sientas, así, sin otro motivo que ver cómo oscurece en una tarde de otoño mientras la luna parece ahondar las nubes? ¿Quién te roba tu tiempo y por qué lo hace?

15 comentarios:

mojadopapel dijo...

Creo que nos lo robamos nosotros mismos no sabiendo priorizar lo esencial.

Rita Turza dijo...

Intento que no me lo roben y disfrutar de el, ayer entre en una librería del centro, sin prisas a hojear libros a pasear entre ellos, algún día me siento al lado de la ventana solo para ver el espectáculo del amanecer. La vida va muy deprisa, pero intento que no me roben mi tiempo.

Un abrazo.

María del Carmen Ugarte García dijo...

¡Qué dices! Soy una total adicta a quedarme pegada a los expositores de las librerías, cuanto más pequeñas, mejor.

Mi familia hasta ha asumido este vicio mío :-).

Emilio Manuel dijo...

A mi edad, el tiempo no me lo roba nadie, es el mismo tiempo el que corre sin darme tiempo a nada.

Fackel dijo...

¿Cuánto tiempo hace que no te quedas en Babia a los ojos de los demás para gozar de tus propias fantasías?

Ele Bergón dijo...

Siempre me ha gustado impedir que me roben el tiempo y más ahora, en esta edad del júbilo en la que estoy, pero a veces, sin darme cuenta, vienen y me lo quitan. Mi cuerpo es sabio y por eso, como la semana pasada, me dejé embaucar por la vorágine, de esta sociedad, ahora, tengo una contractura en la espalda que me hace volver a mis antiguas costumbres de caminar lento, par así poder degustar los minutos y las horas en todo aquello que me hace sentirme bien.

Muy oportuna tu entrada, al menos para mí.

Besos

(Sentí y mucho el no poder ir el martes al club de lectura. Mi espalada me pidió calor y tranquilidad.)

Edurne dijo...

Pues mucho tiempo, la verdad, aunque lo de las librerías... ¡ahí sí que me pierdo en todas las que puedo!

Besos con poco tiempo! ;)

Abejita de la Vega dijo...

Nos robamos el tiempo.

De lo que dices, no compro libros en grandes superficies, de bricolage nada de nada y dejo sudar el pisto.

JL Ríos dijo...

"Babia", dice Fackel. Estuvimos allí hace dos o tres años, qué bien, y qué tarde para ir, en las puertas de la tercera edad.
Intentan robarme el tiempo todos aquellos asuntos, en un sentido amplio, banales. Creo que es así, y es una lucha constante en la que a veces gano y a veces pierdo, como la mayoría.

¿Por qué?. Porque quieren que el sentido de mi vida sea ese, asuntos banales, prescindibles. Hablando en serio: si supiéramos, y actuáramos en consecuencia, el sentido de nuestra vida todo sería mucho más fácil y coherente. En cierto sentido así era hace... cuarenta, cincuenta años.

Un abrazo, me ha gustado mucho la entrada, como la mayoría de ellas, a decir verdad.

Abejita de la Vega dijo...

Me gustan mis tiestos, entre ventana y ventana. Que no me roben le tiempo de mis paseos solitarios. Y el de escribir y leer. No pido mucho. ¿O sí?

impersonem dijo...

En una librería no hace mucho...

Incitas respuestas con tus preguntas que nos llevan a la reflexión sobre la utilización del tiempo, sobre las inercias y urgencias que nos marcan o nos marcamos, sobre los horarios, sobre los mal-queda y los bien-queda, sobre lo que se retrasa y sobre lo que se adelanta, sobre la prisa y la pausa, sobre el ir y el venir, y el estar, sobre el perder y el encontrar, o emplear (que también se dice así como diría Sinchán), sobre el despertador, sobre el sueño y el insomnio, sobre el hola y el adiós, o el nos vamos o nos quedamos... sobre el aquí y el ahora.. sobre el tempus, sobre el fugit, sobre el carpe y sobre el diem... sobre el madrugar o el trasnochar... y sobre todas esas cosas que suceden en lo que percibimos como lo que hemos convenido en llamar tiempo...

No obstante, y yendo un poco más lejos (sí, tadavía más) sobre el asunto del tiempo: yo creo que el tiempo no existe...

Abrazo.

Campurriana Campu dijo...

Pensamientos útiles. Aún estamos a tiempo de corregirlos, Pedro.
Me gusta lo que has escrito. Mucho.

Campurriana Campu dijo...

Por cierto, lo de las librerías...me doy caprichos en muchas. Me encanta hojear y ojear los libros de papel que aún quedan.

lichazul alqantar dijo...

pos , yo corro casi tóo el día Pedro jajaja
y qué se le va a hacer cuando otros dependen de uno

besos

PENELOPE-GELU dijo...

Buenos días, profesor Ojeda:

Mirando la fotografía, y leyendo el texto, he hecho un pequeño repaso, y se me ha ocurrido teclear y hacer una entrada en mi Blog.

Abrazos