martes, 24 de noviembre de 2015

La salvación


Dicen que la salvación siempre es individual y nunca colectiva. Pero qué solo debe sentirse uno allí.

12 comentarios:

mojadopapel dijo...

Pues yo prefiero salvarme a dúo.

Fackel dijo...

Es una de esas palabras que si se citan como nombre común vale para las pequeñas cosas cotidianas, pero si se pronuncia como nombre propio expresa un concepto absoluto falaz e inexistente. (Aquí no se salva ni Dios, dijo el poeta)

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Y triste...

Campurriana Campu dijo...

Han ocurrido tantas cosas estos días, Pedro. Estoy triste porque no me gusta el mundo que veo :(

Edurne dijo...

No me gusta eso de salvarme sola...

Besos.
;)

María Perlada dijo...

Prefiero la salvación colectiva, por supuesto, porque vivimos en sociedad.

Un beso dulce de seda.

Emilio Manuel dijo...

Depende del tipo de salvación.

lichazul alqantar dijo...

y de qué te quieres salvar Pedro? si al final todos terminamos siendo abono y rastrojos para los arqueólogos

a menos que creas en el alma y en la vida espiritual

besos

El Deme dijo...

Para salvar a los demás hay que salvarse uno primero...

Joselu dijo...

Un tiempo yo practiqué zazén al que quiero volver tarde o temprano. Hubo algo que me llegó profundamente. Es el juramento del Bodishatva. En él se expresa que se renuncia a la entrada en el Nirvana hasta que todos y cada uno de los seres existentes puedan entrar también en él. Ello es muy diferente de la miserable salvación cristiana en que unos irán al cielo y otros -supongo que la mayoría- irán al infierno. ¿Se puede gozar de la dicha sabiendo que existe el terrible suplicio y dolor sin límites para muchos en la Gehenna?

Pablo Jesús Gámez dijo...

¿Salvarnos?

Dicen que el infierno es más calido y hay buenos garitos donde degustar buenas tapas y buen vino...

Un abrazo.

Ele Bergón dijo...

Bueno, muchas individualidades forman una colectividad. Si nos vamos salvando uno por uno, ya estamos dispuestos para unirnos a los otros, aunque antes hayamos pasado por el purgatorio de la soledad que la mayoría de la veces es necesaria.

Besos