lunes, 9 de noviembre de 2015

El día de hoy ha sido una ópera bufa


Hoy pensaba haber publicado una texto paródico de mi serie sobre magnicidios. En él, un registrador de la propiedad que había llegado a ser Presidente del Gobierno sin saber bien cómo se paseaba por una ciudad de provincias mientras pensaba que le tocaba hablar de grandes problemas de estado sin que le apeteciera realmente. Cuando lo escribía, decidí que este personaje no merecía un magnicidio puesto que tales casos tienen una altura histórica que el personaje no alcanzaba. Así que pensé que era mejor que le salieran al paso por las bocacalles grupos de muchachos a los que el político tuviera que besar por obligación electoral más que devoción. La parodia consistía, sobre todo, en que el magnicidio era sustituido por una huida cuesta abajo, camino del río, mientras temía que lo echaran al pilón como en aquel chiste de Gila. La tragedia giraba, así, hacia la fábula bufa, un género literario más que apropiado.

Sin embargo, los acontecimientos del día de hoy me han hecho dudar. Uno no sabe si ciertas cosas debe tomárselas en serio o en broma. Si no fuera por las consecuencias que puede tener para la recuperación económica y la salida de la crisis de tantas familias españoles que lo están pasando mal, el desencadenamiento de hechos que han llevado hasta la decisión tomada hoy en el Parlamento de Cataluña sería una ópera bufa. Es tanta la mediocridad de argumentos por una y otra parte desde hace años, tanta la escasa habilidad y altura intelectual de los políticos que han protagonizado el amago de debate, que a uno le gustaría pensar que todo es producto de un sueño como la salida de un conflicto complicado elaborado por un mal guionista. Un mal guionista pero que conoce cómo estimular las tripas del público antes que el cerebro.

Por una parte, los partidarios de la independencia ponen en juego argumentos endebles que no se sostienen ante una mera revisión crítica, ideológica, histórica o legal. Declaran la independencia con la mitad de la población en contra de esta medida, un resultado electoral que no les avala y unas consignas de patio de colegio y sin saber bien dónde van, con la absurda idea de que en un mes se puede constituir todo el edificio legislativo de un país y sin haber recabado ni uno solo de los apoyos internacionales necesarios. Juegan, claro está, con la confianza en que nada grave les va a pasar más allá de unas sentencias inhabilitadoras y que, aunque no consigan finalmente los objetivos, la situación creada será tan tensa e irremediable que dentro de veinte o treinta años se convertirán en héroes constituyentes de la nueva república que quieren y que, si no cambian las cosas, será inevitable a medio plazo. Juegan, además, con los sinceros sentimientos nacionalistas de una parte de la población catalana y que han subordinado sus escrúpulos ideológicos en aras de conseguir un sueño. No importan los argumentos: casi todos los manejados son mentira, como sucede en todo nacionalismo. Ni siquiera soportan el debate porque no lo buscan.

Por la otra, la mediocridad de los políticos de los partidos nacionales es tan evidente, su incapacidad para gestionar los tiempos y las emociones tan clamorosa, que uno piensa que son personajes de un guiñol más que de la realidad y no merecen más comentarios.

Todo ello en un país que aún no ha saneado la corrupción, que no se cree la recuperación económica, sin iniciativa ni impulso.

Lo siento, hoy no he tenido la fuerza suficiente como para tomarme las cosas a risa, que es lo que merecerían. Todos los protagonistas de esta farsa se han ganado la mofa del público pero el público es quien los ha puesto en sus papeles, así que quizá sean ellos los que se rían de los espectadores, nosotros, con tal de no perder su frase en esta representación de tan escasa calidad que avergüenza. Yo, al menos, siento vergüenza. O quizá sí sea cierto que nos merecemos a nuestros políticos, que torean de salón muy ajustado para evitar que se les noten las carencias y las intenciones. Que cada uno decida si quiere seguir pagando la entrada para tan pobre espectáculo.

15 comentarios:

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Parece que sentir vergüenza por las contradicciones, las corrupciones y la ineptitud de la clase política -salvo honrosas excepciones- es algo que nos iguala... Qué triste!
Un abrazo

Fackel dijo...

Me he propuesto este eslogan: no estoy por la política show. Pero es que cualquier cosa de entidad pública hoy día es espectáculo y solo espectáculo, mientras, como bien dices, la base moral y el funcionamiento participativo de la verdadera democracia están por el suelo. El que quiera sacar entradas para el show allá él, pero que ni hable en mi nombre ni cuente conmigo para las risas enlatadas.

Joselu dijo...

Supongo que una cosa es verlo desde fuera de Cataluña y otra vivir aquí dentro como yo.

A mí esta actitud del soberanismo me recuerda a las actitudes pueriles y díscolas de algunos adolescentes que piensan que el universo gira en torno a su ego y no hay nada que les haga entender que hay vida fuera de la adolescencia.

He de reconocer que es duro, vivir con tantos catalanes que parecen razonables en su vida cotidiana, pero que a nivel político son infantiloides y no se dan cuenta. Predomina en ellos el pensamiento mágico, aquel del que quiere imaginarse que es invisible, cierra los ojos y piensa que los demás no le ven.

¿El espectáculo? Aburrido y hastiante.

Emilio Manuel dijo...

Las operas bufas a veces terminan mal. Siempre he pensado que las cosas no llegarían a tal extremo, a partir de ahora ya no se que pensar.

Saludos

Fackel dijo...

Lo que dice Joselu sobre la razonabilidad de muchos catalanes en su vida cotidiana lo he palpado. Pero es que precisamente de esa razonabilidad -y saber comportarse y seny y etc.- dimana también un complejo ¿superior? de madurez política vinculado a esa aspiración mágica de disponer de una entidad política propia. Lo que no sé si tienen claro es la relación compleja y contradictoria entre sociedad-ideologías-política-poderes fácticos y supra con la realidad de la división clasista y los tiempos que corren, pero es que el terreno de lo mágico acaso es así. Para muchos españoles también debe serlo otra magia simplona que tiene más de fe y costumbre que de revisión de sus propias bases de acuerdo colectivo. En fin, que entre este capítulo y el otro de diciembre el homo show va a estar entretenido y el homo sensible más bien harto.

Gracias por permitirme opinar.

XuanRata dijo...

Reconozcámoslo: la política comparada con una buena película, un buen espectáculo deportivo o buen libro, es bastante aburrida. Lo que no entiendo es por qué razón todo lo importante en esta vida ha de ser divertido. El caso es que nos gustan los titulares heroicos, los partidos del siglo y ser protagonistas de cambios cruciales que cambien el curso de la historia. Al final todo se reduce a que necesitamos ilusión para poder vivir humanamente, necesitamos darle color a la grisura de los días. Y cuando hace falta ilusión siempre aparecen los ilusionistas: tienen al público entregado y aplaudirán cualquier número con tal de que sea más alto, más fuerte y más rápido. Qué esto suceda en política es grave porque ello afecta a nuestras condiciones de vida, a aquello que no se deja engañar por las ilusiones. Y todo es fruto, entre otras muchas cosas, de una absoluta falta de educación en lo que significa lo político y la participación responsable en lo que nos atañe como comunidad. La educación en general no es algo que interese demasiado a los que ejercen el poder como dominio, y esta educación en particular la que menos les interesa de todas, por supuesto.

Abejita de la Vega dijo...

Locos, están locos.

Omar enletrasarte dijo...

todo camino, de unión o de independencia, sobre la base del capitalismo es una solución de poco vuelo, prontamente los trabajadores pagarán las crisis que el ese régimen siempre trae consigo
el socialismo NO fue el stalinismo
el socialismo es la única herramienta de administración de las riquezas, de la distribución equitativa, de la superación personal y de la paz
en el régimen socialista -de verdad- las alianzas son amistosas, complementarias y de buena fe
si los catalanes sufren la crisis anexados a España, la sufrirán desagregados de ella también, porque Mas y su partido es neoliberal como toda la unión europea
un abrazo

María Perlada dijo...

Un país donde la corrupción está a la orden del día, yo ya estoy desengañada.

Un beso dulce de seda.

Teruelandia dijo...


Joan Coscubiela, el veterano sindicalista y jefe parlamentario de Sí que es pot y Miquel Iceta, el líder del PSC, preguntaron cómo un Parlament que se autoexpulsa de la legalidad podrá exigir respeto a las normas que dicte; cómo el desobediente puede pedir obediencia; cómo impedir que unos ciudadanos acepten unas leyes y no otras...

Algún sensato queda en este singular Parlament...

Ele Bergón dijo...

Políticos mediocres, hacen política mediocre. Qué pena me da todo esto de Cataluña!
Un abrazo

LA ZARZAMORA dijo...

Un tema grave que todo el mundo se toma a mofa... que se articula entre bufones y en una corte donde el tuerto es rey.
Lástima que nos cansemos de analizar este presente histórico que se está llevando a cabo de la manera más pueril y ridícula que se pudiese llevar.
Ni siquiera supimos tomar ejemplo de La Grande Albión y su pequeña Escocia, de la independencia de los Países Bálticos...
Es un tema del que ya todos dicen estar cansados y apenas acaba de empezar. Y es que como en todo, el español está ya harto de todo antes de que empiece la función y se suba el telón, sin contar que pasamos de libretos explicativos porque ya lo sabemos todo con lo que nos hayan contado y funcionando sólo con el sentir.
Una vez más nos quedaremos con la superficialidad de algo que requería un análisis en profundidad, con la mirada cerril de ambos bandos.
Todos estos discursos soberanistas,por minoritarios que sean, expresan el interrogante y la noción de una historia común, de unidad y solidaridad nacionales en una España cada vez más desvertebrada y desigualitaria en lo que a sus autonomías se refiere.
Desde la LOAPA en el 82 las cosas no se clarificaron.
Los artículos 148 y 149 de la Constitución siguen marcando la frontera entre las competencias exclusivas del Estado y la de las autonomías. Este confuso, o borroso desenfoque jurídico sigue latente desde la creación de las autonomías, y de ahí las interpretaciones divergentes, la manipulación de los textos, y las presiones y negociaciones vigentes y pasadas.
En fin, que lástima para quienes ya estén hastiados porque esto no ha hecho más que empezar...
Besos, Pedro.

Cornelivs dijo...

Argumentos endebles y mediocres, dices.

De acuerdo.

Sustituyamoslos entonces por otros argumentos, profundos, serios, sinceros y convincentes.

"El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y un cobardía ceder el paso a los indignos." (Epicteto)

Un abrazo.

Cornelivs dijo...

Por cierto, querido Pedro, permiteme un pequeño apunte. El espectaculo que estan protagonizando estos tontos politicos a que te refieres es lamentable, y hace llorar.

Sin embargo, la opera bufa era otra cosa, una opera comica, tenia por objeto hacer reir, su proposito era, pues, noble, y en nada se parece al espectaculo vomitivo que estamos presenciando todos los dias en la television.

(¿¡Que diria Rossini -el barbero de Sevilla- o Mozart -las bodas de figaro- si levantaran la cabeza y vieran que has comparado el incalificable espectaculo de Rajoy-Mas con una de sus operas bufas...?¡)

;)

Un fuerte y cariñoso abrazo.

JL Ríos dijo...

Yo me río poco de lo que pasa en Cataluña. Todos los nacionalismos son excluyentes. Muchos de mis amigos catalanes son músicos o profesores de música, y yo mismo cruzo cada día la línea. Normalmente allí no hablo de este asunto con nadie si no tengo por delante un par de horas, nada de conversaciones casuales.

Un abrazo