miércoles, 2 de septiembre de 2015

Como en esas canciones que te gustan



Para Elena, 
porque cuando le dije adiós en la boca del metro de Ríos Rosas
 supe cuánto se me había hecho ya mayor y yo tan viejo.

Qué pellizco en la boca del estómago
y en la garganta qué nudo. Te fuiste
a tus días en Ríos Rosas porque
llegaba ya tu metro,
como si hubiera escrito a vuelavida
un relato de adioses y hastaluegos
cuando eras una niña y te llevaba
la merienda a la puerta del colegio.

Te me quedé mirando:
en tus ojos llevabas la inocencia
de quien busca explorar todas las calles
de todas las ciudades de este mundo.

Que se abran para ti por las mañanas,
como en esas canciones que te gustan.

15 comentarios:

Pamisola dijo...

Ese pellizco si es nuevo y extraño, cuando ellos, los hijos, como si estuvieran en un cielo diferente al nuestro, han de empezar a volar.
Toda la suerte del mundo, a los jóvenes que son nuestra esperanza.

Besos.

Silvi (reikijai) dijo...

Los Hijos Crecen.... Se de que se trata ...Se lo que sientes ... !Lo mejor para Elena ... comenzó una nueva etapa .... ! Precioso lo que le escribiste ... sale de muy adentro! Besos. <3

mojadopapel dijo...

Ellos saben de que hablan estas palabras porque sufren también esta metamorfosis mitad parto ( romper con todo lo anterior) mitad libertad sobrevenida de repente y con cierto temor de no saberla administrar..... En todo caso, Elena puede estar orgullosa que su padre halla sabido plasmar esta contradicción tan hermosa de dejar volar a un hijo en un poema tan hermoso.

Rita Turza dijo...

Que maravilla Pedro, un poema lleno de amor y nostalgia, nuestros niños se hacen grandes y no podemos parar el tiempo.
Pero es precioso poder acompañarlos y descubrir esas canciones que les gustan, a veces también son las nuestras.

Besos.

Marina dijo...

... como en esas canciones que te gustan.

Un beso enorme.

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Hace poco más de un año disfrutábamos cuando nos mostraba la música que su hija Elena y Beatriz, interpretaban ilusionadas.
De la Calle de los Versos, en su ciudad inolvidable, a Ríos Rosas. Sigue la vida y el empuje de la juventud.

Abrazos.

Edurne dijo...

Jo, el pellizco nos lo has puesto tú con todo este amor de padre que se te escapa por las suelas de los zapatos, corriendo tras esa niña que, con una guitarra y la música que le nacieron a golpe de cariño, baja con paso ligero las escaleras que la engullirán en todos los Ríos Rosas del mundo, para vomitarla cuando llegue el momento, siendo ella misma pero pulida y con fina capa de oro y diamante...
Precioso. Me ha hecho llorar, también es cierto que llorosos todo...
Besos
;)

Antònia Pons dijo...

¡Qué afortunada es Elena! Un abrazo grande.

Abejita de la Vega dijo...

Elena será feliz.

María Perlada dijo...

Como me alegra volver a leerte de nuevo y además con esta preciosa dedicatoria a tu hija que se me ha erizado la piel del alma y la hago mia con tu permiso también para mi hija.

Un beso

Ele Bergón dijo...

Ella volará por todos los metros y lugares de Madrid y tú siempre estarás ahí, porque nunca dejarás de acompañarla.

Precioso poema .

Besos

Luz

Myriam dijo...

Comparto tus sentimientos, de corazón.

Sientes alegría (por haberle dado vida, tenerla y amarla);
satisfacción (por el "trabajo" bien hecho)
Y nostalgia (porque vuela del nido)

Un abrazo doble

Luis Antonio dijo...

Un pellizco conmovedor a los corazones siempre va bien para que no se endurezcan en demasía...

JL Ríos dijo...

Es así, Pedro, seguramente debe ser así, aunque nos preocupe y añada más incertidumbres a nuestro día a día. Mi hija también se llama Helena (21), con hache, Helena de Troya. Ya te puedes imaginar.

Un abrazo

LA ZARZAMORA dijo...

Así mismo...
Y qué orgullo al verles alzar el vuelo!
Un beso, Pedro.