lunes, 21 de septiembre de 2015

A veces los seres humanos hacemos las cosas demasiado difíciles


Hoy ha sido un día largo de trabajo, complicado también por los retrasos en los trenes en los que me he desplazado. Para compensar, llevo unos minutos contemplando fotografías que he tomado estos días. En mis excursiones últimas he comido en el campo moras de zarza, higos y ciruelas. Estaban allí, en el camino, al alcance de la mano. Comienzan a madurar las bellotas y aún falta para las manzanas y las castañas, pero los árboles anuncian ya los frutos. Y he visto todas las formas bellas posibles, sobre todo las más humildes, que son las más necesarias. A veces, los seres humanos hacemos las cosas demasiado difíciles.

11 comentarios:

DORCA´S LIBRARY dijo...

Hace un par de días estuve cogiendo castañas. La naturaleza siempre nos regala sus mejores frutos y colores. A cambio nosotros la maltratamos para exprimirla cada vez más. Si fuéramos sencillos de corazón, como ella, podríamos lograr que floreciera en nosotros mucha más belleza. Con tanta ambición, más que complicados, lo que nos hemos hecho es retorcidos.
Saludos.

Alicia Montero dijo...

Bueno, de que eres un gran fotógrafo , está a la vista! felicitaciones! logras "el instante sublime"... lo esencial de tu escrito está en el calce perfecto con la imagen....como que a medida que la describes...va surgiendo...

Hoy, ahora justamente, escribía acerca de los pájaros...puse un semillero colgante que da frente a la salita y el comedor y así poder verlos de mas cerca...y me decía..."la vida sencilla, y todo al alcance de su mano"...como tú pudiste apreciar en ese recorrido y gozar de las cosas que la naturaleza nos tiene al alcance de nuestras manos..

Besos,
Ali

Rita Turza dijo...

Cierto Pedro, a veces lo hacemos todo muy difícil, la vida es demasiado hermosa para perder el tiempo en complicaciones.

Besos.

Kety dijo...

Me quedo con esta frase: "sobre todo las más humildes, que son las más necesarias" Me gustan las cosas sencillas.

Un abrazo

María del Carmen Ugarte García dijo...

Un poco tardías esas cerezas, pero quizá por eso más sabrosas.

María Perlada dijo...

Siento que hayas tenido un día complicado espero que el de hoy sea mejor.

Yo también estoy de acuerdo contigo Pedro de que las cosas mas humildes son las mas necesarias, en la sencillez esta la riqueza.

Un beso poético dulce de seda.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Gracias, Carmen. Efectivamente, no eran cerezas, sino ciruelas lo que comí en el campo estos días. Corregido el texto.

Abejita de la Vega dijo...

Hay días. Y hay pequeños detalles mágicos.

JL Ríos dijo...

No podemos competir en eficiencia y diseño con la naturaleza, aunque lo vayamos olvidando.

Un abrazo

dafd dijo...

Qué ricas, las moras. Uno es feliz tomando estos frutos de la zarza. Su sabor no tiene nada que ver con los cestillos de las fruterías (que también saben buenos), pero la mora tomada directamente de la planta, el chordón, la anabia, no digamos la mora de morera que es una explosión genuina de gozo, todo son dones con que nos colma de gusto, de buen gusto, nuestra madre tierra para proporcionar alegría a nuestros sentidos (no solo saben buenísimas)

Edurne dijo...

¡A mí se me han puesto unas ganas de salir y echarme al monte...!
A pesar de las horas y del qué dirán.

Preciosos texto. Y preciosa foto!
Besos de otoño recién estrenado.
;)