martes, 21 de julio de 2015

Desde el castillo de Montealegre


Desde el altozano del castillo de Montealegre se abre la paramera: hacia un lado, Tierra de Campos, hacia el otro, los montes Torozos. Está seca la tierra en este mes de julio. Hay que amar este paisaje mucho para apreciarlo en este momento del año en el que los árboles se recogen en torno a las fuentes y los pequeños regatos en concentrado ensimismamiento a la espera del lejano otoño. El paisaje, a retales como si estuviera cosido por generaciones distintas a lo largo de un trabajoso linaje, va ocupando la mirada hasta el horizonte. Y luego, el cielo. Desnudo, sin nubes, puro cielo, sin límites.

14 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Acabo de conocer algo nuevo que desconocía, el accidente geográfico de los montes Torozos, de paso repaso algo de historia con lo del Castillo.

Un abrazo.

Abejita de la Vega dijo...

Hay que amar mucho ese azul y ese amarillo. Y el olor de los páramos castellanos en tiempos de siega. Y si hay castillo, la perfección.

María del Carmen Ugarte García dijo...

Siempre me gustó el amarillo y el ocre, pero a medida que me voy haciendo vieja cada vez aprecio más la ruptura del verde.

JL Ríos dijo...

Creo que no conozco esas tierras, al menos que recuerde. En tu manera de escribir se aprecia que la quieres.

Un abrazo, a la espera del lejano otoño.

Myriam dijo...

Me hubiera gustado cabalgar a pleno galope por esos magníficos campos!!!

Besos

María dijo...

Precioso paisaje, el de tus sublimes letras, y el de la imagen.

Un beso.

lichazul alqantar dijo...

un espacio naturalmente remodelado por la mano humana...
donde mires los hay, lo que los hace especial ,creo, es el lazo emocional con que los evocamos ... he allí el color y el detalle del aprendizaje


besitos

Campurriana Campu dijo...

Yo lo amo tanto, Pedro. Me une a mi familia materna, a mis raíces. Es de una maravillosa belleza.

José Núñez de Cela dijo...

Parece que este verano el cielo no ame al paisaje, aunque su belleza no desaparece.

Saludos!

dafd dijo...

Un cielo implacable. El paisaje, no menos.

virgi dijo...

Me hipnotizan esos paisajes mesetarios.
Abrazos

El Deme dijo...

Los paisajes son como las almas, cada uno tiene su propio estado espiritual.

Alicia Montero dijo...

Lo maravilloso del ser humanos es cómo cada uno percibe maravillas de la naturaleza de acuerdo a su historia personal...
Tu descripción, como es usual, siempre descriptiva con tu "touch of class"
;-)

que tengas un lindo día y un buen descanso Pedro,

besos,

Ali

Ele Bergón dijo...

Hace unas semanas estuvimos por esas Tierra de Campos, donde las llanuras y suaves colinas en verdes y ocres, se extienden en un horizonte ilimitado, donde el cielo arropa sus silencios.

Visitamos Villalón, Aguilar de Campos, Bolaños de Campos, Mayorga. Una bonita excursión .

Besos