miércoles, 24 de junio de 2015

Por los amigos muertos


Las redes sociales ha permitido establecer relaciones con gente que no solo no conocemos en persona sino que es posible que no conozcamos jamás. Sin embargo, de ellos sabemos tanto o más que de muchas de las personas que nos rodean día a día. No me refiero a los cientos o miles de contactos que uno pueda tener en cualquiera de estas redes sociales sino a un puñado de ellos. Como pasa fuera de Internet, solo con un pequeño porcentaje de personas estrechamos relaciones hasta que podamos considerarlas algo más que meros conocidos. Con todos los riesgos, que hoy no caben en esta entrada, las redes sociales nos permiten establecer lazos afectivos, colaborar en proyectos o estar al día de las circunstancias por las que atraviesan esas personas a las que solo conocemos a través de las herramientas digitales. Por otra parte, el mundo digital ahora nos permite una serie de contactos que superan el temido anonimato o el fraude: es fácil conocer datos de la persona con la que nos relacionamos a través de una sencilla búsqueda, una parte de su vida a través de las fotos o vídeos que cuelga en cualquiera de las plataformas, podemos escuchar su voz o verlo en su faceta laboral o en sus aficiones. Repito que hay que establecer las mismas cautelas que en nuestra vida cotidiana. Por el hecho de ponernos delante de una pantalla no debemos relajar las fronteras de nuestra privacidad, si es que alguna nos queda en esta sociedad actual.

La Acequia nació en el año 2006. Desde entonces he mantenido este blog, fundamentalmente, como un espacio de comunicación de mis opiniones en diversas materias pero también ha sido otras cosas: una herramienta docente, un método de investigación sobre lo que potencialmente puede ofrecernos este medio de comunicación, un lugar donde publicar mis textos creativos o mis fotografías, un espacio para leer en común, etc. Pronto se convirtió también en un lugar de encuentro con aquellos que me leían y con los autores de otros blogs. Siempre que he podido, he conocido personalmente a sus autores.

Desde el año 2006 hasta hoy han sido muchos los blogs que he visto desaparecer. Unos, simplemente, dejaron de actualizarse un día y quedaron como expresión de lo que alguien quiso decir durante un tiempo y que todavía puede consultarse y comentar. Otros se ocultaron o se eliminaron porque sus autores así lo quisieron. Cuando el recuerdo o el azar de una búsqueda me lleva a alguno de los blogs con los que tuve contacto en su día pero dejaron de actualizarse todavía puedo recordar los vínculos y complicidades establecidos con sus autores. De muchos echo de menos sus comentarios aquí, como no puede ser de otra manera, por lo que aportaban. Todos los que escribimos un blog o mantenemos un perfil en una red social podemos contar casos similares.

Algunos de esos blogs dejaron de actualizarse porque la muerte sorprendió a quienes los escribían y estos no pudieron cerrarlos y sus familiares no demandan que se cierren a veces porque ignoran esa práctica de su ser querido. Supongo que nunca tendré conocimiento de lo que ocurrió con otros, pero de un puñado de ellos sí porque amigos comunes me comunicaron el desafortunado desenlace.

Hoy hace un año murió Jan Puerta, como antes se nos fueron Jesús, Manuel de la Rosa o Manzacosas. Todos ellos aportaron mucho a los proyectos que lanzaba o apoyaba desde este blog, aparte de sus comentarios más o menos habituales en mis entradas: Jan Puerta y Manuel Tuccitano eran colaboradores habituales en la lectura del Quijote que comenzamos en el año 2008 y que dio origen a nuestro Club de lectura, el que nos une todos los jueves del curso. También colaboró alguna vez en esa lectura Jesús, que siempre manifestaba su gusto por la creación plástica. Manzacosas estuvo en la Burgosfera y, si mi memoria no me falla, fue el primer impacto que la muerte dejó en la red de relaciones de La Acequia. No sé qué ocurrió con otros muchos que dejaron de publicar sus espacios, los cerraron y desaparecieron. Tampoco sé qué ocurrirá con La Acequia: quizá un día deje de publicarla porque considere que ha cerrado su ciclo o quizá, simplemente, deje de actualizarse porque yo haya muerto. Jan Puerta -con el que mantuve una estrecha relación a través del correo electrónico, medio por el que pude informarme de su vida y de sus circunstancias- dejó una emotiva huella bajo la forma de una entrada programada que se publicaría si él ya no estaba, puede verse en este enlace. Hoy es posible, gracias a los métodos informáticos, programar estas cosas: un saludo a los amigos cuando uno ya no está. Hace tiempo fue noticia una empresa que se dedicaba a esto, a guardar correos electrónicos que deberían enviarse a sus destinatarios tras el fallecimiento de su autor, con el riesgo de que el contenido de estos correos no sea necesariamente amable. Jan Puerta no era dado al rencor ni a culpabilizar a otros de su situación y su entrada, tan humana como era él y tan llena de su estilo en fotografía y texto, nos lo recuerda.

Igual que hago con los amigos a los que conocí personalmente y ya no están, brindo por los amigos muertos, por aquellos que durante la existencia de La Acequia se han acercado a ella y ya no están entre nosotros. Y les agradezco que hayan hecho crecer este espacio con sus opiniones, debates, colaboración en proyectos comunes, etc. Como se grababa en las lápidas de los cementerios, no os olvido.

13 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Un recuerdo para todos.

lichazul alqantar dijo...

al igual que tú, desde que comencé en esto de los Blogs hace ya varios años ( tantos como el tuyo ), he sido testigo virtual de muchas pérdidas , poetas preciosos , el camino se va andando Pedro, unos antes otros después , todos al final hacemos el camino vital

hermoso recuerdo y conmemoración

abrazos

DORCA´S LIBRARY dijo...

Para mí el haber empezado a escribir en un blog ha sido como abrir una ventana que me ha dado la oportunidad de acercarme a otros blogs, personas y opiniones que, de otro modo, quizás, no hubiera llegado a conocer. Uno de esos grandes descubrimientos, Pedro, ha sido tu blog. Con tus frases cortas a veces contundentes, otras expresando una duda, he aprendido cosas que no sabía. Con tu poesía, he disfrutado de la belleza.Pero es que además, sin conocerme, cuando he expresado dolor en alguna de mis entradas, siempre me has dejado una frase que ha sido como esa gota de agua que necesita alguien que está muriéndose de sed. Nunca te he dado las gracias, ni a tí, ni a los que han tenido la amabilidad de dejarme sus comentarios, siempre enriquecedores.
Ahora que hablas de la gente que se ha ido, me he dado cuenta de lo importante que es decir ciertas cosas cuando las personas a las que van dirigidas, aún pueden oirlas o, como en este caso, leerlas. Así que te lo digo ahora, GRACIAS PEDRO.
Mi agradecimiento se hace extensivo a Abejita de la Vega, otra de las fieles, y a ese grupito de buena gente que siempre me ha dejado palabras llenas de belleza y sabiduría.
Me temo que me he alargado un poco.
Un abrazo a todos.

Rita Turza dijo...

Que entrada tan bonita y también tan dolorosa. Yo tengo que dar gracias a este mundo de las redes sociales, gracias a ellas he conocido a gente maravillosa, he podido conocer Valladolid y disfrutar de un día inolvidable con la ruta del Hereje. Al otro lado de la pantalla conozco a muchas personas con las que tengo más complicidad que las personas no virtuales. Como bien dices, algunas ya las he conocido, a otras no las conoceré jamás.
A Jan también lo seguía gracias a este blog, me impacto su entrada y su muerte. Siempre tenemos que recordar a nuestros muertos es la única manera de que nunca mueran.

Un beso muy fuerte querido Pedro.

pancho dijo...

La nada inmensa nos levanta los pies del suelo sin consenso que valga, con la prepotencia insolente del que se sabe con las cartas ganadoras en la partida de la vida, la efímera excepción de la materia inerte a la que volvemos.
Hay que tener muchas cosas que contar para aguantar un decenio de exposición en internet, la Acequia es casi la excepción.
Jan, el Tucci y los demás que citas que apenas conocí alzaron el vuelo antes de tiempo, pero dejaron estela imborrable en sus escritos e imágenes como se muestra en este sentido homenaje al que me uno.

Ele Bergón dijo...

Cuando comencé con estp de los blogs, nunca pensé todo lo bueno qie mr ha aportado. Gracias al Club de lectura de la Acequia, he conocido a personas muy interesantes en esta nueva etapa de mi vida.
Han leído mis textos para niños y trabajado con ellos en los colegios y hasta me han pedido petmiso para publicarlo en papel

He recuperado antiguos amigos u también he sabido de la muerte de algunos.
Me gustan los blogs y creo seguiré con elllos porque los necesito y en especial a mis amigos blogueros a quienes ya conozco y quiero como es tu caso.

Besos
Lo mando desde el móvil perdón si hay faltas

Luis Antonio dijo...

Me ha emocionado tu entrada, estimado Pedro.
Espero y deseo que a La Acequia le queden muchos años de vida-
Yo he tenido la fortuna de conocer personalmente a varios blogueros tras cierto tiempo de comunicación cibernética. A través de estas redes se abordan asuntos muy difíciles de llevar a cabo en la vida ordinaria.
Un abrazo y enhorabuena por la nueva lección que nos has dado

Mariluz González Hidalgo dijo...

Creo que yo llegué a la acequia por Jan. Y él a mí por la semejanza en el nombre de nuestros respectivos blogs. Y desde aquí conocí a Jesús y Encarna y Alba, una magnífica familia de artistas.
Yo también tengo ausencias dolorosas...
Un abrazo Maese Pedro. Seamos felices con lo que nos dejan y vivamos con la ilusión del primer día.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Precisamente en estos días me estaba acordando de Jan Puerta. Merecido recordatorio para él y para quienes habiéndonos su huella, partieron luego hacia donde todos marcharemos alguna vez.
Un abrazo

dafd dijo...

Me uno al homenaje

Edurne dijo...

¡Vaya pedazo de entrada que nos has dejado!
Todo lo que has dicho, y lo añadido por los demás, hace de este momento algo entrañable y muy especial.
Me uno y me recojo contigo, con todos...

Besos y gracias!
;)

JL Ríos dijo...

Creo que llegué a La acequia a través de Jan. Cuando comencé con mi blog me sorprendía la gente tan diversa que encontraba o me encontraban. Era un gran fotógrafo, además, y me sorprendía cuando alababa alguna de mis fotos, sobre todo al comienzo, cuando yo era un pardillo en fotos, en blogs y escribiendo. Tu interés actual por él y por los demás que han muerto te honra a ti y, de manera indirecta, nos recuerdas algo a todos nosotros. Como siempre, un placer leerte y tratarte, Pedro.
Hay algo que se me olvida y lo digo hoy: escribes sin prisa, aunque la tengas, y, aunque todos hablamos de nosotros directa o indirectamente en los blogs, también en eso hay grados de generosidad, y tú eres generoso.

Un abrazo

Campurriana Campu dijo...

Los blogueros también mueren. Os parecerá una tontería pero, al principio, no dejaba de parecerme curioso.